El futuro, la vanguardia, el
atraso, los desafíos, e infinidades de expresiones que bajan de una tarima,
casi perpetrados como una prédica con un decorado stand-up irrumpe en determinados espacios “abiertos” a la comunidad, o quizá con más precisión, a una
comunidad que se autoproclaman pensante, o también les llaman “charlas ted”.
No podría determinar con
exactitud el inicio de esta modalidad, empero sí puedo asociarlo a un modismo
adoptado por los CEO’s del universo
informático como lo fue en su momento “Esteban Trabajos”, o en inglés, Steve
Jobs, desaparecido y finado ex ceo de Apple, quien utilizaba esta modalidad
para presentar sus innovaciones y en esta línea podría incluir también a quien
estuvo al mando de la firma Tesla, Elon Musk hasta el año 2018, quien además
fue y es asociado al concepto —si se me permite— de la innovación. Hasta aquí no hay ninguna contradicción ni nada que
sugiera algo llamativo ni dudable, siempre y cuando esto nos posicione y siente
nuestra visión desde los albores donde discuten y presencian estos actos, en
aquellas latitudes. Sin embargo, cuando este mismo párrafo lo pensamos desde la
periferia y sucintamos algún dejo de envidia o admiración como pasos a seguir y
que también den explicación a nuestro diferente
desarrollo, es donde aparece un quid
a replantearnos.
Con frecuencia se olvida el
espíritu de cada cosa y se construye sobre algo poco debatido, una idea de
direccionamiento hacia dónde se quiere ir, y es donde se constituye el pecado
original: dar por obvio las bases de nuestra concepción, ya sea como una
comunidad, como una nación, como una colonia o como quien sabe qué. Si pensara la modalidad ted mencionada podría identificar algo
similar en lo que denominan “coloquio de IDEA”, aquella ponencia realizada por
empresarios muchos de ellos del orden especulativo/financiero que
mal-entreverados con los empresarios de la producción suelen coincidir en
diagnósticos errados si fuéramos ingenuos, o cínicos, si fuera más preciso,
porque quien a sabiendas de un resultado determinado se embarca hacia ello no
es alguien quien deseara ir a pérdidas, sino que claramente tendrá un plan de
contención y que aquella pérdida la cargue otro/s.
La modalidad ted no es diferente del formato stand up, lo que este último
persigue, a fin de cuentas, es justamente la de entretener, y paradójicamente
algo que viene a imponer una impronta dinámica, innovadora, con información “de afuera” que nos viene a mostrar “por
donde va la cosa”; en definitiva lo que genera es la contraria, distraen con
sus chascarrillos de modernidad nos
enceguecen con las luces neón que traen y todo para que obnubilados perdamos la
concentración del foco del quid de la problemática estructural que nos
condiciona ex ante, en este juego estanco de la producción/consumo que no
cambió y no cambiará ni en un largo plazo, porque ¿saben una cosa? Por más
tecnología que le quieran poner a las cosas, el ser humano no dejará de
necesitar calorías, proteínas, carbohidratos y en todo caso, si los países del
centro llegaron a una saturación de recursos naturales en relación con su
población envejecida, pues, problema de ellos. A nosotros nos quedan dos
tercios de país todavía por poblar, y si algo nos sobra es la producción de
alimentos. Pero claro, producimos para 400 millones de personas, pero no
podemos dejar abastecimiento para 40 millones —los nuestros— porque los dueños
de las tierras y de los puertos son los mismos que nos venden estas charlas
ted.
El concepto que los animadores
que se pasean delante y encima de nosotros, por caso sobre una tarima, portan
un micrófono de oreja, cosa de dejar libradas las manos y que estas puedan
interpretar cual actuación de teatro y dibujar en el aire aquello que pretende
exagerar, y recurrir como siempre sucede en algún punto, el de lanzar preguntas
al aire casi como una prédica sobre qué haremos en el futuro, en misma sintonía
casi como aquellas revistas de “ciencias”
—y lo pongo entre comillas porque el
término es en sí mismo abstracto y no especifica cual rama— que nos atemorizan
con la posible extinción de nuestro planeta en…¿500 millones de años? Pero claro,
mejor manijearnos ahora, total, el sistema no nos produce ansiedad.
Con sentarnos y lograr
concentrarnos entre un puñado de libros viejos con olor que nos exhortan a
estornudar, de antaño ajados y amarillentos es más que suficiente para posicionarnos
sobre la senda del conocimiento que necesitamos limpiar, ya que es en la
génesis de nuestra constitución y sobre las premisas y empirismo del mundo de
siempre y el que será donde tendremos que limar asperezas, bajar al muchacho de
la charla ted y que se siente en otra silla cualquiera a escuchar cómo el
sistema y la estructura productiva de nuestro país se halla en la actualidad
privatizada y extranjerizada sumiéndonos a la dependencia cual colonia, porque
¿saben una cosa? En el mundo de siempre el ser humano tiende a la conquista, y
es algo que no cambiará, así que de movida deberemos comenzar por la psiquis de
un sociópata que juega al dominio y adelantarnos a las herramientas e
instrumentos que éste pueda —y utiliza— emplear contra nosotros y distraernos
del saqueo que con mucho carisma, sobre una tarima y con un micrófono de oreja
nos realiza, mientras nosotros agachamos la cabeza para mirar nuestro teléfono
y sentir vergüenza de que no sea el que esté de moda “afuera”.
