miércoles, 14 de agosto de 2019

Charlas ted, la nueva cara de la meritocracia



El futuro, la vanguardia, el atraso, los desafíos, e infinidades de expresiones que bajan de una tarima, casi perpetrados como una prédica con un decorado stand-up irrumpe en determinados espacios “abiertos” a la comunidad, o quizá con más precisión, a una comunidad que se autoproclaman pensante, o también les llaman “charlas ted”.

No podría determinar con exactitud el inicio de esta modalidad, empero sí puedo asociarlo a un modismo adoptado por los CEO’s del universo informático como lo fue en su momento “Esteban Trabajos”, o en inglés, Steve Jobs, desaparecido y finado ex ceo de Apple, quien utilizaba esta modalidad para presentar sus innovaciones y en esta línea podría incluir también a quien estuvo al mando de la firma Tesla, Elon Musk hasta el año 2018, quien además fue y es asociado al concepto —si se me permite— de la innovación. Hasta aquí no hay ninguna contradicción ni nada que sugiera algo llamativo ni dudable, siempre y cuando esto nos posicione y siente nuestra visión desde los albores donde discuten y presencian estos actos, en aquellas latitudes. Sin embargo, cuando este mismo párrafo lo pensamos desde la periferia y sucintamos algún dejo de envidia o admiración como pasos a seguir y que también den explicación a nuestro diferente desarrollo, es donde aparece un quid a replantearnos.

Con frecuencia se olvida el espíritu de cada cosa y se construye sobre algo poco debatido, una idea de direccionamiento hacia dónde se quiere ir, y es donde se constituye el pecado original: dar por obvio las bases de nuestra concepción, ya sea como una comunidad, como una nación, como una colonia o como quien sabe qué. Si pensara la modalidad ted mencionada podría identificar algo similar en lo que denominan “coloquio de IDEA”, aquella ponencia realizada por empresarios muchos de ellos del orden especulativo/financiero que mal-entreverados con los empresarios de la producción suelen coincidir en diagnósticos errados si fuéramos ingenuos, o cínicos, si fuera más preciso, porque quien a sabiendas de un resultado determinado se embarca hacia ello no es alguien quien deseara ir a pérdidas, sino que claramente tendrá un plan de contención y que aquella pérdida la cargue otro/s.

La modalidad ted no es diferente del formato stand up, lo que este último persigue, a fin de cuentas, es justamente la de entretener, y paradójicamente algo que viene a imponer una impronta dinámica, innovadora, con información “de afuera” que nos viene a mostrar “por donde va la cosa”; en definitiva lo que genera es la contraria, distraen con sus chascarrillos de modernidad nos enceguecen con las luces neón que traen y todo para que obnubilados perdamos la concentración del foco del quid de la problemática estructural que nos condiciona ex ante, en este juego estanco de la producción/consumo que no cambió y no cambiará ni en un largo plazo, porque ¿saben una cosa? Por más tecnología que le quieran poner a las cosas, el ser humano no dejará de necesitar calorías, proteínas, carbohidratos y en todo caso, si los países del centro llegaron a una saturación de recursos naturales en relación con su población envejecida, pues, problema de ellos. A nosotros nos quedan dos tercios de país todavía por poblar, y si algo nos sobra es la producción de alimentos. Pero claro, producimos para 400 millones de personas, pero no podemos dejar abastecimiento para 40 millones —los nuestros— porque los dueños de las tierras y de los puertos son los mismos que nos venden estas charlas ted.

El concepto que los animadores que se pasean delante y encima de nosotros, por caso sobre una tarima, portan un micrófono de oreja, cosa de dejar libradas las manos y que estas puedan interpretar cual actuación de teatro y dibujar en el aire aquello que pretende exagerar, y recurrir como siempre sucede en algún punto, el de lanzar preguntas al aire casi como una prédica sobre qué haremos en el futuro, en misma sintonía casi como aquellas revistas de “ciencias —y lo pongo entre comillas porque el término es en sí mismo abstracto y no especifica cual rama— que nos atemorizan con la posible extinción de nuestro planeta en…¿500 millones de años? Pero claro, mejor manijearnos ahora, total, el sistema no nos produce ansiedad.

Con sentarnos y lograr concentrarnos entre un puñado de libros viejos con olor que nos exhortan a estornudar, de antaño ajados y amarillentos es más que suficiente para posicionarnos sobre la senda del conocimiento que necesitamos limpiar, ya que es en la génesis de nuestra constitución y sobre las premisas y empirismo del mundo de siempre y el que será donde tendremos que limar asperezas, bajar al muchacho de la charla ted y que se siente en otra silla cualquiera a escuchar cómo el sistema y la estructura productiva de nuestro país se halla en la actualidad privatizada y extranjerizada sumiéndonos a la dependencia cual colonia, porque ¿saben una cosa? En el mundo de siempre el ser humano tiende a la conquista, y es algo que no cambiará, así que de movida deberemos comenzar por la psiquis de un sociópata que juega al dominio y adelantarnos a las herramientas e instrumentos que éste pueda —y utiliza— emplear contra nosotros y distraernos del saqueo que con mucho carisma, sobre una tarima y con un micrófono de oreja nos realiza, mientras nosotros agachamos la cabeza para mirar nuestro teléfono y sentir vergüenza de que no sea el que esté de moda “afuera”.