“El que no salta es un inglés” se escuchaba desde las tribunas. Posiblemente un 99% de los hinchas se sientan identificados con el antiperonismo. Le cantan “a los ingleses” como si existiera una remota posibilidad de patriotismo nacional-ista, quizás envalentonado por las Malvinas, que luego, desde el soberano que eligen cada 2 y 4 años se esfuerza en ceder cuanta soberanía pueda, incluso a manos de los mismos ingleses, incluso en el asunto Malvinas.
Debajo, en la superficie de tu mente
Ese momento del que no puedes escapar de tu consciencia...
jueves, 18 de junio de 2026
Vivir en contradicción
viernes, 12 de diciembre de 2025
El algoritmo, la inteligencia artificial y la desinteligencia humana
Proteger y atacar es la esencia del algoritmo que circula en todo lo referido a lo digital, lo virtual, las pantallas y el modus vivendi que dicta la actualidad y los modos de Inter-relacionamiento entre quienes componemos la sociedad. La Real Academia Española define al algoritmo como “conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema”, y curioso resulta, como mínimo, que el fin sea la solución de un problema. Claro, si indagamos sobre el alcance y definición de cada concepto, podemos comprender la noción del “problema” al control de la sociedad en función de determinados intereses concentrados que pugnan sin pausa para mantener las cosas de tal manera. Tiene sentido.
Se dice del algoritmo que funciona
como una secuencia lógica predefinida de acciones para obtener valores
de salida definidos a partir de ciertos valores de entrada. Por tanto,
encontramos una predefinición existente, y recibimos una respuesta en función
de valores de entrada elegidos por inteligencia —¿humana? — que luego
reutilizamos para nuestros propios fines. Si uno recuerda su niñez y el
infravalorado hábito del interés por las cosas, uno puede verse yendo a buscar
al diccionario alguna definición, producto de una instrucción parental como
respuesta a una pregunta. En aquel momento uno como niño refunfuñaba, pero hoy
lo agradezco, pues ese hábito adquirido late aún en el corazón de la estructura
de razonamiento sobre la que me desenvuelvo y no me dejo caer por los brazos
del Morfeo mental que nos propone la globalización.
Desde buscar acercarse a un
compañero o compañera dúctil para los quehaceres estudiantiles primarios,
llegar a casa y realizar una tarea con libros, o incluso el encarta 98, pasar
luego por monografías.com, el rincón del vago y luego Wikipedia, al ctf+f en un
pdf y ahora a preguntarle a la IA sobre algo que necesitamos saber o aplicar.
Todo un trayecto que culmina en una profesora de metodología de la investigación
que, en un taller, nos termina por dar a entender que un autor es importante en
función de sus citas y citas de citas, puesto que se carece de un tribunal que
juzgue la veracidad, la importancia, o la validez de los contenidos en materia
de ciencia social. Curioso resulta que el propio Einstein reconocía que las
ciencias sociales eran más difíciles y complejas que las ciencias duras,
mientras que la propaganda tanto se esfuerza por erosionar todo proceso de
búsqueda de conocimiento social reduciéndolo a la libre opinión de cualquier
transeúnte que no ha pasado ni por la vereda de un proceso metodológico
científico. Vaya paradoja.
Hablando de propaganda,
usualmente empleamos esa acepción para las publicidades, empero las diferencias
de apreciación, resulta pues que cien años luego de la obra de Edward Bernays (“Propaganda”,
1928), la publicidad y la propaganda son la misma cosa, y no hace falta caer en
trampas conspiranoicas que sólo lleven al clickeo que alimenta los propios
algoritmos que luego producen ganancias en sitios webs y otras yerbas, sino que
el sólo hecho de pensar que las corporaciones son dueñas —a través de sus
accionistas y respectivas acciones— de otras tantas empresas de diversos rubros,
entonces, ¿por qué no aprovechar una campaña publicitaria para intentar colocar
sus distintos productos en una sola imagen o secuencia de tales en un spot o
imagen, o si quiera subirse a la marea de memes que gratuitamente lo hacen?
Curioso es, sin embargo, que, por
regla básica del marketing, se busque interpelar al sector para colocar el
producto/servicio para el tiempo presente, pero lo novedoso será quizás, que en
las mismas campañas también vayan preparando el terreno al mejor estilo clausewitziano
para el campo de batalla cultural de los próximos tiempos. Sí, las
corporaciones lo hacen y sólo lo percibe quién tiene anticuerpos
desculturizantes atentos al lavaje que la “globalización” nos propone. Mientras
en todo un hemisferio —como Suramérica— los “músicos” del pop del momento
incluso deforman su habla, apuertorriqueñándose —Dios mío, ¡qué espanto
escribir esto! — para sumirse todavía más en aquel concepto Fabriqué en
France y enfrascarse en la (despectiva) categoría “latina”. Por cierto, Inglaterra
fue ocupada por el Imperio Romano como la provincia “Britannia” cuya
conquista data del 43 d.C., cuyo idioma fundacional se compone del germánico y
del normando (base latina). O sea, que latinos también lo son.
Si antes de la irrupción o la masificación
del uso de las redes sociales, los medios imprimían su influencia mediante la
lectura de diario papel, o mediante la radio o televisión, todo esto implicaba
la disposición del ser humano frente a las usinas comunicacionales. Los teléfonos
celulares, en cambio, nos infunden la información a toda hora, incluso inserta semiológicamente
en diversos formatos como noticias, artículos, o quizás de polizón en la
discursiva de un “influencer” que lo hace a conciencia o involuntariamente, ya
que muchos de estos son tan permeables a la propaganda como su mismo público
meta. Aquí aparece, pues, la magia del algoritmo. Por un lado, se perfecciona
la “secuencia lógica predefinida” hacia quién se dirigen los múltiples mensajes
en formato símbolo, que no sólo recibirá los mismos en formato de valores de
salida, sino que hará que este receptor también se torne portador de los mismos
a través de un: “¿Viste lo que pasó con…?” y así la secuencia de propagación
como enfermedad contagiosa.
Pero la malicia del algoritmo no
termina en el párrafo reciente, el silencio es mensaje también, ocultar determinados
hechos lo son, tergiversar sucesos o simplemente desviar la atención es parte
de la práctica. Si no hay panem et circenses (pan y circo), porque cada
vez hay menos pan —sino fíjense que sólo 60 mil personas concentran la mitad de
la riqueza mundial— entonces que haya más circo. Todo es entretenimiento,
incluso las noticias, haciéndoles creer al grueso de la sociedad que se
encuentran “informados”, aún a sabiendas de que los medios que consumen
pertenecen a una persona privada con sus propios intereses, porque lo consumen
porque es un producto más, cuya elección va determinada por gustos, como quién
elige el mismo sabor de helado. El algoritmo oculta determinada información
para su público meta, y aún así se sigue esforzando en colocar otros en otro
público, a pesar del “no me interesa” o las denuncias de contenidos, porque así
son las batallas culturales, y así son las batallas en general.
No hay lugar para la lógica en un
público aprehendido —y desaprendido—, incauto y “globalizado” que cree que por
viajar al exterior es culto. —¡Por favor!
Ya lo dijo alguna vez Mark Twain:
“ninguna cantidad de evidencia logrará convencer a un idiota”.
jueves, 29 de diciembre de 2022
Diamante de sangre
Resabios de un colonialismo incomprendido, perseguidos por someter distinto.
De la vulgaridad y los excesos. Festejar bajito para no interrumpir la
siesta del patrón.
Del lío y la desobediencia, de las travesuras a la irreverencia. De modales
a modismos. De símbolos a la simbología del sometimiento, lenguaje corporal que
insulta y degrada más que las palabras de los sublevados.
Ignominias permitidas hacia los reos, porque carecen de derechos. Países
pequeños e inundables que viven por encima de sus posibilidades a expensas de saqueos.
Corsarios de toda época que ni siquiera disimulan su desprecio por el ser al
que explotan, y que deben bancarse gajes de la independencia para extraer de
ellos a precios baratos mediante la injerencia, la intromisión, y el control de
las empresas que utilizan para extraer recursos o productos comprando acciones de
empresas—“comprando”, forma sutil de apropiación-.
Si existe constante a lo largo de la historia, es la dinámica del poder, es
decir, lograr que un tercero provea de bienestar a otro, a perpetuidad. La
implantación de un núcleo de poder en un territorio conquistado implica una
asociación a distancia en la que la construcción de poder de uno y otro
generará una tensión natural que más temprano que tarde terminará por derivar
en una confrontación de intereses. Por supuesto que parte de la administración
de las tensiones de poder implicará ceder en términos de objeto de valor, como
un simbolismo en sí mismo que no necesariamente implique dinero o divisas. La familia
administradora implantada en una colonia demandará de recursos para sostenerse
como tal en una sociedad que irá transformándose en la que las generaciones
podrán confluir o no en mayor o menor grado.
La fallida república de Rodesia, en la que una minoría blanca fue
implantada en una colonia surafricana por parte del imperio británico que colonizó
Zimbabue, fue desplazando al imperio portugués que a comienzos del 1600 otorgó
a los portugueses el derecho a explotación del subsuelo de la zona. A finales
del siglo XIX, el “Napoleón del Cabo”, Cecil Rhodes, que fue enviado a Sudáfrica
—colonia inglesa- en 1870, donde ingresó al comercio de diamantes, aquel
negocio sangriento donde los valores éticos y morales del cristianismo inglés suele
tomarse alguna que otra licencia mirando para un costado, le permitió a Rhodes
montar un negocio que prosperó hasta el siglo XXI. Ya con dinero e influencia
en la zona, Cecil Rhodes se erigió como parlamentario en el Parlamento de la
Colonia del Cabo, región de Sudáfrica que primero estuvo bajo control holandés
y luego inglés, y que, en 1890, Rhodes logra ser designado como primer
ministro de la colonia.
Controlar una colonia a distancia, como iniciar y sostener una campaña de
conquista lejos de la administración central de un imperio, implica erogación
de recursos de todo tipo al mismo tiempo que un coste de oportunidad de
desfinanciar otras áreas mientras las tensiones con otras potencias se
mantienen y que hasta pueden incrementarse como una oportunidad de avance en
negocios, guerras, territorio, y todo otro asunto de Estado en materia de
política exterior. En el caso de los intereses en el sur africano, y ante los
escases de recursos para emprender una campaña de colonización de Zimbabue, la
corona inglesa accedió a que Cecil Rhodes utilizara la fuerza de la guardia de
su Compañía Británica de Sudáfrica fundada en 1890, para colonizar con
granjeros blancos, Mashonaland, región del norte de la actual Zimbabue. Uno de los
granjeros, ganadero y carnicero emigró a la colonia de Rodesia en 1898, cuyo
hijo nacido 21 años después, Ian Smith, quien ascendería a Primer Ministro de Rodesia,
que en 1965 se declararía unilateralmente como Estado independiente, dirigida
por una minoría blanca que no alcanzaba ni siquiera al 1 % de la población de
Zimbabue. En 1969 una minoría blanca votó a favor de una república como forma
de gobierno con una nueva constitución, declarándose al año siguiente como
República, una que no fue reconocida por el propio Reino Unido ni por la ONU,
dado que la dirigencia de Smith no otorgaba las garantías a la corona inglesa,
y, por lo tanto, esta siendo miembro permanente del consejo de seguridad de las
Naciones Unidas, la propia ONU tampoco apoyó a Ian Smith en su empresa.
Como producto de los conflictos entre una población negra que naturalmente
no encontrara representados y defendidos sus intereses a manos de una minoría
blanca, que carecía de apoyo desde sus raíces británicas, se desató una guerra
que duraría una década, donde finalmente, en 1980, el país consigue su independencia
y reconocimiento bajo el nombre de lo que hoy se conoce como la República de
Zimbabue.
Usufructuar de las colonias, como lo fue bajo el tráfico de esclavos, luego
de recursos naturales y minerales, para más tarde hacerlo además mediante la
fuerza de trabajo para producir a bajo coste, sin hacerse cargo de las
consecuencias de lo mismo bajo muros, fronteras, e incluso restricciones de
índole ambiental, siendo las potencias imperialistas y colonialistas quienes saturaron
la atmósfera producto de sus revoluciones industriales en el siglo XVIII, XIX y
XX, resulta de un cinismo sin precedentes que se oculta tras el sofismo que
tanto molestaba a Sócrates, y también por otro tanto de artilugios diplomáticos
de quienes hicieron escuela hasta estos tiempos.
Me pregunto si el plantel francés subcampeón es una muestra representativa de
la composición étnica de su país y de distribución de poderes. En Estados
Unidos el matrimonio interracial recién fue aprobado a partir de 1967, motivo
por el cual la segregación racial se percibe con tanto contraste. Los criollos
menos desarrollados sudamericanos se han quedado con el oro, y aquellos de la “libertad,
igualdad y fraternidad” sólo se han quedado con su diamante de sangre.
lunes, 22 de agosto de 2022
La filosofía: el nervio de la guerra conceptual
De entre lo más contradictorio de la teoría, o más bien de los teóricos del libre mercado es aquello de idealizar la administración del Estado como una empresa privada, entre otras consideraciones respecto de las falacias y la impertinencia de los postulados o pregones es que estos mismos se vuelven el yugo de los propios resultados esperados. Por un lado, quienes envueltos en banderas de alguna clase de no-intervención de la actividad onerosa privada que claman son los mismos incapaces de presentar augurios pasados que se hayan cumplido y que promueven la eficiencia del factor trabajo y su correspondiente cese de actividades ante episodios de ociosidad.
El neoliberal argentino promedio se ve enfrascado en la paradoja del contador
cuyo resultado final incidirá directamente en la contratación del mismo o no en
función de los rendimientos obtenidos, paradoja en sí misma porque los mismos 'economistas' -permítaseme poner en dudas el concepto- que surcan pasillos televisivos y radiales son los primeros en ser
ajusticiados en función de sus vaticinios equívocos que se repiten año tras
año. Por otra parte, la paradoja del contador cobra mayor relevancia cuando se
ve inmersa la subjetividad que de alguna manera se antepone por sobre los
resultados mencionados, y que esto escala hacia la realidad política de los
países. Es decir, que el soberano es elegido en función de su trayectoria y la expertise
en un pragmatismo absoluto de quienes delegan su propio destino en seres que deben
ser juzgados, en función de resultados anteriores tal como un contador y no en
función de promesas inviables, donde se pierde toda objetividad desviando el
norte de aquella relación posible/probable que hace al día a día de la
administración de los recursos tanto para el sector público como para el sector
privado.
La filosofía es
el nervio de la guerra conceptual.
¿cómo es posible exigir aquello que personalmente no podemos presumir como
profesionales? En la administración empresarial no da lo mismo perder 10 que
perder 15, perder menos es la mejor opción siempre. En la cultura popular
existe una zoncera muy recurrente que conlleva a un sector de la población que
se siente escindida de la sociedad y que la empuja a alguna especie de
apoliticismo que no existe como tal, puesto que en la Argentina el voto es
obligatorio y el voto en blanco y el no-voto es irrelevante, votando entonces a
algún candidato necesariamente. En esta línea de razonamiento este sector
minoritario que muchas veces desempata entre las dos principales correlaciones
de fuerza que impera en casi todo el mundo, incurre en una falsedad
epistemológica en las ciencias políticas que dice algo como elegir entre “el
menos peor” cuando la lógica pura determinaría que “el menos peor” es también
“la mejor opción”, sin embargo, la carga conceptual no es la misma, entonces se da una
connivencia entre el economista liberal que es incapaz de presentar resultados
a la sociedad y los individuos desencantados con una política que generalmente
ven detrás de un cristal que sesga el espectro de percepción y que cada vez se
ve más alejado de un pragmatismo que implique el resultado de sus intereses, anteponiendo una subjetividad antes que la objetividad que determinaría siempre
la contratación de un contador.
Existe una filiación directa entre la concepción del equilibrio y sus adaptaciones mutatis mutandi en función de los resultados finales al cabo de un periodo fiscal, es decir, un año calendario. Lo que en economía se conoce como el óptimo de Pareto, dicta que “dada una asignación inicial de bienes entre un conjunto de individuos, un cambio hacia una nueva asignación que al menos mejora la situación de un individuo sin hacer que empeore la situación de los demás” suele emplearse en términos conceptuales hacia una relación que nunca se ha dado respecto del crecimiento (e implícita y erróneamente inherente al desarrollo) que balbucea el librecambismo cuando lanza una serie de máximas que debieran de darse en clave de laisses faire en la que cada individuo automáticamente se ordenará en fila en función de su aplicabilidad y en relación a esto, en una categoría socioeconómica vinculada al mérito y respectivo merecimiento.
Por un lado, tenemos que el “equilibrio fiscal” al que suelen aferrarse a destajo proclamado como grito atávico a la hora de sojuzgar al proteccionismo, es una situación que jamás se ha logrado bajo las premisas del libre cambio. Por otro lado, las respuestas orgánicas del ser vivo como lo es una economía, jamás se supura en buenos términos bajo un movimiento migratorio ni interno ni externo, y nunca estos atados a alguna relación creciente del ingreso de divisas en carácter de inversión extranjera directa. Pasando en limpio: el libre cambio provoca una diáspora migrante, una reducción del nivel de producto y una concentración de capitales internamente ampliando la brecha de desigualdad social, y al mismo tiempo una fuga interna (fuera del sistema bancario nacional) y externa de capitales como “formación de activos externos en territorio extranjero”.
Es curioso cuánto pueda empecinarse un sector pensante en aplicar teoremas que no cuadran con los preceptos de la política que, en definitiva, es el delimitante como campo de acción, puesto que en la arena donde se libran las pulsiones entre las correlaciones de fuerzas, éstas no pueden verse alteradas por otro mecanismo que no sea el mismo que la política misma. Radica en el seno del raciocinio una cuota significativa de inocencia que se ve potenciada con una serie de conductas que se le exige a una sociedad que resulta impertinente bajo el frío análisis filosófico respecto de su carga conceptual a aquello de la ética y la moral que con frecuencia reverbera por las paredes del entorno social.
Si el castigo divino póstumo ante las faltas cometidas en vida no
resulta suficiente como control de comportamiento social, entonces debe actuar
la justicia terrenal: ¿si dos sujetos se pelean sin ningún testigo a quién se
le da la razón?, pues al que lo cuente mejor. Digamos entonces que la verdad
será sentenciada mediante la expresión de un humano con sus subjetividades y la
elasticidad de los conceptos según cada caso, por lo que podemos definir
entonces que la ilegalidad depende de constatación y de proceso en marcha, de
lo contrario sólo quedará a criterio de cada quien.
Los simbolismos con los que nuestra mente recrea el universo
preventivamente nos remiten cíclicamente a experiencias pasadas, de lo
contrario no existiría mecanismo de defensa ante eventualidades como aquellos
animales que ante determinados cambios que perciben en el ambiente se echan a
correr, ¿o acaso las personas corren en la oscuridad? El miedo es un mecanismo
de preservación de la salud, y ante episodios reminiscentes instintivamente
reaccionamos ante ellos. Ahora bien, ¿qué pensamos cuando vemos un individuo de
guardapolvos blanco, con anteojos que trasvasa líquido de tubo de ensayo a
otro? Lo primero que se nos viene a la mente es “ciencia” o “un científico”, lo
mismo sucede cuando vemos un microscopio, pero no pensamos en ciencia cuando
vemos a una persona detrás de una computadora que digita palabras y frases en
el Word, la verdad es que no se nos viene nada a la mente, y esto es un acierto
semiótico de la propaganda que nos ha instalado la seriedad que debemos
de darle a una actividad por sobre otra, y de esta manera deslegitimar los
estudios de ciencia social. Curioso es que el mismo Einstein solía referirse a
las ciencias sociales como un área más compleja que la física debido al
dinamismo que implica el tratar con seres humanos.
Definitivamente no vemos ciencia cuando escuchamos a un economista de traje
y corbata, pero no porque no use guardapolvos ni anteojos ni esté mezclando
líquidos entre dos tubos de ensayo. Definitivamente no vemos ciencia porque la
ciencia social se encuentra bastardeada por los pregoneros que no hacen más que
vejarla y porque la propaganda entiende a la organización social como el
enemigo a derrotar, o más bien, a dividir ya que los intereses foráneos
requiere de todo el esfuerzo y despliegue cultural, de injerencia mediante los
organismos multilaterales y la injerencia silenciosa a través de las
corporaciones y los paquetes accionarios donde se resguarda la voz y voto de
los directorios que determinan el destino de los mercados productivos y
financieros. Para el antiguo imperio romano significaba más rentable dejar
fuera de sus límites a determinadas tribus y pagar el precio del saqueo
esporádico que incorporarlos y tener que alimentarlos y proveerle seguridad a
cambio de muy poco. El costo de oportunidad es inherente al raciocinio del ser
humano y perseguir mayor beneficio a costas del menor esfuerzo es incluso
comportamiento animal. A la corona española le resultó muy costosa la campaña
en la América Latina de hoy ya que la infraestructura a desplegar insumiría sus
recursos vulnerando sus huestes expectantes de avanzada de las demás potencias
que ostentaban su poder.
Para el imperio actual resulta más barato invertir en propaganda y absorber a cuentagotas los mejores recursos humanos provenientes de la periferia que abrir sus mercados renunciando a las subvenciones al sector agrícola tal como viene realizando la Europa desde 1962 por la política agraria común (P.A.C.), que, dicho sea de paso, insume el 50 porciento de lo recaudado por la Unión Europea. Algo debiera de inspirar alguna duda si pensáramos por un momento que a lo largo del siglo XIX el continente africano fue alcanzando la independencia de sus colonias europeas sin que esto cambie positivamente los niveles de desarrollo socioeconómico de sus países ya independientes, porque si entendemos que las reglas de juego de dominio mundial implican que la potencia persiga someter al prójimo en beneficio propio y relegando el capitalismo indómito a la más cruda expresión de librecambismo de la que los Estados salen perdiendo, al mismo tiempo que el nivel de producto per cápita europeo fue creciendo sostenidamente mientras los comités de descolonización humedecían emocionados ojos progresistas y desarrollistas imaginarios de una ciudadanía occidental. Continuará.
miércoles, 7 de abril de 2021
Estructuras, parte III: desorden de prioridades
Agolpados
contra cercos perimetrales que tejen rombos en cuarteados rostros, suelen
ilustrarse por la cinematografía como muertos vivientes en busca de aquello que
necesitan para vivir, que semióticamente justo coincide con lo que otros buscan
preservar, ni más ni menos que algo invaluable, a saber: la vida.
Si la
población mundial no deja de crecer, y al mismo tiempo el dinero no deja de
drenarse por las rendijas del vacío legal para constituirse en el paraíso de
unos pocos, pues la cuestión se tiñe de contienda por los recursos que ahora,
matemática e hipotéticamente, se reducen en términos proporcionales. Lo curioso
a toda hora es que la visión sea el detener la marcha incesante de personas, y
no detener la incesante marcha de fuga de capitales que lo hace a espaldas de
la sociedad, de una sociedad que rinde culto a las estampitas del libre
mercado.
Algo que
me llama la atención es la reminiscencia a la que los tiempos actuales me
llevan de otro pasado no tan lejano, casi como un desenlace que nació muerto a
la luz de un guion predecible y pochoclero en el que las pistas siempre conducen
a los símbolos que la propaganda se esfuerza por perpetuar: los buenos y los
malos.
Difícilmente
podamos tomar posición respecto de las prioridades en nuestro afán cívico
querer pasar el lampazo ético y moral a cada suceso que acontece delante de
nuestros ojos si de pronto nos encontramos con un documental en la sabana
africana en la que nos muestran un depredador famélico que tiene que alimentar
a sus crías y para ello debe de atrapar y masacrar un tierno impala que a los
saltitos se inmiscuye de entre boscosos senderos retaceando la expectativa de
supervivencia de feroces predadores. Entonces, ¿Cuáles son las prioridades y
quién oficia de bueno y quién de malo? Pues, el orden de prioridades se
reconfigura a cada momento en función de nuestra psiquis, algo inestable a los
fines de la universalidad que el orden institucional implica a la hora de
establecer códigos de conducta entre seres humanos que se agrupan para
sobrevivir. Sentenciemos pues que las prioridades y la caracterización respecto
del bien y del mal pueden diferir de un individuo a otro, y esta alteración se
verá sustentada por un marco de situaciones en la que la percepción juega un
rol preponderante, cuya información será la incógnita a despejar en esta
ecuación de vida que es la supervivencia.
Canalla es
la prensa que a necesidad de recaudación mediante clics publicitarios
vire a cada momento como una veleta que gira como las puertas de vestíbulos que
ofician de materia prima de lobistas que hacen la diferencia con el
tiempo que la sociedad se pierde de desarrollarse, pues el tiempo es el yugo de
las apropiaciones de riquezas que someten a la ciudadanía en este juego de
finanzas donde unos pocos ganan y se llevan los reflectores y cámaras por parte
de la prensa canalla que los llevan en andas como zanahoria inalcanzable para
los cientos de miles que quedarán sin silla en este perverso juego infantil que
pareciera querer decirnos algo respecto del futuro que nos depara. Curioso.
Desde el
aspecto de la antropología, el polaco Bronislaw Malinowski consideraba a
principios del siglo XX que la cultura es un todo coherente y organizado, un
sistema total donde cada aspecto de la cultura sólo puede estudiarse en
relación a un contexto mayor en el cual cobra sentido, y que obedece a
dos condiciones. La primera satisface las necesidades fundamentales del hombre,
cuya necesidad se entendía como el “sistema de condiciones que se manifiestan
en el organismo humano, en el marco cultural y en la relación de ambos con el
ambiente físico. La segunda corresponde a la necesidad de organizarse para
satisfacer necesidades individuales y sociales a través de la creación de
instituciones.
Podemos
decir entonces que desde el aspecto antropológico lo que muta es la necesidad
que se crea dentro de la convivencia social, necesidades que surgen o que son
impuestas por un “contexto mayor” algo que dada la globalización no podemos
dejar de asociar a la embestida corporativa que un puñado de seres dentro de la
sociedad se han erigido mediante el uso de cada una de las herramientas que las
sociedades emplean, más menos legales en un sistema donde la ilegalidad no lo
es en tanto en cuanto no exista un proceso judicial de por medio. Touché.
A la
postre, los sucesos que se dan en función al tiempo vivido en presente parecen
reiterados de un pasado no sellado en el que las premisas de los teoremas puestos
en marcha parecieran no encastrar jamás en este rompecabezas en el que las
heridas no coagulan y la sangre no deja de derramarse, es decir, la sangría de
capitales que se vuelan hacia la tierra prometida de la desregulación, lugares
que llamativamente son creados por los países desarrollados ya que —intuyo— “si
los capitales se me van a ir al subdesarrollo por menos impuesto, prefiero crear
una plaza donde no haya ninguno pero que sea mío”. Ante la declamación de
aquello que “menos es más” en referencia a bajar los impuestos para “incentivar”
al empresariado, habría que homologarlos como una escuela propia, la escuela de
los: “incentivistas”, peyorativamente por supuesto porque, así como todas esas
escuelitas que se autoproclaman algo, habitualmente pecan de lo que ostentan.
En este caso los incentivistas presumen en todo momento que las funciones económicas
son absolutamente lineales, donde si se baja el precio se vende más y punto, y
así con cada cuestión. En este caso, afirman implícitamente que el deseo de
invertir está latente linealmente y la ambición de crecimiento económico se
dará siempre matemático, predecible y de lo cual no habrá efectos colaterales
como por ejemplo, digamos, la evasión fiscal. Lo cierto es que coincide que
ante una baja sustancial del impuesto a la renta que comenzó con la llegada de
Thatcher y Reagan al poder, con la creación de estos paraísos fiscales que ven
aumentar sus colocaciones al mismo tiempo que se retrae el Gini mundial. No es
de extrañar que se elimine por completo la enseñanza de la filosofía en los
niveles educativos fundamentales, porque con ello se elimina la “lógica” que
nos lleva a asociar los hechos con los antecedentes y la comparativa histórica,
y ni que hablar de la metodología científica. Creen en el tarot inversamente
proporcional a la teología. Vaya redundancia.
jueves, 18 de febrero de 2021
Operación Red Sparrow: la propaganda atemporal como método de injerencia económico y cultural
Qué más agregar a todo aquello que, de marras, es bien conocido como instrumentos semióticos en esta Guerra Fría que realmente comenzó a partir de la década del 20 del siglo XX con el perfeccionamiento del concepto de propaganda forjado en aquel entonces por el sobrino político de Sigmund Freud, Edward Bernays.
Bernays logró congeniar distintos elementos que
hoy conforma la práctica de los estudios de marketing político y de
posicionamiento, que todavía fue más allá de la manipulación de la actualidad
para aggionarse y sacar algún provecho para sus clientes sino que se
erigieron en aquel entonces como los pioneros en aquello de pergeñar un acto
público mediante la utilización de las causas en pugna del momento e
insidiosamente usufructuar el termómetro social para perpetuar consignas que
resonarán por tiempo prolongado arrastrando consigo el virus inoculado,
objetivo principal de la movida sucedida. Nunca, por supuesto, sin la puesta en
escena con los medios de comunicación como plataforma y plan de escape por la
puerta principal.
El botín de oro
Para contextualizar este presente 2021 y no
confundir con la narrativa sobre lo acontecido en los dominios de la primera
parte del siglo XX es de precisar que hay actualmente un tercio del dinero
mundial emitido, resguardado en paraísos fiscales, es decir que en algún
momento volaron de los países de donde o bien fueran impresos, o
emitidos desde las Reservas Federales en moneda dólar. La concentración de la
riqueza ha alcanzado niveles sin precedentes facilitado por la desregulación y
la reducción de los impuestos progresivos durante los últimos 50 años que
permitió por goteo esta formación de activos externos, conocido este concepto
como fuga de capitales. Por lo tanto, cuando menos dinero para realizar
las mismas actividades y mientras una población aumenta, la presión
distributiva se encarniza entre las patronales y las usinas sindicales mientras
la producción física y de servicios locales se encarece por una simple función
monetaria con la teoría cuantitativa del dinero como premisa fundamental y la
consecuente carrera por el tipo de cambio que cada Nación establece según sus
herramientas y decisión política. A octubre del 2018 el Banco Mundial estimaba
que unos 3.400 millones de personas viven en la pobreza extrema, y que las 30
personas más ricas tienen el mismo dinero que toda esa mitad de la población
mundial.
En 1963 en los Estados Unidos se gravaban las ganancias con impuestos de hasta el 91% para aquellos que percibieran ingresos por más de 400 mil dólares, impuesto que se ha reducido un 50% en los últimos 50 años. Con el ascenso al poder de Margaret Thatcher (1979) y Ronald Reagan (1981) el impuesto se redujo en más de 40 puntos. Años antes, en 1957 Gran Bretaña promulgó una serie de leyes que propiciaron la germinación de los territorios offshore, de nula tributación fuera de sus costas, tanto en sus Islas del Canal (grupo de islas del canal de la Mancha situadas al oeste de la península francesa de Cotentin en Normandía, y son dependencias de la Corona británica pero no forman parte del Reino Unido), como aquellas que estaban bajo sus dominios en el Caribe. Los paraísos fiscales proliferaron en la década de 1960 en pleno proceso descolonizador y de reindustrialización de las potencias a posteriori de la segunda guerra mundial.
Otro punto interesante a destacar respecto del
flujo de los capitales a nivel mundial es la del abandono del patrón oro en
1971, el primer balance anual que presentó déficit comercial para los Estados
Unidos en todo el siglo XX. La Reserva Federal ahora con el manejo del dinero fiat,
es decir sin respaldo en existencias de oro en sus arcas, la Reserva se dedicó
a emitir dólares sin respaldo, y sin precedentes también en la que se registró
un aumento del 50% entre 1960 y 1970, y duplicándose cada década acumulando un
total del 688% entre 1960 y el 2000. Entre el segundo milenio y el 2010 la base
monetaria se expandió en un 231% y luego un 73% entre 2010 y 2020. Es un viejo
conocido el precepto neoclásico respecto de la emisión monetaria como enemigo de
la praxis liberal siendo que el mayor emisor es justamente el padre de la escuela
de Chicago, y que, sin la contención del patrón oro provocaría los
desequilibrios propios de la pérdida de referenciación entre lo producido y los
flujos monetarios mundiales en la que divorcian irreconciliablemente la
relación de precios entre lo tangible y lo fungible como lo es el dinero fiat,
o también entendido como moneda fiduciaria que es el dólar.
En 1968 el economista belga, Robert Triffin,
denunció una anomalía en el modelo monetario internacional de Bretton-Woods conocido
como el “dilema de Triffin”, que sostiene que una economía (en aquel caso
los Estados Unidos) no puede crear liquidez internacional si no es mediante
endeudamiento con otros países, es decir creando y sosteniendo un déficit en la
balanza de pagos comprando bienes, servicios e inversiones en el extranjero y
con gasto militar para asegurar las posesiones en el extranjero y mantener la
influencia sobre los territorios ocupados. Unos años antes, en 1965 en el
Palacio Eliseo francés, Charles de Gaulle brindó una conferencia acerca del
sistema monetario internacional, donde De Gaulle afirmó que las razones que
llevaron a establecer el patrón cambio oro luego de la II Guerra ya no
existían, que las monedas europeas se hallaban recuperadas, y que las reservas
de oro de los Seis (potencias de la época) eran equivalentes a las estadounidenses,
por lo que:
"la convención que atribuye al dólar un valor
trascendente como moneda internacional ya no reposa sobre su base inicial, a
saber, la posesión por parte de Norteamérica de la mayor parte de oro del
mundo...el hecho de que numerosos Estados acepten dólares, por
principio, al mismo título que el oro para compensar, llegado el caso, los
déficits que presenta la balanza norteamericana de pagos que lleva a los
Estados Unidos a endeudarse gratuitamente con el extranjero. En efecto, paga a
sus acreedores con dólares que no tiene más que emitir, en
lugar de pagarles totalmente con oro cuyo valor es real, que sólo se posee por
haberlo ganado y que no puede transferirse a otros sin riesgo y sin sacrificio.
Esta facilidad unilateral atribuida a Norteamérica contribuye a construir la
idea de que el dólar es un signo imparcial e internacional de intercambio, en
tanto que es un medio de crédito de un Estado.”
Por eso, agregaba De Gaulle, Estados Unidos nunca
tiene que ajustar su sector externo, como sí lo tienen que hacer los demás
países. Además:
"Los préstamos en dólares creados
inflacionariamente por Estados Unidos rinden más en el extranjero que en el
interior, y por eso este país ejerce una 'suerte de expropiación de empresas
nacionales'· cuando realiza inversiones externas, o cuando ayuda a otros países."
Cuenta de capitales
En el año 1307, el papa Clemente V y Felipe IV
ordenaron la detención de Jacques de Molay junto con la de los demás caballeros
templarios bajo la acusación de sacrilegio contra la Santa Cruz. Molay declaró
y reconoció, bajo tortura, los cargos que le habían imputado, aunque con
posterioridad se retractó. A pesar de ello, en 1314 fue quemado vivo en la
hoguera frente a la catedral de la Notre Dame. El Rey Felipe IV se endeudó con
la Orden de los Templarios, quien viéndose en desventaja frente a esta orden
que para el año 1250 acaparaba un ejército de 30 mil hombres, 9 mil granjas,
más de medio centenar de castillos, flota propia de barcos y la primera banca
internacional, lo que inspiró al monarca francés encaminar una empresa de
persecución contra la Orden en 1307, acusándolos por blasfemia, herejía y
sodomía, algo que sin apoyo religioso sería imposible de prosperar. Con la
reciente muerte del Papa Benedicto XI en 1304, Felipe IV decidió promover un
cardenal que estuviese a sus servicios y así fue como impulsó el ascenso de
Bertrand de Got, arzobispo de Burdeos tomando el nombre de Clemente V como el
nuevo Papa. Ya en 1314 la asociación entre el papado y el monarca
francés llevó a dictaminar que todos los bienes de la orden templaria sean transferidos
al Tesoro francés.
Rentenmark, el garante es el Estado
Desde los días de la Primera Guerra Mundial el
Goldmark, la moneda del Imperio alemán había sufrido una grave pérdida de valor
real y de poder adquisitivo, pues el gobierno germano emitió papel moneda para
hacer frente a sus necesidades derivadas de la guerra, llamando Papiermark a
estas nuevas emisiones que carecía de respaldo en oro y no era convertible
en este metal precioso, lo cual era una situación inusual para la época reinada
por el patrón oro. Tras el término de la Primera Guerra Mundial en noviembre de
1918, las potencias vencedoras como Francia y Gran Bretaña impusieron a la
derrotada Alemania el pago de reparaciones de guerra por la destrucción causada
durante el conflicto, sufrida principalmente en Bélgica y el norte de Francia,
atribuyendo toda la responsabilidad por ello sobre Alemania, fijando esta
condición en el Tratado de Versalles de 1919. la República de Weimar había
heredado la moneda depreciada del gobierno imperial y también carecía de
reservas de oro suficientes, por lo cual se siguió usando el Papiermark como
dinero sin respaldo. Ante las especulaciones habituales de los inversores
golondrinas y aquellos atemorizados por un porvenir lóbrego, se produjo una fuga
masiva de goldmarks (moneda alemana respaldada en oro usada desde
1873 a 1914) que sólo aceleraron el proceso devaluatorio de la nueva moneda emitida
por el Estado alemán, que a su vez debía pagar con sus exportaciones y la
actividad local, las reparaciones de guerra reclamadas como “deuda externa”.
La inflación causó la
ruina de miles de ahorristas que habían invertido su dinero depositándolo en
los bancos, quedando a salvo de este riesgo tan sólo la minoría de personas que
poseía bienes cuyo valor no era afectado por la inflación (joyas de metal
precioso, inmuebles, o similares). En enero de 1923, la situación se volvió aún
más tensa con la Ocupación del Ruhr por tropas francesas y belgas, medida
determinada por los gobiernos de ambos países para asegurarse el pago de las
reparaciones de guerra en bienes como el carbón, hierro, acero, o madera, ya
que el marco alemán era rechazable como medio de pago pues carecía de valor.
Ante ello, los obreros alemanes del Ruhr se lanzaron a una huelga general
contra los ocupantes franceses, y el gobierno en Berlín emitió entonces más
papel moneda para pagar salarios a los huelguistas, lo cual agravó más la
inflación en tanto el circulante recién emitido se quedaba en Alemania. La
hiperinflación alcanzó su máximo en noviembre de 1923, pero fue suprimida con
una nueva moneda: el Rentenmark, que entró en circulación el 15 de noviembre de
1923. El presidente del Banco Central alemán, Hjalmar Schacht propuso que el
gobierno impusiera una hipoteca legal sobre las tierras y bienes
industriales existentes en el país, que servirían como respaldo de la nueva
moneda.
La soberanía y los intereses
En la Conferencia de la Haya de 1907 se aceptó la doctrina
Drago, del jurista argentino Luis María Drago que asentaba el principio de
soberanía de cada nación dentro de sus fronteras. El Reino Unido, Alemania e
Italia impusieron un bloqueo naval a Venezuela en 1902 como respuesta a la
deuda externa venezolana que se negó a pagar el recién asumido presidente Cipriano
Castro. En este caso puntual, los Estados Unidos decidieron y manifestaron no
aplicar la Doctrina Monroe ya que aplica sólo cuando un país sufriese ataques
de potencias europeas motivadas por la intención de recuperar territorios
americanos y colonizarlos. La doctrina Drago, inspirada en Carlos Calvo que
proponía prohibir la intervención diplomática cuando hubiera pleitos entre
partes de distintos países, hasta que no estuvieran agotados los recursos
locales. En este sentido, Drago estableció como doctrina jurídica que ningún
Estado extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación americana con la
finalidad de cobrar una deuda financiera.
El artículo 8 del Pacto de Varsovia de 1955
establece que:
Las Partes Contratantes declaran que se conducirán
en un espíritu de amistad y cooperación con el objeto de promover un mayor
desarrollo y fortalecimiento de los lazos económicos y culturales entre ellas
existentes, conforme a los principios de mutuo respeto de su independencia y
soberanía y de no intervención en sus asuntos internos.
La intervención en asuntos internos tal como suele
manifestarse en los mismos párrafos de raudas declaraciones en la que también
se hayan los conceptos de colonización no mencionan jamás una relación entre
las acciones en la que los Estados son dueños de corporaciones, como así
también de bonos del tesoro y ni que hablar de la participación en los
organismos internacionales de crédito que los hace acreedores directa e
indirectamente, que como hemos visto históricamente son cobrados en dinero y/o
en especies, siendo que si entendemos que desde 1971 la divisa mundial de
intercambio es emitida sin ningún anclaje legal a existencias de oro, pues, la
forma de cobro y pago es a través de los frutos del trabajo (bienes finales,
intermedios o servicios) como así también fruto de la extracción y la
comercialización de los mismos tal como sucede con los commodities. Por lo
tanto, la negación a pago de compromisos de deuda en dinero de curso legal
implica tensar la cuerda con aquellos que también son los compradores de productos
de exportación.
La intervención o intromisión en asuntos internos
conlleva implícitamente que las decisiones deben ser tomadas en el seno de la
voluntad popular que los estados capitalistas ordenan mediante la acción de su
soberano, cosa que necesariamente estará ligada por el hilo rojo que ahorca al
ciudadano de a pie que debe valerse de la información que escapa a su entorno
perceptivo y aventurarse a conformar una realidad a partir de la narrativa de
un agente tercero, en cuyo caso siempre serán los medios de comunicación, con
las plataformas y redes sociales como irrupción al tradicional multimedios. Digamos
entonces que las decisiones del soberano estarán en parte condicionadas por los
intereses que representa y que los llevaron a sus bancas haciendo uso de las
herramientas que el plexo jurídico habilita y con esto último implícito también
lo que los vacíos legales también habilitan, de manera offshore a un sistema
que ve desangrarse en las regalías, cánones, fuga de dinero y de recursos
naturales drenándose por las alcantarillas del libre mercado y la desregulación
que es bien recibido por los paraísos fiscales amparados por las potencias económicas
mundiales.
Se estima que el 60% del dinero ruso (de privados) se encuentra
en paraísos fiscales, algo que resquebraja aquella idea latente del socialismo
soviético que parece no haber terminado en 1992 ya que las alusiones al frío
extremo, las guerras, las mafias y la corrupción parecen no mermar en el metamensaje
semiótico que Hollywood, Netflix y Disney invierten cada día en sus
producciones. Aquella propaganda que se esparcía a través de los cómics a
comienzos del siglo XX no ha cambiado lo suficiente e incluso se las han
rebuscado para mostrarnos las miserias del capitalismo que termina siempre
justificado en su accionar por una supuesta prevención de un futuro mejor ante
una avanzada y por ello es necesario una invasión a 18 mil kilómetros librando
una guerra contra el terrorismo. En esta línea aparece la operación Red
Sparrow:
Un compañero de baile de Dominika Egorova, bailarina
destacada del Ballet Bolshoi ruso, durante una función se quiebra accidentalmente
una de sus piernas, y también sus sueños. Embargada por la tristeza y por no
poder mantener a su madre enferma, Dominika acepta el trato que le propone su
tío, un alto mando del servicio secreto de Rusia. Frustrado el trabajo
comendado, la rubia rusa comienza las clases para ser una Sparrow (Gorrión),
agente secreto que usa su seducción, fuerza y manipulación psicológica para
extraer información y completar misiones para su país. la gran pantalla de hoy
parece continuar la vieja práctica ideológica de construir enemigos a la
medida coyuntural más inmediata, sobre todo si se trata de un tiempo de
alta agitación política. En Red Sparrow, la mujer que la operación
internacional estadounidense termina rescatando, representaría a una Rusia
maltratada, ultrajada y abusada por sus propios hombres, una Rusia que parece
pedir ser salvada de sí misma. Además, el hecho de que la protagonista sea una
de las actrices estadounidenses más admiradas del momento, inocularía un deseo paternalista
de ayudarla, de que sea rescatada. Así, la invocación propagandística de esta
película, según el referido procedimiento de feminización de la nación, es aún
más avezada que la ocurrida en algunas de las películas ambientadas en
territorio propio, pues en este filme se ejerce la prerrogativa de feminizar a
la nación enemiga utilizando a estrellas de cine propias.
Entonces, resulta que apropiarse de los recursos de un país ya no se logra mediante una invasión y sometimiento en calidad de colonia, pues es más simple establecer una embajada allí desde donde emplazar 'gestores' que se dediquen a financiar partidos políticos manteniendo dividida la población, ya que desde la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, que vendrá a representar sus intereses mediante una población blanca que eche raíces (expropiando algunas para su explote) y pivotee de espaldas al arco del desarrollo que ahora se encuentra disponible por Disney 'plas'.
viernes, 5 de febrero de 2021
Juegos mentales: pubertarios
Es curioso que quienes bregan por el libre mercado omitan algunas de las premisas
fundamentales, condición necesaria para que el planteo cuadre y funcione:
Primero, es necesaria la acumulación de capitales dentro de un país, aunque
no especifique que la concentración se realice en una minoría, algo que
necesariamente ocurre. Pese a esto último, la economía de escala permite reducir
costes medios en proporción con el precio final de competencia, por lo tanto, una
acumulación previa de capitales para los rendimientos de un negocio es indispensable.
Por otra parte, hay que destacar que David Ricardo cuando perfeccionó el
concepto del libre mercado de Smith, por el año 1817 se expresó respecto del
capitalista que aquellos en aquel momento no movilizarían su dinero hacia un
país extraño del cual no obtendría garantías además del costo logístico y de
seguridad del llevar y traer el capital persiguiendo las inversiones. No
podemos juzgar este planteo dado el contexto, aunque es curioso no considerar
que los Rothschild hicieran una fortuna con el mercado financiero engañando a los
inversores locales y extranjeros poseedores de bonos del Tesoro inglés cuando a
través de palomas mensajeras (negocio de comunicación que utilizaban) hicieron
pensar al mercado que Inglaterra había perdido la guerra contra Napoleón en 1815 haciendo desplomar las acciones de la corona británica comprándolas a valores
irrisorios y revendiéndolas al día siguiente cuando la información correcta llegó
a los oídos del mundo financiero, y las acciones inglesas no sólo recuperaron
su valor inicial sino que aumentaron todavía más producto de la victoria. Así es
como los Rothschild hicieron un millón de libras esterlinas en sólo un día por
aquella época, algo que parece que desconocía David Ricardo.
Entonces, haciendo un simple ejercicio de razonamiento:
La teoría cuantitativa del dinero dice que cuando hay más demanda sobre
este, su valor aumenta, y cuando menos hay, pues pasa lo contrario, entonces lo
mismo sucede con las tasas de interés: si hay mucho capital circulando, el precio
del dinero cae y las tasas de interés hacen lo mismo permitiendo que el acceso
al crédito sea más realizable que antes. Ahora bien, si trasladar el dinero a
otro país no es problema alguno, y no conlleva gastos de traslado (porque es
virtual) y las garantías de seguridad no son un problema, entonces es de pensar
que el inversor financiero lleva su dinero y lo pone a invertir donde sea más
rentable, por ende, si en una jurisdicción legal como lo es un paraíso fiscal
donde no percibe retención en concepto de impuestos como sí ocurre en un país
promedio, el capital se irá hacia allí para tributar menos y desde allí
realizar las inversiones financieras donde lo considere…entonces…no habiendo
controles sobre el capital como ocurre con la alta evasión impositiva, entonces
con “libre mercado” el capital simplemente se irá y caerá la premisa de la
acumulación de capitales volviendo trunco el planteo de Ricardo, mientras
que al mismo tiempo los empresarios que no alcancen los niveles de escala, no serán
tan competitivos sumándole que al haber menos capital circulante por la fuga de
los mismos, pues no accederán al crédito y o bien terminarán desinvirtiendo en
ello, o estancándose y dando la pelea en los salarios a través de los precios
cuando se compite con mercadería que ingresa al país proveniente de economías con
salarios inferiores y que al mismo tiempo tienen producción a escala.
En matemáticas, una forma de controlar que una incógnita haya sido
correctamente despejada es comenzar directamente por el resultado obtenido,
entonces hagamos el siguiente ejercicio:
Ya que el libre mercado que se propone para alcanzar el desarrollo de las economías más desarrolladas de la actualidad no se condice con las premisas, hagamos lo mismo para comprobar si la incógnita fue correctamente despejada: busquemos un país que se encuentre desarrollado y que no ejerza controles sobre los capitales, donde los salarios sean bajos para ser más competitivos. Se sorprenderán.






