viernes, 5 de febrero de 2021

Juegos mentales: pubertarios

 


Es curioso que quienes bregan por el libre mercado omitan algunas de las premisas fundamentales, condición necesaria para que el planteo cuadre y funcione:

Primero, es necesaria la acumulación de capitales dentro de un país, aunque no especifique que la concentración se realice en una minoría, algo que necesariamente ocurre. Pese a esto último, la economía de escala permite reducir costes medios en proporción con el precio final de competencia, por lo tanto, una acumulación previa de capitales para los rendimientos de un negocio es indispensable.

Por otra parte, hay que destacar que David Ricardo cuando perfeccionó el concepto del libre mercado de Smith, por el año 1817 se expresó respecto del capitalista que aquellos en aquel momento no movilizarían su dinero hacia un país extraño del cual no obtendría garantías además del costo logístico y de seguridad del llevar y traer el capital persiguiendo las inversiones. No podemos juzgar este planteo dado el contexto, aunque es curioso no considerar que los Rothschild hicieran una fortuna con el mercado financiero engañando a los inversores locales y extranjeros poseedores de bonos del Tesoro inglés cuando a través de palomas mensajeras (negocio de comunicación que utilizaban) hicieron pensar al mercado que Inglaterra había perdido la guerra contra Napoleón en 1815 haciendo desplomar las acciones de la corona británica comprándolas a valores irrisorios y revendiéndolas al día siguiente cuando la información correcta llegó a los oídos del mundo financiero, y las acciones inglesas no sólo recuperaron su valor inicial sino que aumentaron todavía más producto de la victoria. Así es como los Rothschild hicieron un millón de libras esterlinas en sólo un día por aquella época, algo que parece que desconocía David Ricardo.

Entonces, haciendo un simple ejercicio de razonamiento:

La teoría cuantitativa del dinero dice que cuando hay más demanda sobre este, su valor aumenta, y cuando menos hay, pues pasa lo contrario, entonces lo mismo sucede con las tasas de interés: si hay mucho capital circulando, el precio del dinero cae y las tasas de interés hacen lo mismo permitiendo que el acceso al crédito sea más realizable que antes. Ahora bien, si trasladar el dinero a otro país no es problema alguno, y no conlleva gastos de traslado (porque es virtual) y las garantías de seguridad no son un problema, entonces es de pensar que el inversor financiero lleva su dinero y lo pone a invertir donde sea más rentable, por ende, si en una jurisdicción legal como lo es un paraíso fiscal donde no percibe retención en concepto de impuestos como sí ocurre en un país promedio, el capital se irá hacia allí para tributar menos y desde allí realizar las inversiones financieras donde lo considere…entonces…no habiendo controles sobre el capital como ocurre con la alta evasión impositiva, entonces con “libre mercado” el capital simplemente se irá y caerá la premisa de la acumulación de capitales volviendo trunco el planteo de Ricardo, mientras que al mismo tiempo los empresarios que no alcancen los niveles de escala, no serán tan competitivos sumándole que al haber menos capital circulante por la fuga de los mismos, pues no accederán al crédito y o bien terminarán desinvirtiendo en ello, o estancándose y dando la pelea en los salarios a través de los precios cuando se compite con mercadería que ingresa al país proveniente de economías con salarios inferiores y que al mismo tiempo tienen producción a escala.

En matemáticas, una forma de controlar que una incógnita haya sido correctamente despejada es comenzar directamente por el resultado obtenido, entonces hagamos el siguiente ejercicio:

Ya que el libre mercado que se propone para alcanzar el desarrollo de las economías más desarrolladas de la actualidad no se condice con las premisas, hagamos lo mismo para comprobar si la incógnita fue correctamente despejada: busquemos un país que se encuentre desarrollado y que no ejerza controles sobre los capitales, donde los salarios sean bajos para ser más competitivos. Se sorprenderán.