jueves, 2 de junio de 2011

La Ciudad de Buenos Aires, y los resultados de una pseudo ideología neoliberal


Es difícil dilucidar de entre la borrasca que acontece, en una esfera donde las batallas ideológicas con dificultad pueden ser respaldadas con resultados económicos, cuando la jurisdicción se confunde de lo que es el capitolio del stablishment, con la jurisdicción propia del Estado Nacional.
Tal es el punto de confusión, que el engaño y el ardid, quedan sujetos a la merced de funcionarios que no sólo esconden el polvo debajo de la alfombra mediática, sino que aprovechan los resultados logrados por políticas económicas proteccionistas de desarrollo económico-social ejecutados por el Estado Nacional, y los toman como propios, adjudicándose los logros de los cuales hicieron publicidad como eje de campaña política, y de los cuales prescindieron en el paupérrimo desempeño de sus funciones.
No es de extrañar, que el Ministerio de Hacienda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, subejecute fondos disponibles para alcanzar el estado de bienestar, sino que muy por el contrario, un presupuesto que alcanza los dieciocho mil millones de pesos -$18.000.000.000 – es destinado en parte, a la creación de una deficiente policía metropolitana.
La simbología que destila la creación de una policía con más presupuesto, es irónicamente un mensaje a futuro, jugando con las cartas al revés, advirtiendo sobre las consecuencias que traerán aparejadas las recetas económicas ortodoxas, en cual lecho descansan los lineamientos más reaccionarios que se conocen en la historia reciente.
Al parecer, la intervención del Estado sólo cumple con el derecho a la propiedad privada, acotando los recursos para unos pocos, y dejando a la buena de dios a un puñado de personas que ven llegar sus horas finales en los confines del abandono, tal como sucediera el año 2009 con la suma de 113 personas fallecidas por el frio y hambre padecido en las descuidadas calles de la ciudad de Buenos Aires.
La desidia por el bienestar social, vira hasta el extremo de presumir el desprecio mismo, excluyendo a la sociedad y sometiéndola como herramienta de ajuste para falaces teorías liberales económicas, que reposan sobre los vírgenes hombros de un Ministerio de Hacienda, que pocos esfuerzos dedica hacia alcanzar la felicidad de su pueblo.
Sin embargo, el alcance de una medida revolucionaria, y reparadora como no se tenga experiencia previa como punto de comparación como es la Asignación Universal por Hijo, es tan poderosa que atraviesa las jurisdicciones, y la rueda de la producción y el consumo nacional le llega como una brisa para acalorados individuos que deambulan en los suburbios porteños.
Es curioso apreciar, que en la ola de la crisis mundial financiera del año 2009, el desempleo en promedio de nuestro país alcanzara el 9%, mientras que particularmente en la ciudad de buenos aires, desplegara todo su daño ubicando tal indicador en el 14%.
¿Cómo es posible, que un Ministro de Trabajo haya tenido el plazo de 12 horas para resolver un problema de tamaña magnitud, y como por arte del reflejo de una ideología proteccionista, se desplegara un programa como el REPRO? En este programa, las empresas que tuvieran problemas en sus libros contables, obtenían la suma de $600 no retributivos por cada empleado, a fin de solventar su situación contable, y fundamentalmente, para no expulsar trabajadores a la calle.
Sin embargo, en la ciudad de Buenos Aires, las medidas anti cíclicas se hacían esperar, hasta el punto de anunciar implícitamente su ausencia, con el cierre de escuelas para niños discapacitados, haciendo terapia con animales para unos 500 chicos. Al parecer, el presupuesto porteño debiera ser “cuidado” para otras funciones, como hemos visto al comienzo, en una ostentosa policía metropolitana.