jueves, 18 de junio de 2026

Vivir en contradicción

“El que no salta es un inglés” se escuchaba desde las tribunas. Posiblemente un 99% de los hinchas se sientan identificados con el antiperonismo. Le cantan “a los ingleses” como si existiera una remota posibilidad de patriotismo nacional-ista, quizás envalentonado por las Malvinas, que luego, desde el soberano que eligen cada 2 y 4 años se esfuerza en ceder cuanta soberanía pueda, incluso a manos de los mismos ingleses, incluso en el asunto Malvinas.


Se visten de celeste y blanco y cantan emocionados hasta las lágrimas el himno nacional argentino. Eso sería tierno si al menos asumieran la información básica que compone una “Nación” en base a consenso mundial respecto a la definición de Nación que habilita entre las naciones del mundo al reconocimiento de una. La definición básica de una nación incluye: territorio; población; y un sistema político organizado. El RIGI, el súper RIGI, la venta de tierras a manos de Israel en el sur y quien sabe dónde más, es parte de la flagrante contradicción con la que viven día a día. Ven ante sus ojos que al soberano que eligen para administrar los recursos del Estado nacional regale los recursos al invasor extranjero, siempre y cuando tenga piel clara y ojos claros, por supuesto, y si es anglosajón, mucho mejor.

Y ahí están nuevamente, coreándose un “el que no salta es un inglés”, como si el único de los males que nos han causado los ingleses sea la usurpación y guerra de Malvinas. Desde el siglo XVI (16, por si no saben números romanos, es decir, años 1500 y pico…) que los ingleses vienen boicoteando toda posibilidad de desarrollo local manufacturero, industrial y de soberanía económica, a través del control del río de la plata, a base de sobornos, coimas, y muerte, por la fuerza, (invadieron Buenos Aires en dos ocasiones), y junto a Francia hicieron una alianza entre las dos potencias militares más fuertes del planeta en aquel entonces donde se metieron en los ríos argentinos exigiendo la libre navegación para meter su "libre mercado". Aún así lo resistimos, y parte de esa gesta fue gracias a la proeza de Martín Miguel de Güemes, quién luchó en la reconquista de Buenos Aires en 1806, ciudad-puerto que fue invadida por los ingleses, tan sólo para defender una Buenos Aires que lo odiaría de por vida.

Este 17 de junio recordamos a Güemes por su fallecimiento, producto de las heridas en combate, combates que los oligarcas no sufrieron porque se negaron a pelear y de enviar a sus hijos también a combatir, tal como expuso don José Francisco de San Martín y Matorras (San Martín, aquel otro prócer que les trae contradicción). Ese linaje oligarca (bastante diluido ya) estuvo presente ayer cantando: “el que no salta es un inglés”.

Tengan un buen día, y sin contradicciones.