Un espejo dentro de una pecera. Esto
equivale a verse y proyectado a sí mismo dentro de un cubo de vidrio. Casi una
metáfora de la vida misma, entendiendo que nuestro límite y única certeza es la
muerte.
Sin embargo, el miedo es un
mecanismo natural de los seres vivos cuando presienten el peligro y la exposición
de su vida cuando el genoma está configurado para sobrevivir de cualquier
manera.
Entonces, entendemos que la monotonía
conlleva indefectiblemente al vacío existencial que todos albergamos y que cada
uno con sus distintos caminos intentan mitigar. De hecho, el entretenimiento es
una forma de disuasión del pensamiento auto-indagatorio que nos confina a
sufrir por las malas decisiones, por la soledad, incubándose así una enfermedad
mental que crece día a día.
Soportar tanto flagelo no es para
cualquier mente. No todas resisten.
La frustración por no verse
reflejado en esa pecera como uno quisiera, conlleva a determinados individuos a
escurrirse por la tangente. Por un lado, echar culpas ajenas por la acción o
inacción –que para el caso, ambas son decisiones- y por otro, evadirse y
proyectar lo que no somos en un tercer ser/objeto.
La soledad emocional es en parte
una carencia de la inteligencia social que no todos los seres logran
desarrollar, dicho sea de paso, no se desarrolla por una inacción envuelta en
desidia, o por un problema neurológico que es absolutamente ajeno a la
responsabilidad de ese ser.
En lo que concierne a la disuasión
o auto-evasión, algunas personas recurren a la idealización que coquetea con lo
absurdo exponiéndose así mismo a la humillación y la extroversión social
arriesgando la integridad que culmina por repeler a los demás, donde la soledad
solo decanta en un tamiz social, aglomerando las personas como el ser gregario
que es.
En este rebaño marginal, se
aglutinan por una fantasía a la que se inducen en una versión metafórica del coma farmacológico, al mismo tiempo que
su enfermedad mental incubada ya disputa una parte importante de la subconsciencia
que a su vez engendra odio y resentimiento por no poder salir a la luz.
Imagínense que este sujeto interno rebosado de odio y desdén tiene que soportar
escuchar a Axel o Arjona mientras lo hacen pasear y hablarle con voz de pito a
un caniche toy.
