De la expresión del horror facial
a la sonrisa social, solo hay un paso…o dos.
Esa turbia agua en estado de
ebullición latente que es el ser humano y su mente como una olla a presión
constante fuerza la válvula de alivio con una arritmia emocional a la vera del
destello de una pantalla que ilumina la poca vida que reside en ese individuo.
Prisioneros de su abismo con un
pie en la demencia y el otro en una zona wi-fi, caminan erguidos por el sostén
virtual de una interesante vida cual nunca tendrán.
Encerrados en un caleidoscopio
van y ven sus reflejos pasar, cada persona que acontece sus diminutas anécdotas
que llevan por espíritu se re-proyectan en un vacío donde sólo ven una pequeña
parte de sí mismas, sobre quienes expresan ese horror o esa sonrisa social.
Autoestima frágil como un
castillo de naipes son capaces de torturar por conseguir una caricia al ego
constantemente, sabiendo que a oscuras y con el físico cansado y abatido por la
rutina, los aguarda uno de los 3 jueces del infierno con quienes conviven a
diario. Su consciencia.
¿Qué hiciste hoy con tu vida?...
¿por qué? Fundamente su respuesta. Es el cuestionario que todo burgués prefiere
evitar. Se reportan enfermos, enferman, se enferman, no se presentan a rendir,
buscan otra mesa…pero a fin de cuentas, quien toma examen es su misma mente. De
eso nadie escapa.
Estrategias por sobrevivir a sí
mismos, deambulan perdidos en un sinfín, no son más que materia orgánica, un sinnúmero
de microorganismos coincididos y confabulados para dar origen a lo que se
conoce como vida, nada más que eso. Un montón de partículas que se ven las
caras por obligación y comparten un reducido espacio y tiempo, que vistos en
perspectiva parecen un todo.
En realidad no son nada, no son
nadie, sólo son un montón de individuos que de lejos parecen algo colectivo,
sólo miran su ombligo y cuando no hay nada allí, apelan a una sonrisa facial
frente a otros pares de los cuales se terminan rodeando…pero claro, hasta que
aparezca otro cristal en ese gran caleidoscopio donde ven que también son mucho
menos que eso, u otra cosa que socialmente es políticamente incorrecta, pero a
fin de cuentas solo ven una proyección de sí en otra perspectiva, sobre la cual
expresan horror.
Sólo son átomos, están de paso en
esta era, pero todos están distanciados y a distancia parecen un todo, parecen
algo colectivo, pero no lo son, nunca lo serán. Hasta que, claro, deban
aparentarlo.
