lunes, 23 de noviembre de 2015

El caleidoscopio

De la expresión del horror facial a la sonrisa social, solo hay un paso…o dos.

Esa turbia agua en estado de ebullición latente que es el ser humano y su mente como una olla a presión constante fuerza la válvula de alivio con una arritmia emocional a la vera del destello de una pantalla que ilumina la poca vida que reside en ese individuo.

Prisioneros de su abismo con un pie en la demencia y el otro en una zona wi-fi, caminan erguidos por el sostén virtual de una interesante vida cual nunca tendrán.

Encerrados en un caleidoscopio van y ven sus reflejos pasar, cada persona que acontece sus diminutas anécdotas que llevan por espíritu se re-proyectan en un vacío donde sólo ven una pequeña parte de sí mismas, sobre quienes expresan ese horror o esa sonrisa social.

Autoestima frágil como un castillo de naipes son capaces de torturar por conseguir una caricia al ego constantemente, sabiendo que a oscuras y con el físico cansado y abatido por la rutina, los aguarda uno de los 3 jueces del infierno con quienes conviven a diario. Su consciencia.

¿Qué hiciste hoy con tu vida?... ¿por qué? Fundamente su respuesta. Es el cuestionario que todo burgués prefiere evitar. Se reportan enfermos, enferman, se enferman, no se presentan a rendir, buscan otra mesa…pero a fin de cuentas, quien toma examen es su misma mente. De eso nadie escapa.

Estrategias por sobrevivir a sí mismos, deambulan perdidos en un sinfín, no son más que materia orgánica, un sinnúmero de microorganismos coincididos y confabulados para dar origen a lo que se conoce como vida, nada más que eso. Un montón de partículas que se ven las caras por obligación y comparten un reducido espacio y tiempo, que vistos en perspectiva parecen un todo.

En realidad no son nada, no son nadie, sólo son un montón de individuos que de lejos parecen algo colectivo, sólo miran su ombligo y cuando no hay nada allí, apelan a una sonrisa facial frente a otros pares de los cuales se terminan rodeando…pero claro, hasta que aparezca otro cristal en ese gran caleidoscopio donde ven que también son mucho menos que eso, u otra cosa que socialmente es políticamente incorrecta, pero a fin de cuentas solo ven una proyección de sí en otra perspectiva, sobre la cual expresan horror.


Sólo son átomos, están de paso en esta era, pero todos están distanciados y a distancia parecen un todo, parecen algo colectivo, pero no lo son, nunca lo serán. Hasta que, claro, deban aparentarlo.