martes, 22 de octubre de 2019

El romance del diablo


Imágenes. Aromas que me devuelven a una infancia, y gestos corporales reflejados en un pequeño espejo de 80 centímetros que me recuerdan que el tiempo ya no pasa.

El Romance del Diablo de Ástor Piazzolla apareció de entre las partículas del denso aire que sopesa en derredor y me sumió por completo en un saco gestacionario renaciendo una y otra vez.

Las lágrimas se precipitaban como el exhalo de mi subconsciente que tomó por completo las usinas de comunicación de mi persona. Entendí el mensaje. Era hora de volver a reflexionar, porque instado por la desventura in-narrable de mi existencia me vi obligado en defensa propia a reordenar mis nortes y batir mi caja de brújulas hasta que el infortunio las oriente.

Los conceptos están en crisis y el tiempo y su virulencia atenta contra la redefinición de lo que elijo como manual de conducta cada vez. Y allí me veo, borroso en una imagen desfragmentada de entre esquirlas de un viejo cristal derruido, a oscuras sobre la desvencijada madera que rechina a mi pisar, musicalizando mi felicidad presentándose de incógnito como en un juego de sombras, desafiante y peligroso, con supina sonrisa, sugestivo de puñales certeros, diestro y mortal.

Los placeres se disfrutan luego de decorosa abstinencia, donde los intervalos de tiempo incierto le suben el precio a fugaces encuentros que me reviven en infinitas versiones de mí mismo dentro del caleidoscopio del que se puede observar mi personalidad.

Sonrisas y arrebatos de nervios redactados con garabatos se enreda en mi cuello enlazando mi destino cada vez, recordándome con balbuceos y rudimentario lenguaje el por qué seguir, cuando las variables todas convergen en una salida elegante que pongan un dramático fin a una escena inconclusa que no debiera terminar jamás. Y en el aire aquél violín raja notas musicales que siento corroer y desgarrar mis entrañas, tan sólo para atestiguar un discurso de mi subconsciencia que con su dedo índice y criterio perfecto me subyuga y alecciona nuevamente.

El aguacero ensordece mi percepción, melodía recurrente y cíclico tonal, como un suave piano de fondo que ejecuta la intensidad de mi presión sanguínea dibujando sus intervenciones sobre una hoja de papel con coloridos trazos, erráticos rayones justo como el desempeño de mi sístole plasmado sobre el eje de ordenadas sobre el que yace el guión de mi vida, y que con cólera manifiesta sus estados de humor llevándose consigo mi atención y recordándome las prioridades de este efímero instante al que algunos le llaman vida.


Las ventanas de mi alma se nublan a través de la lluvia que imponen un marco gris y avejenta las calles que traza el bandoneón de Piazzolla y me reduce a sucumbir ante pequeño ser que con sus monerías me da una clase sobre cómo leer al mundo y tranquilizar la turbulencia que azota mi canoa bajo una galerna de lágrimas, para recordarme que el romance del diablo es la vida misma, aquello que debo ser.

miércoles, 9 de octubre de 2019

La suerte está echada



Girando en los cielos y rotando sobre su propio eje la moneda presenta dos caras, y la excepcionalidad de quedar parada de canto, como toda una metáfora de la vida que nos insta.
Muchas veces la realidad nos golpea en medio de la oscuridad incesantemente invitándonos a dudar de que sea uno sólo o muchos sometiéndonos, casi como en una obra de “teatro para ciegos”, como las que se desarrollaban en el Konex, en la Ciudad Autónoma (¿?) de Buenos Aires —por caso, un vil engendro jurídico, mención al paso.

Como sea, aquello de girar sobre el propio eje bien me atrevo a llevarlo y trasladarlo hacia el plano de la perspectiva en primera persona donde solemos comprender el mundo desde la concepción vista a través de un empañado cristal al que se suele emparentar con el “ombligo”. Claro, el problema de la humanidad es la falsa sensación de libertad y “derecho” a todo lo que no encuentre restricción ni ética ni moral, ni mucho menos legal. Y entre estos últimos conceptos girará esta moneda apócrifa que lanzo al aire pero con la mera intención de que le golpee a alguien, y después ver cómo cae y etcétera.

No es mi intención en este caso hacer una apología de nihilismo porque entre líneas yo mismo percibo estar encaminando este texto hacia el juego de probabilidades que se cierne sobre la hegemonía de la suerte y las eventualidades que escapan a nuestro dominio y previsión.
Si de algo estoy seguro es que sobre el tablero en el que jugamos, como argentinos, es que sin esfuerzo no hay suerte, y sin suerte no hay éxito, pero sin ningún esfuerzo sólo habrá éxito cuando sea el Estado mediante la propiedad privada que nos legue herencia y sobre ese “punto de partida” continuaremos por expandir nuestra riqueza, o chocaremos de frente con la calesita. Y a esto lo justifico con aquella estadística que refleja que el 90 % de los pobres mueren en la pobreza, y el 90 % de los ricos mueren como ricos.

Volviendo al caso —que todavía no sabemos bien cual es— se da una situación simultánea donde las personas que componen la PEA (población económicamente activa) se ven afectados por la macroeconomía cuando esta se haya en la espiral negativa recesiva, y ante la falta de previsión, percepción, información y capacidad de comprensión de la actualidad y todo esto acoplado a una desinformación arreada por el entretenimiento que parece salirse de las pantallas destellantes, confluyen en un desahucie donde el individuo comienza a desesperarse y comenzar a repreguntarse si hay algo malo consigo. En muchos casos sí que hay culpa en los mecanismos de inserción laboral en el individuo, empero cuando este se ve inmerso en la desesperación colectiva, todos bajan su propio precio y la lógica microeconómica estalla en millones de esquirlas que terminan por refugiarse en la precariedad y/o en el dólar blue.

Cuando se alcanza un determinado nivel de conocimiento sobre una base histórica y empírica es cuando las personas deben o bien replegarse, o refugiarse o lanzarse, dependiendo el contexto, la confianza en sí mismo y la proyección sobre el corto plazo en vistas de conseguir éxito. Hay momento para todo, aunque es menester el advertir que cuando uno se embarca en el camino de la profesionalización uno nunca debe considerarse como pasivo, sino considerarse profesional en todo momento, así sea momento de exilio y ostracismo, mas nunca perder noción de las eventualidades que se suceden a todo momento, es decir, jamás desconectarse de las redes de información de la que somos víctimas y marionetas y de la que no podemos escapar porque no hay otra opción. Cuando el alumno de una carrera técnica se encuentra fuera del sistema, debe respirar y buscar opciones de supervivencia hasta tanto la rueda de producción y consumo comience por detenerse y recomenzar hacia el sentido contrario, y del que nos treparemos y le agregaremos peso y masa para que gire con más fuerza. La desesperación es ostensible y absolutamente válida, y el dominio de las emociones es por momento imposible de contener, pero así como los animales, el ser humano emana señales, feromonas, estática y hasta expresiones corporales que son leídas, percibidas e interpretadas por otros que se ubican en una posición de poder el que consciente o inconsciente determinará si incorporarlo a sus planes onerosos.

Cuando yo te diga que es carnaval…fijate porque la espuma está carísima y la fábrica de bombitas “Bombucha” cerró ayer y echaron 70 familias a la calle. No sé, leé los diarios aunque sea.

viernes, 30 de agosto de 2019

Culpa



Frases al pasar, observaciones des-oíbles e intrascendentes y reflexiones flojas de papel empírico musicalizan nuestro andar y desandar, casi como quien no quiere la cosa empujándonos a introvertirnos en los dominios de nuestra cerrazón cuyo límite se recuesta a la vera de los auriculares.

Dicho sea de paso que como todo aquello que se observa con detenimiento y se emplea el mínimo de la metodología científica, encontraremos a la postre que, determinados patrones se repiten y se coinciden casi como en serie, aunque la misma metodología entre en una falta de pertinencia ya que determinadas variables no pueden ser ponderadas en un mismo estudio. De todos modos, aquellos patrones de conducta en sí mismos residen en el comportamiento de las personas que, —mención aparte requiere— dadas las cosas, se forman en la misma maquinaria a fin de cuentas. Y los teóricos del desarrollismo me vienen con tecnocracias cuando todo continúa desde hace cientos de años como sobre la cinta que nos fabrica en serie.

Viejos conceptos que a perpetuidad parecieran parecer inmutables, impolutos e incuestionables sobre las que echamos más y más cemento encima sin considerar que por más abstracto que resulte lo conceptual, tiene más en común con lo tangible y las ciencias duras de lo que somos capaces de imaginar. La arquitectura de una obra gris tiene demasiados parecidos con aquella construcción sobre la que desarrollamos nuestros razonamientos y que como si fueran código fuente de programador, subyace en lo más recóndito de nuestra mente una matriz de razonamiento de la que nuestro desempeño diario depende, y nuestra supervivencia en función también de los recursos que disponemos, que dispondremos, y que creemos que pensamos podremos disponer. —y sobre esto último iré

Escuché del porahí algo sumamente interesante que dice algo como que nuestra forma de vivir cotidianamente está atravesada por el modo de producción sobre el que basamos nuestro sustento microeconómico, es decir, nuestra economía doméstica; como que si fuéramos contadores veríamos y nos relacionaríamos en términos relacionados con ello, y así para cada cosa. Adhiero plenamente en muchos casos particulares donde observo esto, sobre todo cuando hablando de recursos y determinados individuos los consiguen de una forma y otra, donde en casos concretos algunos trabajan por ellos y otros tantos recursos le vienen dado por familiares o porque viven en un pequeño mundillo que les proveen de fácil manera los que cubren sus necesidades básicas y hasta algún que otro gustillo.

En la formación de la niñez y de aquellos que son traídos —deliberadamente como es la vida misma— y sometidos a la formación del sistema del que pertenecerán y bajo las reglas de los que están tras bambalinas y tras el telón de las decisiones, y donde éstas últimas estarán en más o menor pugna social dependiendo los ánimos de la mayoría. Digamos que hasta ahora lo que prima en todo esto es la psiquis individual y colectivo ante todo, de hecho hablando de recursos y comportamiento se cae por peso propio de la rama de cualquier ciencia madre aquella definición de la economía que cita algo así como que la economía es el estudio del comportamiento humano frente a situación de escasez de recursos. Y de hecho si a esta definición le incorporamos la de la relación inmediata con el modo de producción del que vivimos, pues, podremos acotar bastante el campo de la política que estamos estudiando y observando, ya que aquellos seres que no imprimen esfuerzos para conseguir lo que demandan tienden a tomarse la vida misma con la misma liviandad y carecen de la capacidad de empatizar con otros tantos que viven una realidad tan cruda como real. —y valga la redundancia.

El cinismo muchas veces, y la hipocresía también —aunque sean similares—  juegan un rol social con un sesgo parental con la culpa que muchos de ellos experimentan en algún sótano de sus frágiles consciencias, que como tal deben resguardarse en los confines de una sociedad que los contenga y los anexe por extensión de paralelismo porque como mencioné párrafos atrás, echan cemento sobre conceptos que no han reflexionado y que los pondría en contradicciones tan virulentas que no alcanzarían píxeles para censurar lo grotesco que es.

Otro es el rol que desempeña la sociedad como tal donde los usos y costumbres tienen por prisionero al “sentido común” casi como inalterable e incuestionable que pareciera desprender per se etimológicamente una obviedad y que por tal no merece la pena reflexión nueva alguna. A todo esto, bien podría inferir que individualmente las eventualidades experimentadas sientan un precedente en nuestra conducta para preservarnos a futuro de potencial situación similar, por lo que hasta se puede considerar como un mecanismo de defensa. A su vez, el cordón umbilical que nos ata a nuestras relaciones intra-familiares, mientras no sea cortado, repetiremos el mismo hacia las nuevas relaciones que se nos presenten enmarañando todo un círculo que llegado el momento, y como en la pesca, se termina por cortar el tramo arrojando todo el enredo llevándose consigo las emociones afectadas por un vínculo que no fue cortado a tiempo. El miedo a la soledad, a ser juzgado y puesto en valor por lo que realmente valen para la sociedad los lleva a danzar con los instructores de la psicopatía, dando a luz relaciones parasitarias, y generando una simbiosis para con su descendencia, obligando a repetir la historia una y otra vez.

El comportamiento humano es más parecido al de ciertos animales que al de otros humanos mismos, ya que la situación de escasez de recursos lleva a algunos a simplemente intentar adaptarse para sobrevivir, y aquellos otros que sin esforzarse obtienen lo que necesitan y anhelan, al mismo tiempo carecen hasta de remordimiento por tal, porque ante una eventualidad experimentada como un divorcio mal resuelto en una etapa crucial de la madurez, le signifique vivir de prestado para con padres que son incapaces de tomar una decisión que los obligue a salir al mundo a valerse por sí mismos, es decir, ejercer el rol de padres, porque por sentir culpa por aquello que provocaron y porque son lo suficientemente cobardes como para aceptar las consecuencias y esperar la sentencia de soledad, terminan por alimentar aquel círculo vicioso que mantiene retenido a la persona en un pasado que les sintió confortable, y no poder así abandonar jamás el barrio donde se los vio juntos y felices.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Charlas ted, la nueva cara de la meritocracia



El futuro, la vanguardia, el atraso, los desafíos, e infinidades de expresiones que bajan de una tarima, casi perpetrados como una prédica con un decorado stand-up irrumpe en determinados espacios “abiertos” a la comunidad, o quizá con más precisión, a una comunidad que se autoproclaman pensante, o también les llaman “charlas ted”.

No podría determinar con exactitud el inicio de esta modalidad, empero sí puedo asociarlo a un modismo adoptado por los CEO’s del universo informático como lo fue en su momento “Esteban Trabajos”, o en inglés, Steve Jobs, desaparecido y finado ex ceo de Apple, quien utilizaba esta modalidad para presentar sus innovaciones y en esta línea podría incluir también a quien estuvo al mando de la firma Tesla, Elon Musk hasta el año 2018, quien además fue y es asociado al concepto —si se me permite— de la innovación. Hasta aquí no hay ninguna contradicción ni nada que sugiera algo llamativo ni dudable, siempre y cuando esto nos posicione y siente nuestra visión desde los albores donde discuten y presencian estos actos, en aquellas latitudes. Sin embargo, cuando este mismo párrafo lo pensamos desde la periferia y sucintamos algún dejo de envidia o admiración como pasos a seguir y que también den explicación a nuestro diferente desarrollo, es donde aparece un quid a replantearnos.

Con frecuencia se olvida el espíritu de cada cosa y se construye sobre algo poco debatido, una idea de direccionamiento hacia dónde se quiere ir, y es donde se constituye el pecado original: dar por obvio las bases de nuestra concepción, ya sea como una comunidad, como una nación, como una colonia o como quien sabe qué. Si pensara la modalidad ted mencionada podría identificar algo similar en lo que denominan “coloquio de IDEA”, aquella ponencia realizada por empresarios muchos de ellos del orden especulativo/financiero que mal-entreverados con los empresarios de la producción suelen coincidir en diagnósticos errados si fuéramos ingenuos, o cínicos, si fuera más preciso, porque quien a sabiendas de un resultado determinado se embarca hacia ello no es alguien quien deseara ir a pérdidas, sino que claramente tendrá un plan de contención y que aquella pérdida la cargue otro/s.

La modalidad ted no es diferente del formato stand up, lo que este último persigue, a fin de cuentas, es justamente la de entretener, y paradójicamente algo que viene a imponer una impronta dinámica, innovadora, con información “de afuera” que nos viene a mostrar “por donde va la cosa”; en definitiva lo que genera es la contraria, distraen con sus chascarrillos de modernidad nos enceguecen con las luces neón que traen y todo para que obnubilados perdamos la concentración del foco del quid de la problemática estructural que nos condiciona ex ante, en este juego estanco de la producción/consumo que no cambió y no cambiará ni en un largo plazo, porque ¿saben una cosa? Por más tecnología que le quieran poner a las cosas, el ser humano no dejará de necesitar calorías, proteínas, carbohidratos y en todo caso, si los países del centro llegaron a una saturación de recursos naturales en relación con su población envejecida, pues, problema de ellos. A nosotros nos quedan dos tercios de país todavía por poblar, y si algo nos sobra es la producción de alimentos. Pero claro, producimos para 400 millones de personas, pero no podemos dejar abastecimiento para 40 millones —los nuestros— porque los dueños de las tierras y de los puertos son los mismos que nos venden estas charlas ted.

El concepto que los animadores que se pasean delante y encima de nosotros, por caso sobre una tarima, portan un micrófono de oreja, cosa de dejar libradas las manos y que estas puedan interpretar cual actuación de teatro y dibujar en el aire aquello que pretende exagerar, y recurrir como siempre sucede en algún punto, el de lanzar preguntas al aire casi como una prédica sobre qué haremos en el futuro, en misma sintonía casi como aquellas revistas de “ciencias —y lo pongo entre comillas porque el término es en sí mismo abstracto y no especifica cual rama— que nos atemorizan con la posible extinción de nuestro planeta en…¿500 millones de años? Pero claro, mejor manijearnos ahora, total, el sistema no nos produce ansiedad.

Con sentarnos y lograr concentrarnos entre un puñado de libros viejos con olor que nos exhortan a estornudar, de antaño ajados y amarillentos es más que suficiente para posicionarnos sobre la senda del conocimiento que necesitamos limpiar, ya que es en la génesis de nuestra constitución y sobre las premisas y empirismo del mundo de siempre y el que será donde tendremos que limar asperezas, bajar al muchacho de la charla ted y que se siente en otra silla cualquiera a escuchar cómo el sistema y la estructura productiva de nuestro país se halla en la actualidad privatizada y extranjerizada sumiéndonos a la dependencia cual colonia, porque ¿saben una cosa? En el mundo de siempre el ser humano tiende a la conquista, y es algo que no cambiará, así que de movida deberemos comenzar por la psiquis de un sociópata que juega al dominio y adelantarnos a las herramientas e instrumentos que éste pueda —y utiliza— emplear contra nosotros y distraernos del saqueo que con mucho carisma, sobre una tarima y con un micrófono de oreja nos realiza, mientras nosotros agachamos la cabeza para mirar nuestro teléfono y sentir vergüenza de que no sea el que esté de moda “afuera”.

lunes, 27 de mayo de 2019

La guerra conceptual: la Guerra fría no cayó con el muro



Si algo nos deja bien en claro como mensaje liminal y subliminal que nos imparten los contenidos audiovisuales, es que nuestra mente asociará a consciencia o no, que todo lo que implique organización se emparentará con una connotación negativa, para lo que siempre contaremos con un antagonista que no es otro que un ser individual, o un puñado de éstos que se unen circunstancialmente a combatir-la (la organización).

Grandes producciones cinematográficas nos han dejado enseñanzas que persisten ad finitum en nuestra matriz de razonamiento para sobrevivir las peripecias diarias, basta tan sólo con citar la trilogía de “El Padrino” (The Godfather) donde podemos observar que el doblaje español-latino menciona el término “mafia” acuñado para referirse al crimen organizado de génesis italiana. Culturalmente Estados Unidos de América (al que me referiré como EUA, ya que no tiene nombre de fantasía propio) según el Poder de turno elije su enemigo a combatir culturalmente, étnicamente, y en cada una de esas variables posibles, manifestándolo a través de su cine, series, comics, y demás. Por ejemplo a lo reciente podemos tomar a la inmigración italiana de principio de siglo XX, la que maduró como “mafia” en los años 40 muy bien ilustrado tanto en El Padrino, como en Cara Cortada (Scarface).

Para el caso puntual de Scarface, es preciso señalar que la película de 1932 retrata la vida de Al Capone (gánster de los años 20/30) en su actividad como líder de banda de crimen organizado. Sin embargo, la mayoría de la sociedad recuerda con mayor nitidez la película Scarface de 1983 protagonizada por Al Pacino (Alfredo James Pacino, hijo de padres italianos) que en esta ocasión no interpreta al crimen organizado de procedencia italiana, sino procedente de Cuba…algo curioso como mínimo.

En una de las películas de la trilogía El Padrino, se puede ver claramente a uno de los Corleone leyendo el diario donde en una nota se menciona al crimen organizado como “syndicate”, que en español significa sindicato,  algo que la Real Academia Española  define como:
M. Asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses profesionales, económicos o sociales de sus miembros”, que dicho sea de paso se ampara con claridad en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional Argentina, en referencia a la organización de los trabajadores (asalariados) y la protección de sus derechos constitucionales.

En efecto, el sindicato es en sí mismo una institución compuesta por personas humanas, sin embargo desde siempre y hasta nuestros días nunca es bien tomado por la presunción de corrupción que sobrevuela en derredor a la actividad que le dan las personas humanas, al menos desde el tercer mundo latinoamericano. Mientras la propaganda norteamericana (al que sólo me referiré como propaganda) se esfuerza en que nuestra consciencia y subconsciencia asocie el término sindicato a algo negativo, a la mafia, al crimen organizado, y para lo que el ciudadano en situación de vulnerabilidad ante ella sólo pueda recurrir a un emergente individual (mesiánico, como en el judaísmo) que con sus dotes extra-terrestre o sobre-humano pueda vencerlos para traer paz, ya sea aquí mismo en este sitio y en presente, o cruzando el atlántico a decenas de miles de kilómetros para prevenirnos de que la amenaza propague hasta aquí.

Otro hecho que podemos afirmar como tal es que el género “bélico” o “épico” que se relacione con la primera y segunda guerra mundial, EUA parece una víctima tanto como Inglaterra o Francia, siendo que en su territorio no pasó absolutamente nada más que un auto-ataque (permítanme la teoría conspirativa) en Pearl Harbor en 1941 por lo que dos años más tarde decide participar directamente, ya que indirectamente siempre participa y hasta genera los conflictos bélicos porque…su mayor industria pesada es justamente la armamentística y para consumir sus productos…pues…hay que utilizarlos y fabricar más. Simple.

Retomando el caso de la Segunda Guerra Mundial, las películas afines nos muestran el sufrimiento que atravesaron los soldados norteamericanos equiparando en nuestras mentes la misma empatía para con ellos que para con los europeos quienes vivieron el verdadero calvario de la guerra y sus consecuencias, como si las contaminadas napas de agua y las esterilizadas tierras europeas fueran de igual a igual con el “pueblo estadounidense”, todo a causa del mal y el terror que impartió el fascismo y el comunismo y donde volvió triunfante “la libertad”. Así las cosas, la historieta (cómic) “El Capitán América”, surge en 1940 como respuesta al nazismo, presentado como un patriota representando una “América libre” como antagonista de la tiranía en cuyo caso particular contra la Alemania nazi. Vale aclarar que concluida la Segunda Guerra Mundial, las ventas de las historias del capitán américa combatiendo al comunismo y al nazismo ya no encajaban y por consiguiente sus ventas cayeron en picada. Tal como si en 1983 reeditaran Scarface teniendo al estereotipo italoamericano como cabeza de crimen organizado, por lo que claramente decidieron reemplazarlo por la avanzada centroamericana/caribeña.

A los laberintos que se le presenta a la propaganda a causa de la anacronía, supieron sortearla por arriba esgrimiendo hábilmente con el simbolismo en vaina como maestros de la semiótica evocando al enemigo a través de la organización, y la déspota ambición de dominar el mundo. Viejo chascarrillo que podríamos tomar para ellos como su “vieja confiable”, para lo que como método de prevención se decide embarcarse hacia el foco de la cuestión (como con la intervención militar para “ayuda humanitaria”) y prevenirse así de la consecuente e indefectible avanzada hacia el mundo libre. Otro ejemplo más contemporáneo a la adaptación del enemigo de turno según el contexto que azore bien podría citar la saga “El señor de los anillos” (2001) y establecer una comparación de la estética del ejército que sigue a su líder (caracterizando al fascismo) como morochos, de ojos rojos/marrones, con rasgos duros, bien contrastantes frente al ario de ojos claros, piel caucásica de los elfos, hobbits, dúnadans (Viggo Mortensen), éstos últimos pertenecientes al bando de los “buenos”, el lado justiciero.

Sin embargo a la estética mencionada del enemigo de turno de “El señor de los anillos”, la última entrega llamada “El hobbit: la batalla de los Cinco Ejércitos” lanzada en el 2014/2015, el enemigo de turno ya no se presenta como oscuro y en un escenario de fuego y llamas (calor) sino más bien justo lo contrario, de piel blanca, ojos claros y en un escenario de hielo y nieve, como si se retornara al enemigo frío de Rusia. Curioso como mínimo.


Para los años 2012/2013 podemos encontrar una infinidad de producciones cinematográficas (películas y series) que evocan los estereotipos que vengo denunciando, como por ejemplo en la película en que veremos una escena relacionada con un muro en “Guerra Mundial Z” protagonizada por Brad Pitt (ario), algo que bien pudiéramos asociar como solución a la que arribó Estados Unidos en la frontera con México, en Guerra Mundial Z podemos observar la avanzada zombie con idéntica estética a los zombies de “The Walking Dead” (los buenos/sanos son arios casi todos) entre 2010/2019, y “Soy Leyenda” (2007) con Will Smith (afroamericano) quizá simpatizando con la comunidad que luego será representada a través de Barack Obama, y un sinfín de series de Fox y TNT entre las cuales hasta lanzaron una serie sobre el MOSSAD, con ese mismo nombre, casi como humanizando la vida íntima del servicio asesino de inteligencia israelí, exactamente lo mismo que hacen las películas estadounidenses cuando sacan a lucir sus ejércitos (como por ejemplo en Transformers, y en Avatar, con un afroamericano al mando y los comandantes/generales, coroneles y soldados arios).



Continuaré este relato en otra oportunidad.

jueves, 25 de abril de 2019

Declaración de Principios


Me recibí de licenciado en comercio internacional con 23 años, y una semana después cumplí los 24 y eso fue sólo anecdótico ya que muy por el contrario a mis expectativas, mi empleador de aquel entonces sólo me dio unas palmadas y me depositó una pila de carpetas para trabajar todavía un poco más por el mismo salario. Amén de este relato, mis convicciones sobre confluir las ciencias con el empirismo sin la construcción de conocimientos queda trunca en alguna instancia.

Toda mi vida laboral/académica/profesional comenzó a los 19 años ya que desde el día uno que empecé a estudiar me tomé muy en serio preciarme de tal, por lo que fui sorteando las tapas impuestas por lógico pre-juicio sobre alguien imberbe –aunque siempre tuve barba- ya sea porque la contraparte tenga más años y/o trayectoria que yo, o simplemente una chicana al alcance del bolsillo de los flojos de CVs…

A todo esto, poco a poco fui adhiriendo a aquella expresión popular de que “los pelotudos están distribuidos estratégicamente para que te encuentres con uno en todo momento” (Violencia Rivas) ya que como en un tablero de ajedrez los primeros en morir siempre son los peones, sólo que en el ajedrez las jerarquías son inmutables y en la vida pues…más o menos igual pero hay algunas herramientas por ahí y algún que otro movimiento socio-político que en algunos países vinieron para apagar la luz y tirar ese tablero a la mierda. –Ustedes mentienden

También fui acogiendo aquello de que todo acto político es también un acto de fe, por lo que como todo ex adolescente fui reconciliándome con ese concepto de la fe como algo inherente a la vida misma, ya que todo lo que espere que ocurra en un tiempo que no sea el presente mismo quedará atado a un sinfín de variables que escapan a mis dominios. Y aquí es donde entra en juego la importancia de la aplicación de las ciencias y el empirismo, ya que sólo aquel que conozca el pasado y su contexto está menos condenado a repetir los errores, es decir, equivocarse menos. Por tanto, de nada vale arrogarse alguna cuota de pertinencia sobre un tema por el sólo hecho de pasar tiempo alrededor de él sin haberse dedicado en ningún momento a contemplarlo bajo procedimiento científico…muy por el contrario es más sabio un incipiente estudiante de la realidad que un longevo peinando canas recostado recitando lo que ha visto.

Muchas veces los temores sociales nos proponen barreras a las que debemos lanzarnos en algún momento si es que queremos trascender-los donde en alguna etapa de nuestras vidas tendremos que sentarnos a reflexionar sobre quiénes elegiremos que graviten a nuestro alrededor como amigos o socios. En otras tantas oportunidades las frases armadas consuetudinariamente nos retienen enlazados a relaciones tóxicas por el mero hecho del arrastre del tiempo y nos impiden intentar relaciones nuevas infinitamente más sanas por el simple temor a aquello con lo que comencé este párrafo, a los temores sociales de ser juzgados por lo establecido. Se dice que los genios antes fueron locos a los que la sociedad los excluyó por sus ideas raras, no convencionales y luego del éxito fueron laureados. Salvando cualquier instancia a esto último, en el sistema financiero ocurre algo similar, el primero en apostar a algo que otros consideran riesgoso, si tiene éxito se queda con la ganancia y luego ingresan otros inversores detrás buscando un retorno de él y mientras más ingresen, menos valor va obteniendo. También esto se emparenta con las amistades que nacen al calor de la fama. ¡Cuánta paradoja!

De un puñado de profesores que quedaron en la banquina de mi trayectoria algunos me impartieron ciertas enseñanzas, como por ejemplo uno de ellos dijo algo así como: “mucha gente tiene grandes ideas, pensamientos, se les ocurren cosas increíbles pero sólo unos pocos se sientan a escribirlas y lo demás queda en la nada”, y seguramente quedó mejor redactado de lo que fue su expresión pero así parece que fue ordenado por mi mente hasta el día de hoy se encuentra allí en alguna repisa al alcance de mis recuerdos. 

Ya cuando comencé la última etapa de mi carrera de licenciado tuve una materia de “metodología de la investigación” que abrió en mí las puertas al inframundo del que no quisiera salir nunca, porque para algunas personas recluirse en la estructuración mental de corte socio-científico les implica verse como estructurados y quedar afuera de un extracto social que parece seguir una tendencia a sus antípodas. A mí me gustó unir esos mundos y adentrar en aquella órbita de mente seductora sin defraudar el estereotipo de los considerados “superficiales”, un poco de libro y un poco de músculo no debería de ser excluyentes entre sí. Es más, hasta me da que pensar que quiénes inviertan marketineramente en dividir la mente del cuerpo lo harían por interés propio, ya que les resultaría una combinación poderosa…y si me apuran un poco puedo argüir que los que tienen mucho poder por lo general son bastante feos. -Quedará a criterio de cada quien

En esta etapa, a mis 32 años aun y con la enorme responsabilidad y colosal privilegio de ejercer la docencia mientras desarrollo mi actividad profesional en otro sector afín a mis intereses y trayectoria me significa recoger el guante e intentar batirme a duelo contra el gigante y poderosa configuración de razonamiento que los pibes traen de sus casas en la mayoría de los casos que se me han presentado hasta hoy, con el simple fin de que sean ellos quienes se pongan en duda a sí mismos sin que esto les detenga y los desanime. Me gusta instarlos y exhortarlos a que intenten y fracasen, aprendan y continúen porque para quienes nos encontramos en ese 90% de primera generación de profesionales debemos ampararnos bajo las reglas de juego para todos aquellos que no poseen su patrimonio heredado y sus ingresos en divisas, los que nos necesitamos entre sí y no por una cuestión de principios éticos/morales de convicción justicialista cristiana y frugal, sino también por una realidad pragmática monetaria cuya fundamento yace sobre los cimientos empíricos de la historia que cuelgan en la pared a mis espaldas que dan crédito irrefutable a premisas que nacieron muertas como las de Smith y Ricardo, y otras que mientras este Orden Mundial persista seguirán condenadas a desenvolverse dentro de los confines de la biblia keynesiana. Averigüen sino, porque si culturalmente la sociedad es influenciada para que desacredite a la economía como una ciencia social, y ciencia primero que nada, será quizá emparentado con aquello de dividir la mente de la estética por eso que mencioné párrafos más arriba…por interés y por miedo a perder esa posición de dominio.

Continuará…

viernes, 12 de abril de 2019

Estabilidad: paradojas de una sociedad voluble




Es frecuente encontrarse ante la apertura de un medio informativo, sea este formato papel o virtual, donde nuestro espectro visual haga contacto con el término “estable” referido en el caso que vengo a significar ahora, a la economía.

Si bien es imposible la construcción de conocimiento sin concordar el alcance que cada acepción emplea, y más importante aún, las premisas que deben entrar en el juego dialectico y epistemológico, es notable cómo se ha detenido el avance en materia de ciencias sociales, no así como ocurre con las exactas, también llamadas duras, como por ejemplo en el campo de la medicina, o de la mecánica. –Intuyo que hay intereses de que esto sea así

Para ejemplificar el perverso juego de dialéctica que viene a difuminar la evolución sobre el campo de las ciencias sociales de corte económico, es habitual que esta disociación de la economía casi como escindida de las demás ciencias, bien podría establecerse un paralelismo con el mamarracho jurídico que es la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires donde ya no existe una ciudad Capital Federal como tal, sino que desde 1994 y bajo un estatuto  (no da para Constitución) se eleva el rango de la ciudad al equivalente a Provincia, donde no tiene una capital propia, y donde la Nación ya no tiene Jurisdicción propia. La Economía ha sido emancipada también de las ciencias sociales en una idea similar, y en términos pragmáticos se relaciona la economía a las finanzas, y nada más.

Cuando uno busca un pasquín, un diario digital, o uno específico de las ciencias económicas, se encuentra con una prevalencia de lo financiero y casi que lo microeconómico productivo queda como un efecto colateral de la resultante del mundillo financiero.

En el caso estricto de la terminología que impera por sobre las realidades inmediatas de la cotidianeidad, la estabilidad que bien refiere como cualidad de estable, aparecen dos referencias donde la primera es de alcance económico; y la segunda una definición emparentada con la física (Propiedad de un cuerpo de mantenerse en equilibrio estable o de volver a dicho estado tras sufrir una perturbación). Así todo, como los hombres primigenios de la civilización adoraban a Dioses donde mantenerlos complacidos les significaba –según su creencia- garantía de estabilidad. Hoy por hoy se da algo similar donde pareciera que todo confluye en no alterar al Dios mercado ya que este se irrita y trae consigo inestabilidad en el todo. -Vaya paradoja

Las economías, o Estados democráticos/capitalistas que conforman el globo se organizan y administran bajo normas similares cuando no equiparables. Sin embargo, los órganos que se arrogan la labor de medir la viabilidad y la salud de cada una, escoge determinados índices a los que atribuye mayor o menor cualidad, en nuestro caso, estabilidad. Por otra parte, desde hace más de 50 años en un puñado de países que experimentan la mejor calidad de vida, según estos organismos, ellos han acordado que el Estado sea un jugador presente en la administración financiera y productiva, siendo que en el mundo del subdesarrollo al que pertenecemos, nuestros pseudo-pensadores del campo de las ciencias económicas, todavía libran acalorados debates de hace más de 200 años donde ponen en duda Estado sí-Estado no, al que una gran parte de la población adhiere aun siendo víctimas a primera sangre de los embates producción/especulación.

Así las cosas, parecieran ignorar que frente a un escenario de volatilidad financiera y desmantelamiento del sector productivo, lo poco que proporciona cierta estabilidad es el empleo en blanco que sólo el Estado garantiza ofreciendo cierta cuota de certeza y fiabilidad. De hecho el artículo 14 bis de la Constitución Nacional Argentina cita: El trabajo en sus diversas formas gozará de protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital y móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; ESTABILIDAD DEL EMPLEADO PÚBLICO; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. […]               .

Si el empleo público genera estabilidad, y esto es un derecho constitucional, entonces ¿cómo es posible que el propio habitante que se encuentra confinado a percibir un salario toda su vida esté en contra del empleo público? Más llamativo será entonces que el mismo ciudadano que reniega de sus raíces y que como clase socio-económica vióse ascenderse  de la desprotección absoluta hacia una protegida y amparada por el derecho soberano, no entienda que lo que el consume le significará venta a otro productor que al mismo tiempo también es consumidor y esto propicia el bien llamado ciclo virtuoso de la economía. –Siempre y cuando el consumo/producción se dé por productos nacionales y no importados.

De cualquier manera, los medios de comunicación que en el caso del presente artículo tratan asuntos de economía/finanzas confunden al ciudadano con un juego de dialéctica donde los sofismas se engalanan como en la entrega de premios óscares, alfombrando el piso cognitivo con suspicacias y entregando premios a la meritocracia de la cual no participa ni el último de los herederos ya que no se considera trabajo el mero hecho de ser hijo/a de alguien, ni nieto/a, por lo tanto no puede quedar sujeto a interpretación de labores que alguien sin trabajar adquiera propiedad mientras acuse al prójimo recibir algún beneficio económico por parte del Estado sin rendir méritos.

Si el empleo público representa entre el 20 y 30 por ciento de toda la plata asalariada, sólo el empleo público es quien propicia aquella certeza y mantiene un nivel mínimo de estabilidad hacia aquellos productos sin alterar la elasticidad del consumo de los mismos. Es menester advertir a la sociedad que reacciona a estímulos neoliberales que no se disparen en un pie, porque quedarán rengos en esta vertiginosa carrera a la que el capitalismo financiero nos empuja en la carrera de embolsados de la vida, donde algunos en la escalera del desarrollo le pisan los dedos al que viene abajo para que no suba mientras le mira el culo al que está un poco más arriba.