martes, 19 de mayo de 2020

La hambruna de Bengala

"Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende"

Churchill y la hambruna de Bengala: la especulación de siempre, el hambre de ayer y hoy

El economista y Premio Nobel Amartya Sen afirmó que no había escasez global de arroz en Bengala en 1943: la disponibilidad era algo mayor que en 1941, cuando no había hambre.​ En parte fue esto lo que condicionó la lenta respuesta oficial al desastre, ya que no habiendo pérdidas de cosechas, el hambre era inesperada. Una de sus causas fundamentales, sostiene Sen, estaba en los rumores de la escasez que provocaron el acaparamiento y la inflación de los precios causada por la rápida demanda en tiempo de guerra que hizo que las partidas de arroz fueran una excelente inversión (los precios ya se habían duplicado respecto al año anterior).

En la interpretación de Sen, mientras que los campesinos propietarios de tierras en donde creció el arroz y los que trabajaban en las industrias de las zonas urbanas y en los muelles vieron cómo sus salarios se elevaban, se condujo a un cambio desastroso en los derechos de intercambio de grupos como los campesinos sin tierra, pescadores, barberos, descascarilladores de arroz y otros grupos que encuentran que el valor real de sus salarios había sido recortado por dos tercios desde 1940. Churchill impidió aliviar la carga a la india, y la aumentó, las industrias indias fueron reconvertidas para ayudar en la manufactura de armas y uniformes a las tropas en África y la frontera con Japón. Esto dejó sin industrias de primera necesidad a las grandes ciudades Indias, lo que sumado a un aumento en los envíos de granos, provocó el colapso. Al estar las fábricas ocupadas en armamentos, bienes como herramientas agrícolas y ganaderas estaban en escasez. Esto contrajo la producción agrícola y al no poder entregar la cantidad de granos que los Británicos pedían producir, los terratenientes indios entregaron los almacenes de comida locales. Al haber menos granos disponibles en los comercios, el precio se duplicó mientras los sueldos con el esfuerzo de guerra se congelaron por 5 años. Esto causó que en 1943 murieran 2 millones de personas en la peor hambruna de la india del siglo XX. En pocas palabras, a pesar de que en Bengala había suficiente arroz y otros granos para alimentarse, la gente no tenía suficiente dinero para comprar.

jueves, 14 de mayo de 2020

Destetar o detestarse


Según el psicoanálisis, El destete se define como un período de tiempo en la vida del niño y de la madre que comienza con la introducción de alimentos diferentes de la leche materna en la alimentación del niño y termina con el abandono total de la lactancia. Es un proceso gradual, no se produce de forma súbita y requiere de un periodo de tiempo para culminarse. El inicio del destete tendría una fecha de inicio general que es el comienzo de la introducción de los alimentos complementarios a la dieta del bebé. Y si bien todos los niños abandonan la lactancia materna de modo natural, la madre puede decidir contribuir a la aceleración del proceso natural del destete.

Hay una paradoja en la vida que a la deriva naufraga perdido en los mares de su consciencia, casi una dicotomía sustancial que impide el desarrollo individual sin la contención de su álter ego por naturaleza, que en sociedades lactadas por las comunicaciones, recrea un hermano gemelo en cada uno de los individuos al que adhiere gregariamente y le concede el descanso emocional que implica abandonar a su madre. Esto nunca llega, es parasitario y crónico, y en algunos casos toma un revólver matando a su opresor para quedarse sometido a su recuerdo por el resto de sus días. Mata la enfermedad suicidándose emocional y cognitivamente. El destete nunca se da. Negocios.

La concepción que los seres humanos le dan como forma intangible para comprender el mundo que los contiene y los rodea les implica establecer un compendio de significados y significantes para los objetos inanimados como para las sensaciones, emociones y fenómenos que escapan al tacto y sobre aquellos conceptos construir las estructuras que necesitan para desarrollarse. El sentido común dicta que si la materia prima falla y se alcanza noción de ello, pues la materia prima debe sustituirse por una que reúna las características adecuadas en virtud de su propósito. Lo ilógico es aferrarse al equívoco esperando de aquello algo que nunca obtendrá. Y lo curioso es que de los locos, o mentalmente enfermos se espera comportamiento absolutamente racional cuando del ser humano cuerdo se espera comportamiento irracional e ilógico. Paradojas nada más.

Si como proceso de adaptación y proliferación de las especies, los organismos a prueba y error recaban y procesan esa información para que su descendencia cuente con aquella certeza y evolucione, ¿cómo es posible que el ser humano pierda aquella conexión filosofal que todo niño desanda cuando ve lastimarse una y otra vez al compás del regaño constante de sus progenitores? Pues si el problema se detecta en un punto específico de la línea de tiempo evolutiva de determinados seres, se me ocurre pensar que Sócrates hace más de 2400 años estaba en lo cierto entendiendo que los seres humanos en ese periodo debieran de estar protegidos de la mala información, de la mala educación y al carecer de sentido de disociación del bien y del mal, simplemente debe no estar expuesto a las fauces de poetas y fabuladores que mal interpelan a los Dioses. Educar al educador, es lo que el filósofo griego concluyó cuando pensaba en la formación de los soldados como artesanos y vitales para el desarrollo de una sana sociedad. Todos somos soldados.

Así dadas las cosas en esta vida y en este mundo competitivo los seres humanos guerrean entre sí por recursos, y punto final. No existen otras afirmaciones, sino preguntas acertadas que realizarnos sobre el desarrollo de aquella ecuación, como por ejemplo entender qué entendemos por recursos y cuáles no, o qué prácticas conforman el concepto de guerrear, y cuándo observamos competitividad y cuando es un mero sometimiento como el que realiza un agricultor con sus especies que cultiva para ser ingeridas inexorablemente. Oh proteccionista animal que pugna por el consumo de seres a no animados como causa por el no maltrato y la no crueldad sobre animales, permítame señalar su falta de fundamentalismo y su criterio parcial y deliberado sobre el cuál hacer su máxima kantiana, porque las leyes de los mortales como las leyes de la naturaleza dictan que el criterio para las sociedades debe ser universal y por ende el fundamentalismo registra una alineación de cero grados para levantar edificios. Cultivar plantas para engullirlas es igual que criar animales para utilizarlos, a los fines estrictos de la ciencia. Sólo somos códigos y moléculas que transitamos en este mundo, sabe, porque entre no haber nacido y morir no hay diferencia alguna, y con vaga ironía expreso que incluso en la muerte el ser humano al menos en algunas medidas puede elegir acelerar el proceso o establecer lugar y contexto en el cual finar su existencia, cuando venir a la vida es compulsivo, deliberado y autoritario. ¿O acaso usted fue consultado y dio su aprobación para venir a este mundo tal y como vino? Sólo respuestas incorrectas.

Las personas que no destetan no se desarrollan, y punto. Y el destete cuando deja de ser físico pasa a ser emocional y el cordón umbilical que lo acompaña hasta la muerte lo estrangula pero no le impide respirar, no es constrictora como las serpientes que lo emplean para cazar y alimentarse, sino que lo realizan seres humanos con su descendencia de forma egoísta consciente o inconsciente para saciar o emparchar sus propias carencias, con la diferencia que el ser humano no necesariamente pone en duda los conceptos emocionales escritos en los códigos morales y éticos que yacen en la letra chica del contrato de vida, muy por el contrario incluso hasta los repite hasta el hartazgo cargado de contradicciones que arrastra hasta generarse una escoliosis cognitiva que le impide incluso advertir que le está por salir el volante mientras conduce y sube historias a Instagram como enviando botellas al mar con mensajes incoherentes e ilegibles para que las recoja alguien que interpreta lo que está esperando oír o leer para saciar su apetito de banalidad.

Cuando el ser humano no se desteta, disléxicamente se detesta, porque muy a sabiendas de lo que no quiere repetir en su vida, se aferra a un recuerdo que corrigió con el Paint y al que arrastrará a su descendencia para configurar una fotografía con destino de fondo de pantalla.

jueves, 7 de mayo de 2020

El Mercosur y la Decisión 32



En el año 2000 se emitió la “Decisión 32” desde el Consejo del Mercado Común estableciendo que los estados parte deberán negociar tratados comerciales en forma conjunta. El artículo primero establece que se negocia de forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias.

El año 2000 no fue cualquier año para el comercio internacional, por caso fue el lanzamiento por Goldman Sachs de los BRIC’s (brick en inglés significa ladrillo), bloque comercial compuesto por Brasil, Rusia, India y China, con la integración también en menor medida de Sudáfrica, como un proyecto económico y financiero proyectado a 50 años estimando que el crecimiento de mencionadas economías se daría ininterrumpidamente y afirmando a todo momento de visión ortodoxa que simplemente sumando población y PBI absoluto era motivo suficiente para alcanzar el desarrollo a fuerza de exportaciones. El 15 de septiembre del 2008 fue se firmó el acta de defunción de los BRICS con el quiebre del Lehman Brothers y el hundimiento de los commodities llevándose consigo los sueños neoclásicos de un bloque comercial nuevo y desarrollado. La restricción externa puso al descubierto la fragilidad de contentar a los capitalistas locales a fuerza de divisas por exportación presionando internamente mediante precios empujando la negativa curva del Gini de cada uno de los países del ladrillo empobreciendo sus poblaciones muriendo con las botas puestas del librecambio.

Por otra parte en el año 2000 como propuesta de Estados Unidos, China solicita ante la OMC ingresar  como estado parte, mientras la Unión Europea calentaba sus hornos para acuñar su flamante moneda única, el “euro”. La UE fue el primer bloque comercial en poner el grito en los cielos del multilateralismo denunciando que la China comunista no se trataba de una “economía de mercado” sino una intervenida que pondría en contradicción más de un principio fundamental del libre mercado acordado en Naciones Unidas. El plan de adecuación de China a los estándares admisibles por la Organización Mundial del Comercio constó de un plazo de 15 años semi-automático de admisión en el cual China debiera de respaldar periodo tras periodo sus números contables que den cuenta de una no intervención en los precios de producción sospechados de subsidios constantemente por parte de innumerables denuncias presentadas por la Unión Europea bajo el concepto de dumping, a lo que China bajo el Protocolo de Adhesión WT/L/432 celebrado en Doha el 10 de noviembre de 2001, se sometió a exámenes periódicos de sus “precios de mercado” con los que terminó inundando de mercadería chatarra compuesto de salario esclavo con el aval de la escribanía estadounidense “Organización Mundial del Comercio”.

La idea inicial del Mercosur data de mediados de la década de 1980 por acuerdo entre Argentina y Brasil de establecer mecanismos comunes de intercambios, y una unión aduanera cuando mucho, ya que siguiendo las tendencias mundiales en 1984 entre el Consejo Europeo de Fontainebleu que estableció correcciones de equidad presupuestaria entre los estados miembros, y el Consejo Europeo de Milán de 1985 que por decisión unánime convoca una conferencia intergubernamental para estudiar las competencias institucionales para establecer un verdadero mercado común. Es decir, que en los manuales de integración económica donde parece ser que vale todo la única experiencia verosímil de aquello fue un proceso de adecuación jurídico-económico como el experimentado por el viejo continente, por lo que en 1985 se firmó la base de lo que sería luego el Mercosur entre Argentina y Brasil, estableciendo un plan de trabajo a diez años siguiendo similares pasos que Europa occidental, estudiando caso por caso y entendiendo la importancia de las asimetrías socio-económicas de ambos Estados. Algo habrá sucedido en el medio de todo, ya que el Mercosur se termina firmando en 1991 y los Estados argentino y brasileño estuvieron presididos por gobiernos neoliberales Fernando Collor de Mello como presidente del Brasil, y Carlos Saúl Ménem como presidente de la Argentina. ¿Casualidad?

El Consenso de Washington consistió en un paquete de diez fórmulas de reformas económicas a propuesta del economista John Williamson hacia países en desarrollo que estuvieran atravesando crisis financieras. Claro, para vender un producto hay que instalar una necesidad primero, es márketing puro. No obstante los métodos de persuasión y coerción de los grandes centros de poder —apátridas y sin Nación—lo sorprendente es acelerar procesos de integración como a punta de pistola, la misma pistola que desde los medios de comunicación apuntan a la cabeza del desarrollo para que mire hacia un costado mientras el neoliberalismo hace las suyas al compás de las risas agregadas a las situaciones de humor al mejor estilo “Friends”. Mirar para un costado, eso mismo hace Europa cuando utiliza el dinero de la abultada Cuenta Capital, bien nutrida de ingresos provenientes de sus colonias, de sus remesas y de todo aquello que proviene de un comercio bilateral desigual donde el déficit comercial agolpa sus consulados para tramitar visas que nunca se otorgan mientras a cuentagotas pasan los mejores recursos humanos fabricados por el tirano sistema de sustitución de importaciones que como perros tras rejas ladran encrespados a sabiendas que la ferocidad sólo aparece cuando se cuestiona la raigambre del poder cultural.

Ahora resulta que el Mercosur estuviera por romperse porque un Estado parte hace uso de un artículo emitido de hace veinte —sí, 20— años que establece que las decisiones se toman en forma conjunta, al entender que establecer libre mercado entre economías desiguales y en medio de una crisis sin precedentes como la actual por la pandemia del coronavirus. Vale mencionar que cuando Europa se dirigía hacia la firma del Acta única de 1986, la misma entró en vigencia en julio de 1987 con un retraso de seis meses porque un particular interpuso ante los tribunales irlandeses un recurso de amparo en defensa de sus intereses privados. Seguro no se lo esperaban.