viernes, 13 de agosto de 2010

Dilema del prisionero


Supóngase que hay dos sospechosos de haber cometido un crimen, quienes son interrogados en celdas separadas. Si ninguno confiesa, con las pruebas que acumulo la policía, ambos irán a la cárcel por un año. Si solo uno confiesa, por haber colaborado con las autoridades saldrá libre, mientras que el otro por no colaborar, recibirá una sentencia de seis años. Y si ambos confiesan, la sentencia será de tres años para los dos. Si cada uno analiza que le conviene hacer para obtener el mayor bienestar individual, concluirá lo siguiente:

a)      si el otro no confesara, le convendría confesar, para lograr una rebaja en su pena e ir preso por tres años en lugar de seis.
b)      En consecuencia, independientemente de lo que pueda hacer el otro, le convendría confesar. Sin embargo, si se analizara el bienestar colectivo de la sociedad formada por los dos prisioneros, es decir, si se buscara cómo reducir al mínimo la suma del tiempo que podrían pasar en la cárcel sus integrantes, convendría que ninguno confesara, pues: si ambos confesaran los dos irían presos tres años: la sociedad sufriría un total de seis años de cárcel, pero si ninguno confesara, ambos terminarían presos por un año, con lo que el costo carcelario total ascendería a dos años, situación más convenientes para ambos.

La racionalidad individual llevaría a los países a una guerra comercial – equivalente al equilibrio de conversar de los presos. Mejor negociar entonces. Si los presos confiesan ambos purgaran tres años de cárcel, en lugar de uno si cooperan. Desde el punto de vista de los prisioneros, confesar es una irracionalidad colectiva, pues ambos estarían mejor guardando silencio. Desde el punto de vista de los países conviene negociar.