Entre 1347 y 1353 ocurrió un hecho en el mundo que testifica en términos metafóricos la implicancia de los efectos en cadena y sus inevitables consecuencias como un efecto sociológico que al mismo tiempo reviste de base de comportamiento sobre la actividad económica cualquiera fuera su naturaleza. Así las cosas, mientras la ciudadanía se congregaba en iglesias implorando y aferrándose a su fe como pedido de socorro ante algún poder superior que viniera a dar protección frente a una epidemia que terminaría cargándose a más de 100 millones de personas en todo el mundo. Al parecer, la xenopsylla cheopis (una pulga) portaba una bacteria que cuando mataba a las ratas negras buscaba otro anfitrión, que fue ningún otro más que el ser humano, y cuando mataba a éste, la colonia de parásitos criada a base de la sangre humana terminaba infectado a otras ratas nuevamente.
Casi como una ironía aquello a lo que se aferraba la fe de las personas era lo que los terminaba matando, puesto que el portador de la enfermedad mataba a propios y extraños, algo así como aquellos que portan un mensaje por creencia —ya que no es legitimada por la razón- que terminan esparciendo y propiciando los efectos negativos que ignora y que terminan perjudicando al portador, como por ejemplo quienes pregonan el neoliberalismo ignorando las consecuencias sobre sí, aferrándose a una creencia que renace como el fénix a cada momento pese a su evidencia.
Otro capítulo merece aquello de que la peste negra haya sido descubierta en la India a principios de siglo XX cuando era aún una colonia británica —aquí sostengo que mientras haya voz y voto en un directorio de una potencia mundial, el colonialismo se mantendrá intacto- mediante la creación de una “Comisión de la India para la investigación de la peste” que se implementó en 1905. Años antes, en 1894, el gobierno francés envió a dos médicos bacteriólogos, uno franco-suizo y otro japonés, a la colonia británica de Hong Kong para enfrentar una epidemia que había llegado a la Provincia de Cantón (Guangdong), cuya mortalidad alcanzaba el 80% de los chinos infectados. El temor ante una propagación de un virus tan letal no tardaría en hacerse notar en los comportamientos financieros, ya que se encendieron las alarmas occidentales poniendo en riesgo la actividad comercial mundial.
Respecto del origen, Gabriel de Mussis, un notario público de la ciudad de Plasencia(1) constata con precisión el lugar exacto de la propagación de la plaga al nombrar a la ciudad de Caffa(2) narrando un episodio de la historia donde según los ejércitos mongoles que asediaron este enclave genovés(3) lanzaban cadáveres infectados con catapultas dentro de la ciudad para propagar la enfermedad y acelerar su caída. Parece ser que la práctica de debilitar un gobierno o Estado lanzando enfermos para propagar una enfermedad no es cosa actual de los grandes medios de comunicación que alientan marchas opositoras en el medio de una pandemia mundial.
En lo que refiere al comercio internacional y la integración casi como un eslogan a cualquier precio —a cualquier sangre- implica que al implementarlo sin garantizar un marco propicio para el mismo, termina provocando desequilibrios donde “vender más” reviste de un concepto cargado de inconsistencias y de falacias de patología conceptual donde se ignora la elasticidad de los precios de exportación y donde se ignora el reparto de aquellas rentabilidades obtenidas cuando vender más cantidad en la mayoría de los casos implique reducir salarios para abaratarse y competir en ese esquema, o bien a expensas de la extinción de una rama de actividad que no puede competir ante el abaratamiento de los precios de su competidor extinguiendo toda competencia. La lógica ex -post nos lleva a determinar que “vender más” no necesariamente se traduzca en mayores beneficios a toda una comunidad, sino a una pequeña parte de ella a costas de la gran mayoría. Esto es lo que sucede cuando se alienta a integrarse sin barreras arancelarias ni paraarancelarias entre dos economías que presentan asimetrías socio-económicas.
El filibusterismo es una táctica que se emplea en las asambleas políticas u otros cuerpos deliberantes para retardar o impedir los acuerdos aprovechando cualquier oportunidad que ofrezca el procedimiento necesario para ello. El término filibustero comenzó a usarse a partir de la segunda mitad del siglo XIX para referirse a hombres que iniciaban guerras con ejércitos privados sin autorización oficial de un gobierno legítimo, como el caso de William Walker que fue médico, abogado, periodista, político y mercenario estadounidense, por caso el más reconocido de los filibusteros del siglo XIX, que como fruto de esta práctica logró erigirse Presidente de Nicaragua en 1856. Fue allí donde arribó un año antes seducido por una Guerra Civil que le movilizaría como negocio que resultó beneficioso haciéndose de la presidencia con una elección de la que un corresponsal del New York Times mencionó: “Ustedes sin duda han visto el resultado de las elecciones publicadas por El Nicaragüense… ¡en algunas poblaciones le dan a Walker más votos que el cuádruple de los habitantes, contando a todos los hombres, mujeres, niños y bestias!”.
Si algo nos queda claro del reconocimiento internacional a los procesos democráticos es que dependerá siempre de los intereses de las grandes potencias y cómo la subjetividad en función de la voluntad de éstos se doblará con un contorsionismo que mereciera una disciplina olímpica propia, ya que ante una “América para los americanos” como cita la doctrina Monroe mancomunada con la Doctrina del “Destino manifiesto(4)” permitiría el dominio norteamericano a lo largo y ancho del continente americano en sus hemisferios justificándose cualquier irregular práctica incluso por el mismo Walker: “Lo que por ignorancia llaman filibusterismo no es el producto de una pasión o de un deseo desmedido; es el fruto de los instintos seguros e infalibles que obran de acuerdo con leyes tan antiguas como la creación”.
Justificar las intervenciones y la intromisión en asuntos extranjeros como injerencia directa —el caso “Braden o Perón” es ejemplo de ello- o invisible a través del filibusterismo o el apoyo financiero, económico, militar y de propaganda a través de los medios de comunicación que permitieron los gobiernos militares en américa latina en todo el siglo XX, en la que no sólo no rechazaron la legitimidad de los gobiernos de facto sino que muy por el contrario respaldaron aquello de la década infame de 1930 y el golpe cívico-militar contra Hipólito Yrigoyen justificando el “fraude patriótico” por parte de “La Concordancia”(5) argentina: […] las mayorías argentinas, por su reciente incorporación al país, no se han consustanciado con la esencia de la nacionalidad, viven una minoría de edad, son arrastradas por los demagogos, no analizan suficientemente los deberes inherentes a ese derecho que se les ha otorgado y necesitan de una tutela; El fraude... impide el regreso de las masas entregadas a la demagogia y el poderío indiscriminado del número”.
Un nítido ejemplo de la indignación selectiva de los pregoneros de la democracia, la transparencia, la ética y moral de las Naciones Unidas ante el reconocimiento o no de los diferentes Estados/Naciones en el mundo fue el caso de la fallida “República de Rodesia” cuyo estado autoproclamado existió en el sur de África entre 1965 y 1979, en la actual República de Zimbabue. Tras la disolución de la Federación de Rodesia y Nyasalandia, en 1963, el gobierno de la minoría blanca, que representaba un 5% de la población de la colonia para ese entonces liderado por Ian Smith, en un esfuerzo por retrasar una transición inmediata a un gobierno de la mayoría negra, declaró unilateralmente su independencia el 11 de noviembre de 1965.
La Administración solicitó inicialmente el reconocimiento como Reino de la Mancomunidad Británica de Naciones con Isabel II del Reino Unido como jefe de estado bajo el título Reina de Rodesia, que en un fallido intento de reconocimiento internacional en 1970 se declaró la República de Rodesia, con un presidente como jefe de estado y un Primer Ministro como jefe de gobierno que desató una brutal guerra de guerrillas entre el gobierno de Rodesia y las organizaciones nacionalistas comunistas africanas en la que Ian Smith aceptaría una “democracia birracial” en 1978 con un gobierno provisional acompañado del moderado Abel Muzorewa (6) —siempre con un cipayo como aliado- quien falló en apaciguar las críticas internacionales y en detener el derramamiento de sangre. El 12 de diciembre de 1979, el gobierno rodesiano devolvió la administración al Reino Unido en lo que se celebraban elecciones democráticas bajo sufragio universal, que tras la victoria del ZANU, el gobierno británico reconoció la independencia de la colonia bajo el nombre de República de Zimbabue.
Según el historiador Frederic Rosengarten, autor de la obra “¡Los filibusteros deben morir!”, la doctrina del Destino manifiesto se expresaba con notable racismo considerando que los habitantes estadounidenses eran superiores a los mestizos de los países limítrofes ubicados al sur de su frontera, a los que consideraban debieran de ser “regenerados”, aunque la doctrina se interpretaba de distinta manera para los intelectuales norteamericanos del norte quienes consideraban expandir su territorio junto a la institución de la esclavitud ya que sin ellos no seria suficiente la expansión de la producción. Por otra parte, el historiador Robert E. May en su obra “El Destino Manifiesto, William Walker, y el filibusterismo de los Estados Unidos en América Central en la década de 1850”, los filibusteros organizaban cuerpos militares privados, provocando guerras no autorizadas y emprendían campañas contra territorios normalmente en estado de paz con Estados Unidos. Uno de ellos fue Gaston de Raousset-Boulbon(7) quien el año 1852 se trasladó a Sonora mediante una compañía minera en búsqueda de plata, la cual era conformada en su mayor parte por un grupo de socios de origen francés, pues las leyes mexicanas prohibían a estadounidenses colonizar la zona. Sin embargo, la empresa fue relegada y los filibusteros intentaron una campaña militar para tomar la ciudad mexicana de Hermosillo que acabó en fracaso.
Parte de la avanzada cultural como método de injerencia silenciosa consta de la colocación de modismos en aras de la atomización de la ciudadanía con mensajes y campañas de propaganda mediante el uso de la semiótica a través de cada una de las usinas de comunicación habidas y por haber —con las redes sociales en laboratorio aún- debilitando los conceptos y obnubilando la razón de individuos que adoptan terminología anglosajona para conceptos que merman ahora de su carga conceptual, como por ejemplo el laxo uso de lo que se conoce como “lobby”, casi como una actividad emprendedora que junta oferta y demanda y sólo a cambio de una comisión. Bajo esta apreciación del término también podría aplicarse a un sicario, a un filibustero, a un cuatrero y hasta a un simple monotributista. Los hedgefounders que traducido al español referencia a aquellos que persiguen rentabilidades mediante “fondos de cobertura”, los que también son conocidos como “fondos buitre”. Nótese cómo cambia la carga filosófica hacia el mismo sujeto que en definitiva sólo ejecuta un cierto abanico de acciones para obtener ganancias, y el juicio de valor queda para cada quien, y para cada Estado que decide erradicarlo o no.
Cuando el análisis y proyección del comercio exterior recaen sobre los garfios del simplismo que rodea los límites de alcance de los aranceles y/o sobre las limitaciones internas a causa de una burocracia que no es ajena a ningún Gobierno, y peor aún, escapándose de la marca personal por la tangente a la que recurren los mediocres apelando a la diversificación de productos de exportación y a una diferencia de tecnologías que sólo se limita a explicar el comercio inter-industrial (con asimetrías socioeconómicas, básicamente de salarios y distribución del ingreso) entre una economía desarrollada con justicia social y otra subdesarrollada, pero que nunca terminan de explicar cómo es que se dé el comercio intra-industrial (entre dos economías similares) con diferencias tecnológicas como una que sólo provee materia prima y otra productos de alto valor agregado pero con niveles de salarios bajos y por ende, de ningún desarrollo.
La integración entre países no puede darse cuando las presiones geopolíticas no permiten el encauce de una concepción del Estado en el que haya ciudadanos de primera y de segunda. Los números sólo cierran con las personas dentro, no fuera en la propia jurisdicción desechados como de segunda, ni fuera de la misma expulsados en una diáspora irreconciliable que sólo provoca distorsiones en los países receptores que deben lidiar con la viveza del sector privado que al filo de la ley se hace de mano de obra barata frente a una población que ve amenazado su empleo cuando acciona los mecanismos legítimos por Constitución Nacional como lo es la actividad sindical mientras esta es demonizada por la propaganda cinematográfica que se cuela de las rendijas destellantes de pantallas que erosionan 24 x 24, promoviendo una falsa globalización des-culturizadora al tiempo que los capitales se fugan hacia paraísos fiscales. El paraíso de unos pocos donde del derecho internacional privado se hace lo que se quiere y donde la concentración de riquezas echan por tierra la mano invisible de un mercado que prefiere tercerizar y correr por derecha la sustitución por tecnologías a un bienestar social que se desdibuja de los preámbulos constitucionales que fueron dados a luz hace miles de años al calor de la filosofía, nervio de la guerra conceptual que hoy parece tener un claro vencedor y un derrotado cuyos términos de rendición parecieran nunca saciar la voracidad corporativa en la que tan sólo las 26 personas más ricas del mundo tienen el dinero de la mitad de la población mundial más pobre.
1 Capital de la provincia homónima en la región de Emilia-Romaña, Italia.
2 Ciudad portuaria de la península de Crimea.
3 Caffa estuvo bajo dominio de los gobiernos enfrentados Génova y Venecia entre 1204-1261 y 1296-1307.
4 Es una frase e idea que expresa la creencia en que los Estados Unidos de América es una nación elegida y destinada a expandirse desde las costas del Atlántico hasta el Pacífico; forma parte del llamado mito de la frontera. Esta idea es también usada por los partidarios para justificar otras adquisiciones territoriales. Los partidarios de esta ideología creen que la expansión no solo es buena, sino también obvia (manifiesta) y certera. Esta ideología podría resumirse en la frase: «Por la Autoridad Divina o de Dios.
5 La Concordancia fue una alianza política argentina formada en el año 1931 entre el Partido Demócrata Nacional (también conocido simplemente como Partido Conservador), la Unión Cívica Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente, organizada por El general Agustín P. Justo fue quien organizó la Concordancia para sostener su candidatura a presidente en 1931 y neutralizar las aspiraciones de perduración por parte de la dictadura militar del general José Félix Uriburu (1930-1932), la proscripción de los candidatos de la Unión Cívica Radical, el uso del fraude electoral masivo y de la violencia política sistemática.
6 Nació en Umtali, Rodesia de Sur (hoy Zimbabue) fue formado por la Iglesia Metodista Unida en los Estados Unidos consagrado allí como Obispo, convirtiéndose en el primer prelado metodista de raza negra en Rodesia, fue exiliado y retornó como opositor en representación de intereses foráneos bajo el ala derechista de Zimbabue.
7 Fue un filibustero francés, autor, político y teórico del colonialismo.







