¿Qué sería de nuestra sociedad si no existiese el entretenimiento?
Probablemente estaríamos en presencia de una sociedad llena de expresiones artísticas, intelectuales por doquier, un maremágnum existencial, donde los prejuicios terminen por discriminar al ser superfluo y vacío.
¡Vaya universo utópico! en el cual el albor de la conciencia subyagan impulsos revolucionarios donde la tristeza sólo habite en los vestigios de seres descarriados, cual rebaño repelió.
Sin dudas sería una sutileza producto de la filtración del alma, cuyo anhelo muera desangrado en manos de la sapiencia.
Lamentablemente, los seres llegan al universo sin formación alguna, por lo que el reiterativo ciclo de la vida debe atenderse sistémicamente, ya que el más mísero desliz en la sociedad pudiera desatar el deseo individualista, ególatramente sucedido por la putrefacta ambición per se, oriundo de las descompuestas vísceras del infortunio.
Pero no, la realidad es la inversa, la sociedad ignora –a su conveniencia- las causas, el origen, y trabaja ex –post atendiendo las injusticias consecuentes, sin menoscabar las injusticias previas que desataron las recurrentes taxativamente.
La caja boba habla pero no escucha, los ojos pueden dejar de ver, pero los oídos no pueden dejar de oír, y el subconsciente es trastornado, donde el alma ahora maniatada, sucumbe implotando y destiñéndose la integridad, donde los grises decoren los presuntos cielos en los confines de la miseria humana.
Y ahí se encuentra, omnidireccional impudorosamente radical, cuales destellos irradian la más absurda recurrencia, que impacta certeramente sobre el ya adormecido corazón de la sensatez.
El tiempo se convierte en un agraviante, donde el paso del mismo degrada la piel y atrasa la madurez del alma, cuyo dolor añora un mundo donde pueda correr libremente por las praderas de la felicidad, desnudo ante las brisas de la creatividad, donde la mente piensa para alcanzar el sosiego, donde el territorio sea de todos, y de nadie, y cuyo efecto sobre el rebaño recaiga en el compartir, y donde el deseo parasitario solo descanse en lo más profundo de las turbulentas aguas de la ignorancia.
martes, 16 de noviembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
La política y los gusanos
¿Cómo es posible hablar de política, sin recurrir al fin mismo que conlleva éste?
Sin dudas, que la propia perseverancia cual sintaxis se compone del innato interés particular de socorrer ante un eventual epígono de tracto cambiante, requiere de la manipulación de conceptos que terminan por confundir el mensaje que intenta transmitir –como irónicamente acabo de hacer al comienzo-.
En efecto, la política se nutre de los métodos empáticos con los que se integran los grupos, donde el carácter gregario que acarrea el ser humano, termina por funcionar en base a ciertos elementos subjetivos, arbitrarios, que poco tienen que ver con la lógica pura.
De hecho, grandes movimientos de masas se producen en efecto avalancha y en determinadas circunstancias, siguen al patrón sin percatarse de ser conducidos hacia el cepo que terminará con sus vidas.
Por consiguiente, mientras más subdesarrollado se encuentre el intelecto humano, más propenso a actuar deliberadamente en base a la fe y menos en base al raciocinio. El primero, carece de comprobación empírica y sigue al movimiento de masa, y el segundo se detiene a contrastar teoría contra resultados.
El prejuicio hace de barrera intelectual que bloquea las capacidades cognitivas, lo cual se corrige con el ejercicio filosófico del auto-cuestionamiento, mientras que el entretenimiento permanente que distrae la capacidad de razonar, retrasa el proceso de deslinde de la fe hacia el pensamiento.
Por tanto, la reconstrucción del ser da rienda libre hacia el razonamiento, liberándolo de las aterradoras cadenas del entre-tenimiento, permitiendo la elección del rumbo deseado mediante la discusión entre los soberanos que negocian un destino comúnmente favorable para todos. La parte que durante un extendido lapso mantuvo la diferencia a su favor, se verá amenazado por el despierte de una sociedad que reclama su porción equitativa, conflictuando el reclamo justo contra la resistencia de mantener el statu quo.
Si durante un determinado lapso, la sociedad estuvo en estado de letargo y fue conducida hacia su hecatombe, entonces cuando el rumbo tome otra dirección, se notará que quien conserva y quiere conservar su status se resistirá y agitará las turbulentas aguas del conflicto, y pondrá su interés en vacías mentes que reclutará sometiéndolas a su inminente manipuleo.
No es de extrañar que los conflictos si algo aprovechable tienen, es que ponen de manifiesto y saca a luz, lo que el interior de cada ser posee. En unos demostrará el reflejo que traslucen desde transgresores de interés personal, que incuba en éstos individuos la relación parasitaria, poniéndolos a combatir por intereses que van en su contra; contra otros seres que reclaman justicia social y repudian la concentración injusta de riqueza –trabajo realizado por quienes reclaman justicia social-.
Sin dudas que en la Argentina en los últimos años se revolvió la tierra y salieron a la luz los gusanos parasitarios que deterioraban las raíces del gran árbol que compone a toda la sociedad, donde algunos prefieren seguir siendo la crisálida, y otros prefieren romper sus capullos y convertirse en libres y coloridas mariposas.
viernes, 29 de octubre de 2010
hasta siempre, papá
El dolor me invade asediándome, amenazándome con un manto de nubes grises que se desdibujan en mi ya adolorida retina…la misma que fue anfitrión ante la multitud de almas que buscan purgar sus miserias, y otras que buscan revitalizar su grandeza…todas ahí, entes que reaccionan a voluntad de sus subconscientes, mientras en mi rostro se destiñe el calor que una vez adiestró…pero ahí estaré, de rodillas implorando luz, y de pie irradiando tristeza, porque esto no cesará jamás, y tan solo podré rescindirme ante el claudique de mis anhelos, y mi alma ya no pertenecerá a esta tierra alfombrada en las esperanzas de la juventud, que hoy me dan fuerzas para seguir…
Hasta siempre, hermano, padre, amigo, compañero, profesor…
Gracias.
Hasta siempre, hermano, padre, amigo, compañero, profesor…
Gracias.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Desde el rencor
Es la propia miseria humana que se desvive hacia la senda de la bajeza existencial, a la par que el vacío propiamente impropio de seres inertes que deambulan de entre los escombros de la dignidad, es la misma peste que carcome los más puros deseos florecidos en las entrañas de la amargada calaña de la que se arropa.
Se desgarra la voz de gritar los silencios recalcitrantes oriundos del rencor y el sufrimiento que padece el alma ya ignorada y negada, de rodillas ante el entretenimiento implora piedad, reclama sus miedos y vive nuevamente, esperando ser llamado.
Se desgarra la voz de gritar los silencios recalcitrantes oriundos del rencor y el sufrimiento que padece el alma ya ignorada y negada, de rodillas ante el entretenimiento implora piedad, reclama sus miedos y vive nuevamente, esperando ser llamado.
viernes, 17 de septiembre de 2010
galerna
Es ella…quien surca los esbeltos cielos de la misericordia y quien apacigua el dolor de aquellos arropados por la intemperie marginalidad cual colosal obsesión pernocta en los brazos de la clemencia…
Pero es ella y solo ella quien camina e ilumina de entre los desposeídos, enceguece a los desalmados y obnubila con su belleza itinerante a su arrasante paso, donde sabe conquistar tan temerariamente como audaz, desfachatada condición desafiante, nebulosa energía que destila a su andar…desvanece las apócrifas fantasías narradas por la ignorancia, cual resplandor desvela cuantas vacías miradas intentan intimidarla…pero no…porque es ella, la esencia de nuestras entrañas la que nos obliga a seguir, nos pone de pie y nos guía hacia la verdad, nos quita la venda de los ojos, y las coloca sobre las heridas, apacigua el fuego, precipita la galerna cual desploma su ira sobre las llamas del engaño…
Pero es solo ella, quien nos observa y protege de las alimañas que asechan nuestro futuro, y trastabillan nuestros anhelos…pero es ella quien nos invita a desafiar nuestros propios errores y enmendar nuestras propias miserias.
Pero es ella y solo ella quien camina e ilumina de entre los desposeídos, enceguece a los desalmados y obnubila con su belleza itinerante a su arrasante paso, donde sabe conquistar tan temerariamente como audaz, desfachatada condición desafiante, nebulosa energía que destila a su andar…desvanece las apócrifas fantasías narradas por la ignorancia, cual resplandor desvela cuantas vacías miradas intentan intimidarla…pero no…porque es ella, la esencia de nuestras entrañas la que nos obliga a seguir, nos pone de pie y nos guía hacia la verdad, nos quita la venda de los ojos, y las coloca sobre las heridas, apacigua el fuego, precipita la galerna cual desploma su ira sobre las llamas del engaño…
Pero es solo ella, quien nos observa y protege de las alimañas que asechan nuestro futuro, y trastabillan nuestros anhelos…pero es ella quien nos invita a desafiar nuestros propios errores y enmendar nuestras propias miserias.
martes, 7 de septiembre de 2010
Abrigo marginal
¿Cómo lograr que un individuo seteado dé formato a su cognitivismo y dé paso al tortuoso ejercicio de pensar?
Digamos, que no es difícil encontrar personas que destilen a su pasar, todas sus miserias reflejadas en sus expresiones.
Es decir, que sus miserias son metafísicas, y no de tinte material. ¿Qué quiero decir con esto?
Seria abusar del criterio, decir que yo pueda afirmar con certeza una respuesta a tamaña pregunta.
No importa, lo intentaré.
Es cierto, que una persona a simple vista no puede ser juzgada por su apariencia, más bien sería prudente esperar hasta ver que logra transmitir a través de sus lenguajes –en todas sus formas-.
Sin dudas, que no es frecuente que las personas se tomen la molestia de esperar –es decir, rescindir tiempo- por lo que es más sencillo tomar conclusiones en base al “sentido común” –su propia matriz de razonamiento desplazada por la racionalización del pensamiento- ya que éste parece ser supremo ante la infalible metodología científica en pos de concretar una afirmación de contenido empírico, y eslabonado por el correcto uso de las palabras.
Es difícil pretender que una persona que ignora el propio significado de las palabras logre comprender el espíritu de la lección, sino que más bien, efectúan un abuso tal que desvirtúan el lenguaje, por lo que se fragmenta el destino de tal afirmación, discriminando por conocimientos a individuos que carecen del mismo grado de dominio léxico.
Pareciera ser que uno haga mención al sector siempre postergado de la economía, el cual no puede acceder a una educación digna, y lo que es mucho más importante que la educación, un futuro.
Para no irnos demasiado por las ramas, una breve aclaración a lo reciente.
Es común oír que se pida “educación” para solucionar todos los problemas de la vida. Pero es difícil imaginar que una persona que pueda alcanzar la educación primaria y secundaria para luego ser excluida del “mercado laboral” quiera estudiar, de hecho, si no se tiene un incentivo de una vida digna, con ingresos dignos y oportunidades de crecer económicamente, ¿es la educación por sí sola el santo remedio a los problemas? Pareciera que no lo es.
Retomando. Se dice que las sociedades excluidas del sistema económico productivo/consumista, manipula unas 50 palabras para expresarse.
Pero en este artículo no me estoy refiriendo a este sector, sino más bien, al clase media-alta que incluso va más allá del acceso y del uso de la educación secundaria, y que pareciera manejar algunas otras palabras más que las 50 antes mencionadas. Pero entonces ¿dónde está el problema?
Si el problema no está en el entendimiento en sí, tal vez estaría en la aceptación de las afirmaciones, quizá el prejuicio se devore el esfuerzo de explicar que tiene el locutor, y éste sea en vano. No suena tan descabellado.
Probablemente el miedo a sentirse burlado por la inteligencia de un individuo que efectivamente pensó, a contracara de otro que simplemente creyó, sea motivo suficiente.
No existen muchas salidas ante una ofensiva verbal fundamentada bajo premisas, si lo que se tiene para defenderse es un libro estudiado de memoria.
No quedará más remedio que la negación, y la salida por la tangente, la disuasión, el agravio, el prejuicio, que den por finalizado o más bien suspendido el pseudo debate. Aunque más bien, debate implica una ida y vuelta de pensamientos, y no de creencias.
¿Cómo lograr entonces, que una porción de la sociedad que está configurada de forma tal que su negativa a aceptar sus lagunas de información, le permita asumir la presunta derrota?
Lo que parece más difícil aun es lograr que este rebaño desaprenda lo que conoce como su propia lógica, y la desplace comenzando desde cero.
Pero es más fácil, juntar las cabezas de unos cuantos para que entre ellos sostengan una “idea” –no quiero abusar de lenguaje- y que su carácter de subjetivo, le arrope todas las noches de su eterno invierno, bajo las blancas nieves de la ignorancia.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Utopías y antagonía
¿Cuál es la cuestión que no deja dormir a los economistas locales?
Probablemente me jacte de ser iconoclasta, aun así, no es una cuestión personal, ni mucho menos de prejuicios.
Para comenzar, los razonamientos populares de “sentido común” no se tratan de un ejercicio simple, sino que se basa fundamentalmente sobre ciertos preceptos. No es casualidad, que a lo largo de 3 décadas, se hayan enseñado las mismas bases, y como consecuencia inefable, que la aparente lógica tenga como resorte emocional, aquello que se inculcó durante generaciones.
Ahora bien, sin entrometerme con la sociología, no es tan complejo revisar las bases pero parece ser, que no estamos acostumbrados a leer la letra chica antes de firmar.
Durante 10 años, se llevó a la práctica la caja de conversión –Ley de Convertibilidad- la cual, era un simple ejercicio de: dólar entra, entra peso al circuito – sale dólar, sale peso del circuito.
Es decir, que los precios locales dependían de los ingresos internacionales, y así, los precios locales se igualaban con la media (sin ponderar) del mundo.
A todo esto, para ser más claros, también se igualan los salarios en divisa internacional. Entonces, por ende, se debería tener como mínimo, el mismo nivel de productividad que la media mundial, de otra forma el sistema no soportaría recibir más a cambio de menos y sostener el empleo local.
Entonces, cabe el interrogante: ¿Cómo se sostuvo entonces, el sistema sin que colapse?
La respuesta consta tan solo de cinco letras: deuda.
Pero al margen del inevitable endeudamiento, entonces no habría problemas, siempre y cuando a futuro de pago de deudas, se lo haga genuinamente con fondos producidos localmente.
Pero ¿qué sucede si encontramos que la composición de importaciones es mayoritariamente superior en bienes de consumo medios e intermedios, por sobre los bienes de capital?
Veamos:
Como es de simple observación, sumamos los bienes intermedios más los bienes de consumo, y nos da un aproximado del 60% contra un 25% de bienes de capital.
Entonces, ese diferencial que se sostuvo perpetua durante una década, debió traducirse en alguna consecuencia. ¿Saben de qué se trata?
Para que las pocas industrias locales compitan contra las importaciones, al no innovar en tecnología que logre competir vía calidad, lo hace vía precios. ¿Y cómo se compite vía precios ante un inminente avance de importación de precios y salarios más bajos, sumados a mayor calidad?
Pues, forzando la baja de salarios, flexibilizando el mercado laboral, maniatando los síndicos, para que así, se formen largas filas de desempleados que estén dispuestos a trabajar por el mínimo de subsistencia –el sueño de Adam Smith y David Ricardo-.
Entonces, ¿qué sucedió con el desempleo? Veamos:
Sin dudas, que el desempleo fue quien pagó los platos rotos por la apertura de mercado, y la adopción del libre mercado.
Digamos entonces, que actualmente los razonamientos se realizan en base a la caja de conversión, en base a la teoría del derrame.
¿En qué consiste la teoría del derrame?
En que cuando al sector acaudalado se rebalse de capitales, estos se derramaran hacia los de menores ingresos. Pero entonces, ¿qué se necesita para que eso ocurra?
Lo que se necesita es el cierre de las fronteras comerciales, es decir, comunismo, ya que lo que se produzca, indefectiblemente debiera ser consumido por la población local, y si éstos no tienen suficientes ingresos para absorber dicha producción, entonces quedarán dos opciones:
Una: que el sector capitalista relegue parte de sus ganancias hacia los trabajadores –redistribución de los ingresos-.
O, dos: que la sobreproducción permita un estoqueo tal, que fuerce a los capitalistas a rescindir sus ingresos para que los absorban los trabajadores.
Pero en ese interín, hasta que tal utopía suceda, ¿los trabajadores morirían de hambre? Correcto.
Pero como ninguna de las dos opciones sucedieron, porque antes, no existió tal cierre de fronteras económicas, sino más bien, todo lo contrario, entonces la sobreproducción nunca se alcanza, ya que es absorbida por los ingresos de otras clases, de otros países.
Es decir, que la antagonía es inevitable e indefectible, ya que para lograr lo que las bases y la teoría ortodoxa sean pertinentes, deben contradecirse dos puntos. La apertura del mercado vs. Comunismo.
El comercio internacional, pues, funge entonces de pérdida, o drenaje, donde la teoría del derrame jamás se produce al mismo tiempo que las clases trabajadoras mueren de hambre. Vaya círculo vicioso.
Es entonces que tiene sentido el interés del capitalista de la apertura del mercado, pero si esto ocurre puramente, entonces sucede lo que vimos anteriormente con la importación. Porque no se puede exportar, sin importar. Los productos vendidos se cobran con productos comprados y cuando éstos son más competitivos que los locales, entonces produce el cierre de la producción local. ¿Otra antagonía? Sin dudas.
Entonces, ¿qué debe hacer una empresa para protegerse de la importación? Simple. Golpear las puertas del Ministerio de Economía y pedir INTERVENCION.
Pero, ¿no es cierto que la teoría ortodoxa liberal sostenga que el Estado no deba intervenir?
Así es.
No debe intervenir en sus ganancias. Esa es la parte tácita de la premisa liberal.
Pero para que la clase trabajadora acceda a la mejora de su poder adquisitivo, se necesita o bien cerrar las fronteras económicamente hablando –cosa que el capitalista no aceptará- o intervenir en la redistribución del ingreso, protegiendo de igual a igual, mediante aranceles la importación, y mediante aranceles la exportación, más la retención de ganancias para éstas volcarlas hacia los de débiles ingresos.
Vimos entonces, que las premisas de Libre Mercado; Flexibilización Laboral; Convertibilidad; y proteccionismo todos juntos eclosionan.
En efecto, no hay protección sin libre mercado, ni flexibilización laboral, sin endeudamiento, y no hay solvencia económica, si no se restringe la importación y se interviene para impedir el avance de productos extranjeros, al tiempo que se permita la redistribución del ingreso que soslaye la sobreproducción.
Vaya menjunje. Es verdad.
Probablemente me jacte de ser iconoclasta, aun así, no es una cuestión personal, ni mucho menos de prejuicios.
Para comenzar, los razonamientos populares de “sentido común” no se tratan de un ejercicio simple, sino que se basa fundamentalmente sobre ciertos preceptos. No es casualidad, que a lo largo de 3 décadas, se hayan enseñado las mismas bases, y como consecuencia inefable, que la aparente lógica tenga como resorte emocional, aquello que se inculcó durante generaciones.
Ahora bien, sin entrometerme con la sociología, no es tan complejo revisar las bases pero parece ser, que no estamos acostumbrados a leer la letra chica antes de firmar.
Durante 10 años, se llevó a la práctica la caja de conversión –Ley de Convertibilidad- la cual, era un simple ejercicio de: dólar entra, entra peso al circuito – sale dólar, sale peso del circuito.
Es decir, que los precios locales dependían de los ingresos internacionales, y así, los precios locales se igualaban con la media (sin ponderar) del mundo.
A todo esto, para ser más claros, también se igualan los salarios en divisa internacional. Entonces, por ende, se debería tener como mínimo, el mismo nivel de productividad que la media mundial, de otra forma el sistema no soportaría recibir más a cambio de menos y sostener el empleo local.
Entonces, cabe el interrogante: ¿Cómo se sostuvo entonces, el sistema sin que colapse?
La respuesta consta tan solo de cinco letras: deuda.
Pero al margen del inevitable endeudamiento, entonces no habría problemas, siempre y cuando a futuro de pago de deudas, se lo haga genuinamente con fondos producidos localmente.
Pero ¿qué sucede si encontramos que la composición de importaciones es mayoritariamente superior en bienes de consumo medios e intermedios, por sobre los bienes de capital?
Veamos:
Entonces, ese diferencial que se sostuvo perpetua durante una década, debió traducirse en alguna consecuencia. ¿Saben de qué se trata?
Para que las pocas industrias locales compitan contra las importaciones, al no innovar en tecnología que logre competir vía calidad, lo hace vía precios. ¿Y cómo se compite vía precios ante un inminente avance de importación de precios y salarios más bajos, sumados a mayor calidad?
Pues, forzando la baja de salarios, flexibilizando el mercado laboral, maniatando los síndicos, para que así, se formen largas filas de desempleados que estén dispuestos a trabajar por el mínimo de subsistencia –el sueño de Adam Smith y David Ricardo-.
Entonces, ¿qué sucedió con el desempleo? Veamos:
Sin dudas, que el desempleo fue quien pagó los platos rotos por la apertura de mercado, y la adopción del libre mercado.
Digamos entonces, que actualmente los razonamientos se realizan en base a la caja de conversión, en base a la teoría del derrame.
¿En qué consiste la teoría del derrame?
En que cuando al sector acaudalado se rebalse de capitales, estos se derramaran hacia los de menores ingresos. Pero entonces, ¿qué se necesita para que eso ocurra?
Lo que se necesita es el cierre de las fronteras comerciales, es decir, comunismo, ya que lo que se produzca, indefectiblemente debiera ser consumido por la población local, y si éstos no tienen suficientes ingresos para absorber dicha producción, entonces quedarán dos opciones:
Una: que el sector capitalista relegue parte de sus ganancias hacia los trabajadores –redistribución de los ingresos-.
O, dos: que la sobreproducción permita un estoqueo tal, que fuerce a los capitalistas a rescindir sus ingresos para que los absorban los trabajadores.
Pero en ese interín, hasta que tal utopía suceda, ¿los trabajadores morirían de hambre? Correcto.
Pero como ninguna de las dos opciones sucedieron, porque antes, no existió tal cierre de fronteras económicas, sino más bien, todo lo contrario, entonces la sobreproducción nunca se alcanza, ya que es absorbida por los ingresos de otras clases, de otros países.
Es decir, que la antagonía es inevitable e indefectible, ya que para lograr lo que las bases y la teoría ortodoxa sean pertinentes, deben contradecirse dos puntos. La apertura del mercado vs. Comunismo.
El comercio internacional, pues, funge entonces de pérdida, o drenaje, donde la teoría del derrame jamás se produce al mismo tiempo que las clases trabajadoras mueren de hambre. Vaya círculo vicioso.
Es entonces que tiene sentido el interés del capitalista de la apertura del mercado, pero si esto ocurre puramente, entonces sucede lo que vimos anteriormente con la importación. Porque no se puede exportar, sin importar. Los productos vendidos se cobran con productos comprados y cuando éstos son más competitivos que los locales, entonces produce el cierre de la producción local. ¿Otra antagonía? Sin dudas.
Entonces, ¿qué debe hacer una empresa para protegerse de la importación? Simple. Golpear las puertas del Ministerio de Economía y pedir INTERVENCION.
Pero, ¿no es cierto que la teoría ortodoxa liberal sostenga que el Estado no deba intervenir?
Así es.
No debe intervenir en sus ganancias. Esa es la parte tácita de la premisa liberal.
Pero para que la clase trabajadora acceda a la mejora de su poder adquisitivo, se necesita o bien cerrar las fronteras económicamente hablando –cosa que el capitalista no aceptará- o intervenir en la redistribución del ingreso, protegiendo de igual a igual, mediante aranceles la importación, y mediante aranceles la exportación, más la retención de ganancias para éstas volcarlas hacia los de débiles ingresos.
Vimos entonces, que las premisas de Libre Mercado; Flexibilización Laboral; Convertibilidad; y proteccionismo todos juntos eclosionan.
En efecto, no hay protección sin libre mercado, ni flexibilización laboral, sin endeudamiento, y no hay solvencia económica, si no se restringe la importación y se interviene para impedir el avance de productos extranjeros, al tiempo que se permita la redistribución del ingreso que soslaye la sobreproducción.
Vaya menjunje. Es verdad.
jueves, 26 de agosto de 2010
Sobre la enseñanza económica
¿Cual es la lógica que impera el espectro socio-económico bajo los planteos de siempre?
La respuesta sería tan compleja donde cada elemento debería ser cuidadosamente explicado lo cual nos llevaría a la elaboración de toda una saga de ediciones, voluminosos libros, conformando toda una enciclopedia. Esto sería lo correcto para asentar una explicación de tal envergadura.
Lo que acabamos de observar en el párrafo precedente, es lo que se dilata en el seno del enriquecimiento de materia gris social.
Es decir, que cuando existen elementos que se dejan de lado, y que no se explican, esa parte queda sujeta –o más bien, voluble- a la omisión, y tal vez la obviedad. Caeteris paribus, siempre se dejan de lado los mismos eslabones, y es ahí, donde considero que los teoremas nuevos hacen aguas, y no solo en sus bases teóricas, sino también –lo que es peor aun- en la ejecución práctica del mismo.
¿Cómo es posible asegurar algo del cual se obvia las bases?
La pertinente construcción es símil al mecanismo de edificación que un ingeniero lleva a cabo para la ejecución de una obra. Sería tan negligente como imprudente –como inconsciente- el de no asegurarse bien los cimientos y construir por encima.
En las ciencias – y más aun en las sociales- el imprescindible delimitar los supuestos, o premisas, bajo las cuales se espera que los acontecimientos se condigan, o se correspondan –ambos son necesarios- ya que, la comprobación empírica es una de las últimas instancias antes de dar por sentada una teoría. La última instancia, probablemente deba ser la de la aceptación de la sociedad, para lo cual el silogismo generado debe ser cuidadosamente elaborado, y por sobre todas las cosas, sometidas a juicio por la aristocracia democrática.
¿A que nos referimos exactamente con “aristocracia democrática”?
Así como en las ciencias exactas, quienes asisten a las exposiciones de los asuntos expuestos, se consideran por la sociedad como los eruditos en la materia, los expertos, etc. En asignaturas de sesgo sociales, el criterio subjetivo es necesariamente determinante, ya que nadie más que Dios –como ser imaginario- sería capaz de considerarse a sí mismo como dueño de la verdad absoluta.
En cuanto al concepto de “democracia” es lo que viene a paliar e intentar soslayar el vacío que deja la erudición en las ramas de las ciencias sociales. Esto quiere decir, que la totalidad –o la mayoría- de la población y magro de presiones e intereses, debe inquirir en la selección del panel de “jueces” quienes den por aceptada el conocimiento que tratamos de sustraer y desmenuzar.
Con esto queda expresado –por mi voluntad- que la selección de las dispersas corrientes de pensamientos las cuales se enseñan en la sociedad –en todos sus niveles- debe ser rigurosamente sometida a elección pública y popular, ya que el dejar tal elección a simple criterio de una minoría, presume que dicha facción consta del maravilloso don del criterio imparcial puro y absoluto. Sueños y utopías.
En cuanto a la enseñanza económica actual, es un tema bastante más que obviado, donde jamás se cuestiona sobre las corrientes de pensamiento seleccionadas. Tal vez esto explique el cíclico y recurrente trayecto que recorren los resultados obtenidos.
Luego de más de dos siglos, el sector agroexportador sigue sosteniendo sus ideas bajo las teorías de Adam Smith, y los del Sector Industrial sostienen las suyas bajo las ideas de David Ricardo, al son que los funcionarios de gobierno seleccionan políticas económicas aunando a estos dos personajes en los modelos de Eli Heckscher y Bertil Ohlin, ya que el premio Nobel de Economía Paul Krugman se encarga de ahorrarles el trabajo a los economistas locales, torturando y forzando los supuestos seleccionando determinados resultados que se obtuvieron, para así encontrar su comprobación empírica para dar por sentado que los modelos anteriores, realmente funcionan. Esto no es legítimo.
Paralelamente, se intenta ocultar y lograr que pasen desapercibidos, planteos que parecen aproximarse más a lo cierto. Tal es el caso del olvidado John Maynard Keynes, quien desde un escritorio leía sobre el pleno empleo, al son que desde su vista periférica le llamaba la atención las largas filas de desempleados que morían de hambre en las calles grises de Inglaterra en plena Gran Depresión de los años 30’.
Tan sólo por citar una parte de lo anunciado por este sujeto, entre sus palabras pondré entre paréntesis, el referente de las etapas sucedidas en la Argentina a lo largo de los últimos años, a saber:
"El movimiento de la tasa de interés hacia arriba o hacia abajo a veces tenía más efecto para atraer capital extranjero o impulsar la inversión en el exterior, que para actuar sobre los precios locales. Cuando el desequilibrio era puramente estacional ello se convertía en una ventaja indudable, puesto que eran preferibles el flujo y el reflujo de los fondos exteriores entre las estaciones de estancamiento y las dinámicas, a las subidas y bajadas de los precios (hiperinflación de Alfonsín). Pero cando ello se debía a causas más permanentes (la industria nacional destruida en los 90) el ajuste era imperfecto, aun antes de la guerra, porque el estímulo a los préstamos externos (Dictadura Militar y Menemismo), aunque restauraba el equilibrio por un tiempo, podía ocultar la gravedad real de la situación (déficits presupuestarios de Cavallo) y permitir que un país viviera más allá de sus posibilidades durante un tiempo muy considerable a riesgo de una bancarrota final (De La Rúa 2001)” (Keynes, 1923)
En próximas publicaciones me dedicaré a explicar cuáles son las teorías de los Economistas liberales que mencioné anteriormente, y cuales las condiciones para que se condigan y se correspondan con la realidad que intentaban –o simplemente pretendían- asociar.
La respuesta sería tan compleja donde cada elemento debería ser cuidadosamente explicado lo cual nos llevaría a la elaboración de toda una saga de ediciones, voluminosos libros, conformando toda una enciclopedia. Esto sería lo correcto para asentar una explicación de tal envergadura.
Lo que acabamos de observar en el párrafo precedente, es lo que se dilata en el seno del enriquecimiento de materia gris social.
Es decir, que cuando existen elementos que se dejan de lado, y que no se explican, esa parte queda sujeta –o más bien, voluble- a la omisión, y tal vez la obviedad. Caeteris paribus, siempre se dejan de lado los mismos eslabones, y es ahí, donde considero que los teoremas nuevos hacen aguas, y no solo en sus bases teóricas, sino también –lo que es peor aun- en la ejecución práctica del mismo.
¿Cómo es posible asegurar algo del cual se obvia las bases?
La pertinente construcción es símil al mecanismo de edificación que un ingeniero lleva a cabo para la ejecución de una obra. Sería tan negligente como imprudente –como inconsciente- el de no asegurarse bien los cimientos y construir por encima.
En las ciencias – y más aun en las sociales- el imprescindible delimitar los supuestos, o premisas, bajo las cuales se espera que los acontecimientos se condigan, o se correspondan –ambos son necesarios- ya que, la comprobación empírica es una de las últimas instancias antes de dar por sentada una teoría. La última instancia, probablemente deba ser la de la aceptación de la sociedad, para lo cual el silogismo generado debe ser cuidadosamente elaborado, y por sobre todas las cosas, sometidas a juicio por la aristocracia democrática.
¿A que nos referimos exactamente con “aristocracia democrática”?
Así como en las ciencias exactas, quienes asisten a las exposiciones de los asuntos expuestos, se consideran por la sociedad como los eruditos en la materia, los expertos, etc. En asignaturas de sesgo sociales, el criterio subjetivo es necesariamente determinante, ya que nadie más que Dios –como ser imaginario- sería capaz de considerarse a sí mismo como dueño de la verdad absoluta.
En cuanto al concepto de “democracia” es lo que viene a paliar e intentar soslayar el vacío que deja la erudición en las ramas de las ciencias sociales. Esto quiere decir, que la totalidad –o la mayoría- de la población y magro de presiones e intereses, debe inquirir en la selección del panel de “jueces” quienes den por aceptada el conocimiento que tratamos de sustraer y desmenuzar.
Con esto queda expresado –por mi voluntad- que la selección de las dispersas corrientes de pensamientos las cuales se enseñan en la sociedad –en todos sus niveles- debe ser rigurosamente sometida a elección pública y popular, ya que el dejar tal elección a simple criterio de una minoría, presume que dicha facción consta del maravilloso don del criterio imparcial puro y absoluto. Sueños y utopías.
En cuanto a la enseñanza económica actual, es un tema bastante más que obviado, donde jamás se cuestiona sobre las corrientes de pensamiento seleccionadas. Tal vez esto explique el cíclico y recurrente trayecto que recorren los resultados obtenidos.
Luego de más de dos siglos, el sector agroexportador sigue sosteniendo sus ideas bajo las teorías de Adam Smith, y los del Sector Industrial sostienen las suyas bajo las ideas de David Ricardo, al son que los funcionarios de gobierno seleccionan políticas económicas aunando a estos dos personajes en los modelos de Eli Heckscher y Bertil Ohlin, ya que el premio Nobel de Economía Paul Krugman se encarga de ahorrarles el trabajo a los economistas locales, torturando y forzando los supuestos seleccionando determinados resultados que se obtuvieron, para así encontrar su comprobación empírica para dar por sentado que los modelos anteriores, realmente funcionan. Esto no es legítimo.
Paralelamente, se intenta ocultar y lograr que pasen desapercibidos, planteos que parecen aproximarse más a lo cierto. Tal es el caso del olvidado John Maynard Keynes, quien desde un escritorio leía sobre el pleno empleo, al son que desde su vista periférica le llamaba la atención las largas filas de desempleados que morían de hambre en las calles grises de Inglaterra en plena Gran Depresión de los años 30’.
Tan sólo por citar una parte de lo anunciado por este sujeto, entre sus palabras pondré entre paréntesis, el referente de las etapas sucedidas en la Argentina a lo largo de los últimos años, a saber:
"El movimiento de la tasa de interés hacia arriba o hacia abajo a veces tenía más efecto para atraer capital extranjero o impulsar la inversión en el exterior, que para actuar sobre los precios locales. Cuando el desequilibrio era puramente estacional ello se convertía en una ventaja indudable, puesto que eran preferibles el flujo y el reflujo de los fondos exteriores entre las estaciones de estancamiento y las dinámicas, a las subidas y bajadas de los precios (hiperinflación de Alfonsín). Pero cando ello se debía a causas más permanentes (la industria nacional destruida en los 90) el ajuste era imperfecto, aun antes de la guerra, porque el estímulo a los préstamos externos (Dictadura Militar y Menemismo), aunque restauraba el equilibrio por un tiempo, podía ocultar la gravedad real de la situación (déficits presupuestarios de Cavallo) y permitir que un país viviera más allá de sus posibilidades durante un tiempo muy considerable a riesgo de una bancarrota final (De La Rúa 2001)” (Keynes, 1923)
En próximas publicaciones me dedicaré a explicar cuáles son las teorías de los Economistas liberales que mencioné anteriormente, y cuales las condiciones para que se condigan y se correspondan con la realidad que intentaban –o simplemente pretendían- asociar.
martes, 24 de agosto de 2010
El otro modelo
A estas alturas del ciclo sinusoidal macroeconómico, la realidad parece demostrar incesantemente que las premisas adoptadas se dan en una situación que no se condice con el espíritu mismo de la acción.
Se sabe, pues, que las teorías económicas subyacen en la merma constante de la producción improductiva –vaya paradoja- de innumerables pseudo-modelos que distan entre sí, sólo y tan solo en la superficie, puesto que la génesis del árbol genealógico matriz, consta de los mismos genes.
Digamos, que lo que se logra inmiscuir bajo las cepas de una incomprendida –quizá- alteración de supuestos económicos, logra sobrevivir cual germen jamás logra ser alcanzado.
Resulta que, la medicina social e intelectual, parece buscar la cura matando al paciente. No tan rápido.
Es común en los lazos fraternales de las ciencias sociales, que se busque con-fundir en la borrasca inmediata, las bases entre lo que reacciona quid pro quo, casi como una constante donde las mismas, se arropan en el antagonismo perpetuo entre las ciencias exactas, de las sociales.
Como hemos insinuado que el ser humano se destaca por su dinamismo, es preciso remarcar que cada ser comienza desde cero en cada llegada al mundo capitalista. Con esto, no pretendemos resguardar la complicidad –tal vez involuntaria- del individuo con las propias consecuencias que de momento a otro, termina por alcanzarlo, casi en efecto boomerang.
En efecto, las reglas de juego bajo las cuales una persona desarrolla su intelecto, carecen del dinamismo cual individuo denosta. He aquí el punto de inflexión donde cabrán las respectivas inquietudes, de si no será momento de poner en tela de juicio, las propias reglas de juego que mencionamos. Correcto.
Sin embargo, el capitalismo no es más que la exponenciación misma, de las ambiciones y las facetas que cada ser porta intrínsecamente en la genética humana.
Es decir, que así como un todo simplificamos algo tan complejo, cabe mención sobre la dicotomía entre los intereses propios al momento en que el boomerang regresa violentamente sobre el actor material.
Sin dudas, que los hechos demuestran cierta reacción –feedback- entre las causas y las consecuencias.
Decimos entonces, que así como el individuo que se encuentra en desventaja –desde sus intereses naturales- intentará revertir tal situación, a contrapartida del otro individuo que perseguirá mantener el statu quo.
Esta es la parte en que se entiende el por qué de la resistencia a someter a comprobación las bases, o reglas de juego, ya que a una parte le resultará el desplazamiento del eje bajo el que sustenta sus ambiciones.
Es decir, que para que suceda la modificación en las bases teóricas, debe suceder la respectiva modificación en lo que hace a la matriz emocional del ser humano y anular así, la ambición. Algo utópico, por cierto.
En lo que hace a la economía, existe entre los modelos de producción, el de someter a una porción de los individuos, al cese de ambiciones y tan solo limitarlo a su apenas subsistir.
El caos, la psicosis social, las corridas y el descreo del compromiso asumido, son herramientas que permiten dar lugar al racionamiento, y aprovisionarse así, las riquezas de cada individuo, con la eventual defensiva por mantener el pertinente statu quo antes mencionado.
A su vez, los salarios –la remuneración al factor trabajo- se ven expuestos a la decisión del verdugo hacia los sometidos.
Es decir, que como las fronteras son libres hacia las demás mancomunidades, el débil poder de absorción de la producción local, es compensada con el poder adquisitivo de otras economías.
Como podemos apreciar, en el primer país, un sector no ve caer sus ganancias, sino que las mantiene al mismo tiempo que la otra porción –en el mismo país- observa cómo se diluye en sus manos, la capacidad de la supervivencia, no sólo de plano biológico sino también metafísicamente.
Con esto comprobamos que el comercio internacional no es el santo grial al desarrollo colectivo de una sociedad, sino que más bien, se torna contraproducente y funge de motor de exportación de pobreza.
Por un lado, los planteos liberales basan sus premisas razonando como si vivieran en autarquía y bajo fronteras cerradas. El efecto derrame no existe, puesto que el sistema tiene una “pérdida” la que llamamos comercio exterior.
Con esto comprendemos el por qué de perseguir la apertura de comercio hacia afuera indiscriminadamente. Por un lado, la apertura de mercado permite que los pequeños productores/vendedores locales compitan contra los productos abaratados por los bajos salarios del otro país, lo cual conlleva a la quiebra de los productores locales o a la competencia vía salarios, lo que deprime el poder adquisitivo local.
No es de extrañar, que se acuñe al concepto de “desarrollo” la exportación, pero esto solo es viable una vez colmada las proporciones de producto/absorción local, y de marras, exportar lo sobrante, a alto precio.
Se sabe, pues, que las teorías económicas subyacen en la merma constante de la producción improductiva –vaya paradoja- de innumerables pseudo-modelos que distan entre sí, sólo y tan solo en la superficie, puesto que la génesis del árbol genealógico matriz, consta de los mismos genes.
Digamos, que lo que se logra inmiscuir bajo las cepas de una incomprendida –quizá- alteración de supuestos económicos, logra sobrevivir cual germen jamás logra ser alcanzado.
Resulta que, la medicina social e intelectual, parece buscar la cura matando al paciente. No tan rápido.
Es común en los lazos fraternales de las ciencias sociales, que se busque con-fundir en la borrasca inmediata, las bases entre lo que reacciona quid pro quo, casi como una constante donde las mismas, se arropan en el antagonismo perpetuo entre las ciencias exactas, de las sociales.
Como hemos insinuado que el ser humano se destaca por su dinamismo, es preciso remarcar que cada ser comienza desde cero en cada llegada al mundo capitalista. Con esto, no pretendemos resguardar la complicidad –tal vez involuntaria- del individuo con las propias consecuencias que de momento a otro, termina por alcanzarlo, casi en efecto boomerang.
En efecto, las reglas de juego bajo las cuales una persona desarrolla su intelecto, carecen del dinamismo cual individuo denosta. He aquí el punto de inflexión donde cabrán las respectivas inquietudes, de si no será momento de poner en tela de juicio, las propias reglas de juego que mencionamos. Correcto.
Sin embargo, el capitalismo no es más que la exponenciación misma, de las ambiciones y las facetas que cada ser porta intrínsecamente en la genética humana.
Es decir, que así como un todo simplificamos algo tan complejo, cabe mención sobre la dicotomía entre los intereses propios al momento en que el boomerang regresa violentamente sobre el actor material.
Sin dudas, que los hechos demuestran cierta reacción –feedback- entre las causas y las consecuencias.
Decimos entonces, que así como el individuo que se encuentra en desventaja –desde sus intereses naturales- intentará revertir tal situación, a contrapartida del otro individuo que perseguirá mantener el statu quo.
Esta es la parte en que se entiende el por qué de la resistencia a someter a comprobación las bases, o reglas de juego, ya que a una parte le resultará el desplazamiento del eje bajo el que sustenta sus ambiciones.
Es decir, que para que suceda la modificación en las bases teóricas, debe suceder la respectiva modificación en lo que hace a la matriz emocional del ser humano y anular así, la ambición. Algo utópico, por cierto.
En lo que hace a la economía, existe entre los modelos de producción, el de someter a una porción de los individuos, al cese de ambiciones y tan solo limitarlo a su apenas subsistir.
El caos, la psicosis social, las corridas y el descreo del compromiso asumido, son herramientas que permiten dar lugar al racionamiento, y aprovisionarse así, las riquezas de cada individuo, con la eventual defensiva por mantener el pertinente statu quo antes mencionado.
A su vez, los salarios –la remuneración al factor trabajo- se ven expuestos a la decisión del verdugo hacia los sometidos.
Es decir, que como las fronteras son libres hacia las demás mancomunidades, el débil poder de absorción de la producción local, es compensada con el poder adquisitivo de otras economías.
Como podemos apreciar, en el primer país, un sector no ve caer sus ganancias, sino que las mantiene al mismo tiempo que la otra porción –en el mismo país- observa cómo se diluye en sus manos, la capacidad de la supervivencia, no sólo de plano biológico sino también metafísicamente.
Con esto comprobamos que el comercio internacional no es el santo grial al desarrollo colectivo de una sociedad, sino que más bien, se torna contraproducente y funge de motor de exportación de pobreza.
Por un lado, los planteos liberales basan sus premisas razonando como si vivieran en autarquía y bajo fronteras cerradas. El efecto derrame no existe, puesto que el sistema tiene una “pérdida” la que llamamos comercio exterior.
Con esto comprendemos el por qué de perseguir la apertura de comercio hacia afuera indiscriminadamente. Por un lado, la apertura de mercado permite que los pequeños productores/vendedores locales compitan contra los productos abaratados por los bajos salarios del otro país, lo cual conlleva a la quiebra de los productores locales o a la competencia vía salarios, lo que deprime el poder adquisitivo local.
No es de extrañar, que se acuñe al concepto de “desarrollo” la exportación, pero esto solo es viable una vez colmada las proporciones de producto/absorción local, y de marras, exportar lo sobrante, a alto precio.
jueves, 19 de agosto de 2010
Sobre la política y la filosofía
Es normal en tiempos que corren, en la cuenta regresiva hacia las elecciones presidenciales, en pleno apogeo de las más absurdas recurrencias psico-somáticas –y más adelante veremos por qué- que persigue los confines surreales del cognitivismo humano. Per se, el individuo como ser activo de la sociedad –directa o indirectamente- se ve severamente acorralado entre la información y la pared.
Decimos, que se libra una batalla en la arena emocional, donde la psiquis se viste de contradicción y prefiere portar una máscara para mimetizarse con el ambiente, que a someterse al pre-juzgamiento social sin que el primer individuo pre-y post juzgue a sus propios jueces.
Luego de esta confusa alteración de órdenes que no llevan hacia ningún lado –de plano utilitarista, sólo existencialmente- podremos determinar que el ser humano promedio se ve severamente influenciada bajo los pasos a seguir que el gigante y apócrifo némesis llamado “medio de comunicación” marca al comienzo de cada día, y cierra cada noche.
Vemos, que las contradicciones humanas se dan de plano intrínseco, mediante el cual la razón y pues, la lógica, se enfrentan con la racionalización del pensamiento que estampa la cultura en el desarrollo de cada ser humano.
Bastará tan solo, con el simple ejercicio de repreguntarse el por qué de las cosas, para desmenuzar una afirmación que se establece en el seno de la colectividad, para arribar así hasta los orígenes que componen el silogismo y la matriz de cada “verdad” que se instala.
Con todo, suponemos que en cada derivado de las ciencias sociales, y por tal, no existe tal verdad absoluta, sino más bien, la profundidad en la búsqueda de la verdad misma. Ipso facto, cada individuo desde su postura, tiene dos posibilidades:
Una, aceptar la verdad de otro individuo y tomarla como propia, esto se llama “creencia”.
Y dos, reconstruir su propia verdad, conjugando las premisas, con las creencias, y éstas fundiéndolas con la verdades, a las cuales las tomaremos como empíricas –es decir, lo que efectivamente sucedió y no se puede negar- para dar lugar así al propio “conocimiento”. Esta conjunción, es lo que da lugar al conocimiento en ciencia social, es decir, la “epistemología” –como bien planteó Platón -Teeteto, 202, b-c-.
Al limitar el espectro cognitivo a tan solo estas dos posibilidades, podemos suponer que cada afirmación queda sujeta a las creencias y supuestos que se instauran y acoplan sucesivamente a cada paso del tiempo.
Actualmente, limitar las afirmaciones en asuntos de política, al simple ejercicio de creerlas y reproducirlas en efecto dominó, es casi un error tan grave como la propia consecuencia que trae la ejecución de un plan perverso. Entonces, equiparamos la misma consecuencia de dos causas diferentes. Por un lado, la ignorancia y por otro, la perversidad.
Si lo que se pretende corregir es la consecuencia actuando ex-post, las causas serán constantes, sistémicas y síncronas, pues, el ser humano es dinámico, y los supuestos económicos trabajan estáticos bajo determinadas premisas.
Cabe preguntarse y repreguntarse ante cada afirmación, los fundamentos de la misma, y repreguntarse mediante un simple “¿por qué?” para encontrar el eslabón perdido que nexa entre las teorías y el fin mediato –véase también como “interés”- ya que los albores de cada elemento que se pretende transmitir, consta de un interés –sea de la calaña que sea- pues, los acontecimientos en sociedades numerosas, son tan infinitos como los diversos enfoques que cada persona pueda dar a la situación que percibe. De esto se desprende, que lo que se transmite sorteó previamente, una serie de filtros. Esto es “Costo de Oportunidad”.
El hostigamiento permanente del intelecto, acuñado perversamente por los prejuicios inculcados en el desarrollo y realización del ser humano desde su niñez, propende a incubar en la auténtica integridad individual, una imagen y una matriz lógica que no se condice con los resultados del simple ejercicio de la auto-cuestión. La lógica propia se torna antagónica con ese falso sistema de razonamiento.
Decimos que el sistema de razonamiento es falso, porque es impuesto a la fuerza, desplazando la genuina capacidad razonadora.
Al momento en que el ser humano constata que no existe correlación entre la verdad que le pretenden hacer creer, con la verdad que él mismo es capaz de elaborar. Por tal, ante el perverso castigo con el que es sometido cada individuo en la sociedad, es decir, el “prejuicio”, esto último es el principal impedimento hacia la realización espiritual del ser humano.
Así como las creencias que se instauran en la sociedad, cada intento por ignorarlas y desafiarlas, resultan de “rebelión” ante el rebaño. La persona, como ser gregario, es quien debe ser sometido –o lo someten- al juicio para con el resto de la comunidad, hasta tanto sus conceptos sean aceptados por el resto, independientemente del ejercicio individual y auténtico de cada ser que conforma “el resto” por sentar a rigor científico, cada creencia que le vino dada.
Digamos entonces, que el “sentido común” carece de comprobación empírica que aproxime a una “verdad” más convincente, si se basa en creencias.
Retomamos entonces, que el ser humano para convivir en sociedad, debe encuadrarse en los preceptos del huso común, aun así cuando su propio pensamiento contraste directamente con lo estipulado.
Es decir, que la persona por la simple necesidad de “encajar” se ve obligada a interpretar y asumir un papel y rol que carece de pertinencia con su propia integridad, lo cual emocionalmente terminará por implotar. Esta eclosión interna, de plano existencial, es lo que somatizará –como citamos al comienzo- si no es apaciguado por la voluntad de imponer una nueva verdad: su verdad.
De todas formas, si la respuesta recibida ante el cuestionamiento de las “verdades” en materia de ciencia social, digamos, preguntando “¿por qué?” al individuo que porta dicha “verdad”, es: “porque sí” entonces no quedará más remedio que librar una batalla, no por imponer nuestra propia verdad, sino por lograr que este portador de supuestas verdades, deje de lado la creencia –racionalización del pensamiento- y de paso a un tortuoso ejercicio de pensamiento puro y de plano empírico.
Decimos, que se libra una batalla en la arena emocional, donde la psiquis se viste de contradicción y prefiere portar una máscara para mimetizarse con el ambiente, que a someterse al pre-juzgamiento social sin que el primer individuo pre-y post juzgue a sus propios jueces.
Luego de esta confusa alteración de órdenes que no llevan hacia ningún lado –de plano utilitarista, sólo existencialmente- podremos determinar que el ser humano promedio se ve severamente influenciada bajo los pasos a seguir que el gigante y apócrifo némesis llamado “medio de comunicación” marca al comienzo de cada día, y cierra cada noche.
Vemos, que las contradicciones humanas se dan de plano intrínseco, mediante el cual la razón y pues, la lógica, se enfrentan con la racionalización del pensamiento que estampa la cultura en el desarrollo de cada ser humano.
Bastará tan solo, con el simple ejercicio de repreguntarse el por qué de las cosas, para desmenuzar una afirmación que se establece en el seno de la colectividad, para arribar así hasta los orígenes que componen el silogismo y la matriz de cada “verdad” que se instala.
Con todo, suponemos que en cada derivado de las ciencias sociales, y por tal, no existe tal verdad absoluta, sino más bien, la profundidad en la búsqueda de la verdad misma. Ipso facto, cada individuo desde su postura, tiene dos posibilidades:
Una, aceptar la verdad de otro individuo y tomarla como propia, esto se llama “creencia”.
Y dos, reconstruir su propia verdad, conjugando las premisas, con las creencias, y éstas fundiéndolas con la verdades, a las cuales las tomaremos como empíricas –es decir, lo que efectivamente sucedió y no se puede negar- para dar lugar así al propio “conocimiento”. Esta conjunción, es lo que da lugar al conocimiento en ciencia social, es decir, la “epistemología” –como bien planteó Platón -Teeteto, 202, b-c-.
Al limitar el espectro cognitivo a tan solo estas dos posibilidades, podemos suponer que cada afirmación queda sujeta a las creencias y supuestos que se instauran y acoplan sucesivamente a cada paso del tiempo.
Actualmente, limitar las afirmaciones en asuntos de política, al simple ejercicio de creerlas y reproducirlas en efecto dominó, es casi un error tan grave como la propia consecuencia que trae la ejecución de un plan perverso. Entonces, equiparamos la misma consecuencia de dos causas diferentes. Por un lado, la ignorancia y por otro, la perversidad.
Si lo que se pretende corregir es la consecuencia actuando ex-post, las causas serán constantes, sistémicas y síncronas, pues, el ser humano es dinámico, y los supuestos económicos trabajan estáticos bajo determinadas premisas.
Cabe preguntarse y repreguntarse ante cada afirmación, los fundamentos de la misma, y repreguntarse mediante un simple “¿por qué?” para encontrar el eslabón perdido que nexa entre las teorías y el fin mediato –véase también como “interés”- ya que los albores de cada elemento que se pretende transmitir, consta de un interés –sea de la calaña que sea- pues, los acontecimientos en sociedades numerosas, son tan infinitos como los diversos enfoques que cada persona pueda dar a la situación que percibe. De esto se desprende, que lo que se transmite sorteó previamente, una serie de filtros. Esto es “Costo de Oportunidad”.
El hostigamiento permanente del intelecto, acuñado perversamente por los prejuicios inculcados en el desarrollo y realización del ser humano desde su niñez, propende a incubar en la auténtica integridad individual, una imagen y una matriz lógica que no se condice con los resultados del simple ejercicio de la auto-cuestión. La lógica propia se torna antagónica con ese falso sistema de razonamiento.
Decimos que el sistema de razonamiento es falso, porque es impuesto a la fuerza, desplazando la genuina capacidad razonadora.
Al momento en que el ser humano constata que no existe correlación entre la verdad que le pretenden hacer creer, con la verdad que él mismo es capaz de elaborar. Por tal, ante el perverso castigo con el que es sometido cada individuo en la sociedad, es decir, el “prejuicio”, esto último es el principal impedimento hacia la realización espiritual del ser humano.
Así como las creencias que se instauran en la sociedad, cada intento por ignorarlas y desafiarlas, resultan de “rebelión” ante el rebaño. La persona, como ser gregario, es quien debe ser sometido –o lo someten- al juicio para con el resto de la comunidad, hasta tanto sus conceptos sean aceptados por el resto, independientemente del ejercicio individual y auténtico de cada ser que conforma “el resto” por sentar a rigor científico, cada creencia que le vino dada.
Digamos entonces, que el “sentido común” carece de comprobación empírica que aproxime a una “verdad” más convincente, si se basa en creencias.
Retomamos entonces, que el ser humano para convivir en sociedad, debe encuadrarse en los preceptos del huso común, aun así cuando su propio pensamiento contraste directamente con lo estipulado.
Es decir, que la persona por la simple necesidad de “encajar” se ve obligada a interpretar y asumir un papel y rol que carece de pertinencia con su propia integridad, lo cual emocionalmente terminará por implotar. Esta eclosión interna, de plano existencial, es lo que somatizará –como citamos al comienzo- si no es apaciguado por la voluntad de imponer una nueva verdad: su verdad.
De todas formas, si la respuesta recibida ante el cuestionamiento de las “verdades” en materia de ciencia social, digamos, preguntando “¿por qué?” al individuo que porta dicha “verdad”, es: “porque sí” entonces no quedará más remedio que librar una batalla, no por imponer nuestra propia verdad, sino por lograr que este portador de supuestas verdades, deje de lado la creencia –racionalización del pensamiento- y de paso a un tortuoso ejercicio de pensamiento puro y de plano empírico.
martes, 17 de agosto de 2010
Sobre la Economia
Desde la definición "economía" que dice que es el comportamiento del hombre frente a recursos escasos, se derivan todos los sucesos dentro de una sociedad, que luego quieren ser explicados por comportamientos que se dan en cierto contexto socio-histórico.
Pensar que la inclusión social dentro de un proceso económico es un "capricho" del socialismo (el originario, claro) y pensar que el uso adecuado, responsable y controlado del capital es un "capricho" del capitalista, o burgués (propiamente dichos), son ambos extremos que por tal, no pueden arribar a buen puerto a fin de cuentas, dentro de los resultados que se pretenden, aquellos llamados "ensayos" dentro de la doctrina económica, no son otra cosa más que experimentos, donde la variable que resulta bajo observación siempre es la gente, aquella que participa activamente dentro del círculo virtuoso/vicioso de un proceso económico, dentro de un periodo.
El motivo por el cual aun a estas alturas de la civilización humana (perversa definición) no se determinan los resultados que han sido una y otra vez comprobadas empíricamente, no es otro que el hecho de detener un aflujo y reflujo de riqueza hacia un sector u otro.
El capital" de Marx solo sirve para mostrar que representa la relación riqueza-trabajo en una economía cerrada, pero no basta para asociar estos conceptos bajo un marco teórico-práctico en economías abiertas como el caso del 98% de los países del actual mundo.
A estas alturas, seguir intentando sostener las ideas de los liberales (Adam Smith - terratenientes) y neoliberales (David Ricardo - Industriales), y readaptaciones forzosas de una torturada realidad corolaria (Heckscher-Ohlin - Paul Krugman). Heckscher-Ohlin, su teorema ha sido derribado por una realidad conocida como "paradoja de Graham" y el caso de Paul Krugman, que irónicamente en su libro "Internacionalismo Pop" donde el mismo se burla de sus colegas por introducir falacias dentro del hemisferio derecho del cerebro de la gente, a través de terminologías convincentes (esto es falaz) donde el mismo hace abuso de lenguaje, para indirectamente introducir sus re-re-readaptaciones de Adam Smith-David Ricardo-Heckscher-Ohlin, tratando de explicar lo inexplicable, portando en alto la bandera del libre cambio. Dejando el proteccionismo de lado, siendo que esto mismo no es otra cosa que la protección de la autarquía (independencia absoluta de un país), es decir protección del proceso trabajo-producción-riqueza de un solo país, como un término "obsoleto". No queda lugar donde explicar el por qué de una relación de nivel de vida/altos salarios absolutos (nominales en dólares, como parámetro) de los países hoy "desarrollados", y que son los más proteccionistas habidos y por haber. Para darse una idea, del presupuesto de toda la Unión Europea, más de un 60% está destinado a subsidios al agro, para así impedir el ingreso de esos productos provenientes de los países del tercer mundo como el nuestro. Siendo que se ha inculcado y educado a la población latinoamericana, africana, y afines, componente fundamental del proceso colonial modelo centro-periferia...aplicando el modelo ricardiano, neoliberal, de los "precios relativos" donde dice que no importa cómo se construye el precio de un producto, siempre y cuando sea lo más bajo posible. Dejando de lado, tan inocentemente, el ingrediente esencial, la variable independiente, llamada "salario", que intentan explicar como un factor símil a un costo medio de producción, siendo que los costos medios varían en proporción a la producción, mientras que los salarios son políticos, determinadamente estructurales, pre-producción. Del que luego intentan corregir con un ajuste post-producción.
Siempre nos quejamos cuando tenemos el problema ya maduro, ¿no les suena a algo eso? Siendo que estos "precios relativos" determinan la especialización de un determinado país para abocarse a esa respectiva producción de lo que sea, Chile al cobre, Colombia al Café, Brasil a las bananas, etc., siendo que el problema pasa por los salarios ya que al ser economías pequeñas, donde no se tienen economías de escalas (inmensas empresas para así bajar los demás costos medios) no hay forma de reducir los demás costos, solo el salario y la tasa de ganancia del empresario de ahí que todos los problemas estructurales (no coyunturales) son devenidos de un proceso económico, regresivamente determinado al que luego se quieren explicar mediante el abuso de empleo de sociólogos, psicólogos sociales, antropólogos, cuando todo pasa desde una primera instancia por un proceso de exclusión de agentes económicos determinantes como es el ser humano. Quien produce y consume. El capital solo produce, pero no consume.
Todo proceso económico tiene su "feedback" (retroalimentación) es decir, una respuesta a lo sucedido, en los países de salarios altos (países con más de 30 mil dólares de ingreso per cápita, como Bélgica por Ej., que tiene 35 mil, o Japón con 64 mil) se nota una clara baja en problemas del tipo devenidos de pobreza, como enfermedades, delincuencia, crímenes. Solo crímenes de lesa humanidad (como las aberraciones que permanentemente hacen con sus países colonizados, pequeño detalle), y en el caso de países como los latinoamericanos, con bajos salarios (Brasil 4 mil dólares ingreso per cápita, Bolivia 3 mil, y argentina 7 mil) padecemos los problemas típicos devenidos de estos procesos institucionales esto no quiere decir que los capitalistas europeos sean solidarios con su país, sino que no les queda otra que actuar bajo un marco económico legal impuesto por sus respectivos Estados fuertes, quienes según los Coreanos (corea del sur) el Estado es un semidiós (no por nada tienen el mismo nivel de vida que los japoneses) a todo esto, en los países como el nuestro, a través de la manipulación de la información, donde todo parece indicar que lo nacional es malo, y lo extranjero es bueno, se sigue discutiendo si el Estado debe intervenir o no.
Es un atraso forzado, a través de la información que arriba hacia el ciudadano mismo, eso no es novedad pero los procesos de manipulación referidos, no son otra cosa que a causa de un "incentivo" económico que reciben los responsables de la transmisión de la realidad de estos países centrales, es algo sabido. Como bien dice Aldo Ferrer (alguien con quien no comparto algunas cuestiones) los procesos de corrupción no son otra cosa que parte de un proceso de acumulación de capital de un país.
Ahora volviendo a las raíces, ya por el año 1776, Adam Smith, este aduanero quien pensaba que toda la riqueza solo se daba en los terratenientes, dijo algo interesante: "la economía mundial es un juego de suma cero, donde uno gana y el otro indefectiblemente pierde" es tal vez uno de los méritos que se le deben reconocer, y hasta el día de hoy funciona así, sigue siendo un juego de suma cero.
El hecho de que los países Europeos tengan un nivel de vida tan elevado, no es otra cosa que a costas de un bajo nivel de vida de otros países. Veamos quienes:
¿Estados unidos y Canadá? no, ahí América del norte no entra. Asia, tal vez Japón y Corea del sur, no califiquen. Sí claramente China con sus trabajadores esclavos, que explica el bajo precio de los productos que venden, eso es miseria realmente. ¿África? definitivamente, se cagan de hambre (para hablar mal y pronto). ¿Oceanía? ni en pedo, Australia, Nueva Zelanda…demasiado elevado su nivel de vida. ¿Quién mas queda? América Latina, con sus bajos, bajos bajísimos niveles de vida, sus bajos salarios promedios, es una balanza donde ahí abajo estamos nosotros, y arriba los colonizadores pro-masacre europeos, yanquis, y afines. ¿Cómo se logra revertir esta situación? madurando como sociedad, incluyendo a la población en su conjunto a participar del proceso económico. Con trabajo para todos, con una suba progresiva de salarios, para así tirar un poco la balanza hacia nuestro lado. Pero esta suba de salarios se la debemos hacer pagar a otro país, y esta suba estructural de salarios, se hace invisiblemente a través de los precios de exportación. De aquí que la importancia de los precios de exportación, y la famosa "elasticidad de la demanda de los precios de exportación" que tanto menciono, donde esta elasticidad es inferior a 1, lo que quiere decir que si bajas los precios, terminas ganando menos que antes. Y de ahí que se intenta inculcar en países atrasados como los nuestros, que hay que bajar los precios, salarios bajos, para así vender más y tratan de disuadir la cuestión mencionando la "especialización" de David Ricardo, siendo que no se puede explicar por qué la principal exportación de Suecia (uno de los países con más elevado nivel de vida) sea madera, y la principal exportación de Dinamarca sea el Queso.
NO IMPORTA EL PRODUCTO, IMPORTAN LOS SALARIOS
Pero tiene que haber capital que ponga a trabajar eficientemente estos insumos, y al trabajador en sí, pero tiene que haber un control por encima del capitalista, llamado ESTADO, como realmente funciona en los países de mayor nivel de vida.
Una óptima relación entre capital/trabajo genera un ingreso nacional optimo, donde este optimo debe contemplar el pleno empleo de toda la población (dignamente, claro) y el capital en manos de alguien más. Ni comunismo, ni derechaje. Sin desempleo no hay pobreza, sin pobreza no hay enfermedades, sin pobreza no hay delincuencia ni inseguridad.
Pensar que la inclusión social dentro de un proceso económico es un "capricho" del socialismo (el originario, claro) y pensar que el uso adecuado, responsable y controlado del capital es un "capricho" del capitalista, o burgués (propiamente dichos), son ambos extremos que por tal, no pueden arribar a buen puerto a fin de cuentas, dentro de los resultados que se pretenden, aquellos llamados "ensayos" dentro de la doctrina económica, no son otra cosa más que experimentos, donde la variable que resulta bajo observación siempre es la gente, aquella que participa activamente dentro del círculo virtuoso/vicioso de un proceso económico, dentro de un periodo.
El motivo por el cual aun a estas alturas de la civilización humana (perversa definición) no se determinan los resultados que han sido una y otra vez comprobadas empíricamente, no es otro que el hecho de detener un aflujo y reflujo de riqueza hacia un sector u otro.
El capital" de Marx solo sirve para mostrar que representa la relación riqueza-trabajo en una economía cerrada, pero no basta para asociar estos conceptos bajo un marco teórico-práctico en economías abiertas como el caso del 98% de los países del actual mundo.
A estas alturas, seguir intentando sostener las ideas de los liberales (Adam Smith - terratenientes) y neoliberales (David Ricardo - Industriales), y readaptaciones forzosas de una torturada realidad corolaria (Heckscher-Ohlin - Paul Krugman). Heckscher-Ohlin, su teorema ha sido derribado por una realidad conocida como "paradoja de Graham" y el caso de Paul Krugman, que irónicamente en su libro "Internacionalismo Pop" donde el mismo se burla de sus colegas por introducir falacias dentro del hemisferio derecho del cerebro de la gente, a través de terminologías convincentes (esto es falaz) donde el mismo hace abuso de lenguaje, para indirectamente introducir sus re-re-readaptaciones de Adam Smith-David Ricardo-Heckscher-Ohlin, tratando de explicar lo inexplicable, portando en alto la bandera del libre cambio. Dejando el proteccionismo de lado, siendo que esto mismo no es otra cosa que la protección de la autarquía (independencia absoluta de un país), es decir protección del proceso trabajo-producción-riqueza de un solo país, como un término "obsoleto". No queda lugar donde explicar el por qué de una relación de nivel de vida/altos salarios absolutos (nominales en dólares, como parámetro) de los países hoy "desarrollados", y que son los más proteccionistas habidos y por haber. Para darse una idea, del presupuesto de toda la Unión Europea, más de un 60% está destinado a subsidios al agro, para así impedir el ingreso de esos productos provenientes de los países del tercer mundo como el nuestro. Siendo que se ha inculcado y educado a la población latinoamericana, africana, y afines, componente fundamental del proceso colonial modelo centro-periferia...aplicando el modelo ricardiano, neoliberal, de los "precios relativos" donde dice que no importa cómo se construye el precio de un producto, siempre y cuando sea lo más bajo posible. Dejando de lado, tan inocentemente, el ingrediente esencial, la variable independiente, llamada "salario", que intentan explicar como un factor símil a un costo medio de producción, siendo que los costos medios varían en proporción a la producción, mientras que los salarios son políticos, determinadamente estructurales, pre-producción. Del que luego intentan corregir con un ajuste post-producción.
Siempre nos quejamos cuando tenemos el problema ya maduro, ¿no les suena a algo eso? Siendo que estos "precios relativos" determinan la especialización de un determinado país para abocarse a esa respectiva producción de lo que sea, Chile al cobre, Colombia al Café, Brasil a las bananas, etc., siendo que el problema pasa por los salarios ya que al ser economías pequeñas, donde no se tienen economías de escalas (inmensas empresas para así bajar los demás costos medios) no hay forma de reducir los demás costos, solo el salario y la tasa de ganancia del empresario de ahí que todos los problemas estructurales (no coyunturales) son devenidos de un proceso económico, regresivamente determinado al que luego se quieren explicar mediante el abuso de empleo de sociólogos, psicólogos sociales, antropólogos, cuando todo pasa desde una primera instancia por un proceso de exclusión de agentes económicos determinantes como es el ser humano. Quien produce y consume. El capital solo produce, pero no consume.
Todo proceso económico tiene su "feedback" (retroalimentación) es decir, una respuesta a lo sucedido, en los países de salarios altos (países con más de 30 mil dólares de ingreso per cápita, como Bélgica por Ej., que tiene 35 mil, o Japón con 64 mil) se nota una clara baja en problemas del tipo devenidos de pobreza, como enfermedades, delincuencia, crímenes. Solo crímenes de lesa humanidad (como las aberraciones que permanentemente hacen con sus países colonizados, pequeño detalle), y en el caso de países como los latinoamericanos, con bajos salarios (Brasil 4 mil dólares ingreso per cápita, Bolivia 3 mil, y argentina 7 mil) padecemos los problemas típicos devenidos de estos procesos institucionales esto no quiere decir que los capitalistas europeos sean solidarios con su país, sino que no les queda otra que actuar bajo un marco económico legal impuesto por sus respectivos Estados fuertes, quienes según los Coreanos (corea del sur) el Estado es un semidiós (no por nada tienen el mismo nivel de vida que los japoneses) a todo esto, en los países como el nuestro, a través de la manipulación de la información, donde todo parece indicar que lo nacional es malo, y lo extranjero es bueno, se sigue discutiendo si el Estado debe intervenir o no.
Es un atraso forzado, a través de la información que arriba hacia el ciudadano mismo, eso no es novedad pero los procesos de manipulación referidos, no son otra cosa que a causa de un "incentivo" económico que reciben los responsables de la transmisión de la realidad de estos países centrales, es algo sabido. Como bien dice Aldo Ferrer (alguien con quien no comparto algunas cuestiones) los procesos de corrupción no son otra cosa que parte de un proceso de acumulación de capital de un país.
Ahora volviendo a las raíces, ya por el año 1776, Adam Smith, este aduanero quien pensaba que toda la riqueza solo se daba en los terratenientes, dijo algo interesante: "la economía mundial es un juego de suma cero, donde uno gana y el otro indefectiblemente pierde" es tal vez uno de los méritos que se le deben reconocer, y hasta el día de hoy funciona así, sigue siendo un juego de suma cero.
El hecho de que los países Europeos tengan un nivel de vida tan elevado, no es otra cosa que a costas de un bajo nivel de vida de otros países. Veamos quienes:
¿Estados unidos y Canadá? no, ahí América del norte no entra. Asia, tal vez Japón y Corea del sur, no califiquen. Sí claramente China con sus trabajadores esclavos, que explica el bajo precio de los productos que venden, eso es miseria realmente. ¿África? definitivamente, se cagan de hambre (para hablar mal y pronto). ¿Oceanía? ni en pedo, Australia, Nueva Zelanda…demasiado elevado su nivel de vida. ¿Quién mas queda? América Latina, con sus bajos, bajos bajísimos niveles de vida, sus bajos salarios promedios, es una balanza donde ahí abajo estamos nosotros, y arriba los colonizadores pro-masacre europeos, yanquis, y afines. ¿Cómo se logra revertir esta situación? madurando como sociedad, incluyendo a la población en su conjunto a participar del proceso económico. Con trabajo para todos, con una suba progresiva de salarios, para así tirar un poco la balanza hacia nuestro lado. Pero esta suba de salarios se la debemos hacer pagar a otro país, y esta suba estructural de salarios, se hace invisiblemente a través de los precios de exportación. De aquí que la importancia de los precios de exportación, y la famosa "elasticidad de la demanda de los precios de exportación" que tanto menciono, donde esta elasticidad es inferior a 1, lo que quiere decir que si bajas los precios, terminas ganando menos que antes. Y de ahí que se intenta inculcar en países atrasados como los nuestros, que hay que bajar los precios, salarios bajos, para así vender más y tratan de disuadir la cuestión mencionando la "especialización" de David Ricardo, siendo que no se puede explicar por qué la principal exportación de Suecia (uno de los países con más elevado nivel de vida) sea madera, y la principal exportación de Dinamarca sea el Queso.
NO IMPORTA EL PRODUCTO, IMPORTAN LOS SALARIOS
Pero tiene que haber capital que ponga a trabajar eficientemente estos insumos, y al trabajador en sí, pero tiene que haber un control por encima del capitalista, llamado ESTADO, como realmente funciona en los países de mayor nivel de vida.
Una óptima relación entre capital/trabajo genera un ingreso nacional optimo, donde este optimo debe contemplar el pleno empleo de toda la población (dignamente, claro) y el capital en manos de alguien más. Ni comunismo, ni derechaje. Sin desempleo no hay pobreza, sin pobreza no hay enfermedades, sin pobreza no hay delincuencia ni inseguridad.
domingo, 15 de agosto de 2010
Sobre los medios de comunicacion
Si el voto de la gente depende de su propia percepción de la realidad, para así elaborar un supuesto juicio propio, entonces para que las noticias lleguen inmediatamente al 70% de la población (que fue la que voto en argentina las ultimas elecciones), entonces tiene que haber un difusor ¿no es verdad?
De ser verdad, al haber un difusor de noticias, en un país con 40 millones de habitantes, donde el lógico costo de oportunidad impide que se logren transmitir todos los hechos que ocurren en la sociedad en un día, se tendría que seleccionar las noticias de mayor relevancia ¿no es así?
¿Y quien podría tener el juicio imparcial para decidir cuales serian las noticias a difundir? siendo que para llegar a todos los ciudadanos habría que dividirse la población por un cierto numero competente de difusores, entonces, ¿quien debería tomar esas decisiones?
Siendo también, que el interés social difiere fundamentalmente del interés del productor o del empresario independiente.
Es que existen medios de producción que son onerosos para la sociedad y no lo son para la empresa. Entonces lo que es bueno para la empresa, no es necesariamente bueno para la sociedad y viceversa. (Definiciones contables)
Entonces, teniendo en cuenta que para comenzar, el difusor de medios es una empresa persigue fines de lucro, entonces desde el vamos, ya hay una puja de intereses que son intrínsecos en la naturaleza misma de la empresa a lucrar. De ser así, ¿que poder de dilucidar lo que es la noticia misma de la opinión, que de la mano baja siempre al interlocutor (el que recibe la info) tiene este último?
Ipso facto, el costo de oportunidad propio, determinó en un principio, una elección de noticias a difundir, de la cual el interlocutor nunca tuvo opción de participar, nunca hubo un consenso previo, o sea que, per se, la noticia que bajó, previamente fue seleccionada bajo un costo de oportunidad adoptado por una empresa con fines de lucro, con intereses propios, y acompañado de una opinión seudo periodística. De ser todo esto así, y para que la gente pueda acceder a la información previamente seleccionada y compuesta bajo un contenido psico-sociológico, debe tener un difusor (o muchos, para que lleguen a 28 millones de habitantes). Pero detras de esta seudo (nuevamente) "pluralidad" de medios difusores que persiguen fines de lucro, entonces deben poseer una personalidad jurídica ¿no es así?
De entre las personarías jurídicas a elegir, existen algunas que se alimentan bajo "acciones" que es una suerte de alofinanciamiento (en dinero y especias), las cuales se corresponden con una participación en toma de decisiones (por solo mencionar una característica). Esto tácitamente, deja abierta la posibilidad de un control imperceptible ante el interlocutor ¿no es verdad?
Entonces, si hay una cuasi-pluralidad de difusores, que responden bajo el control de un solo poseedor, entonces implícitamente no existe tal pluralidad de difusores de medios, cæteris paribus, los cuales previamente tomaron un costo de oportunidad, más el contenido subjetivo de la opinión. Esta propia "agenda" se repite en cada uno de los difusores que acatan órdenes al accionista, que hace valer su derecho por el financiamiento (en cualquiera de sus formalidades) que cedió, ¿no es así?
Resulta que: si la totalidad de difusores (en todas sus variantes: radios, teles, diarios) se alimenta de las raíces (acciones) que dependen de una sola figura, esto quiere decir, que estamos en presencia de un monopolio ¿cierto? Siendo que este posee un 98% en acciones (promedio ponderado) de tales difusores entonces desde el vamos (nuevamente) estamos consumiendo sin poder de elección, una suerte de agenda de noticias, y estas con un contenido psico-sociológico (nuevamente) que descienden hacia los 28 millones de interlocutores que necesitan formar (en el caso de la presencia de voluntad) un juicio y opinión propio/a, que esta misma agenda, en el fondo de la cuestión, fue armada por una sola figura, para el resto de la sociedad, que bien podría ser la población económicamente activa, o solo votantes. ¿Cabe duda de monopolio y de manipulación?
Si está comprobado que una entidad con fines de lucro, solo persigue beneficios propios, y que estos no necesariamente tienen que ser buenos para la sociedad –sino que más bien es antagónico- ¿quien es entonces el tercero imparcial que determine cómo difundir las noticias? EL ESTADO.
De ser verdad, al haber un difusor de noticias, en un país con 40 millones de habitantes, donde el lógico costo de oportunidad impide que se logren transmitir todos los hechos que ocurren en la sociedad en un día, se tendría que seleccionar las noticias de mayor relevancia ¿no es así?
¿Y quien podría tener el juicio imparcial para decidir cuales serian las noticias a difundir? siendo que para llegar a todos los ciudadanos habría que dividirse la población por un cierto numero competente de difusores, entonces, ¿quien debería tomar esas decisiones?
Siendo también, que el interés social difiere fundamentalmente del interés del productor o del empresario independiente.
Es que existen medios de producción que son onerosos para la sociedad y no lo son para la empresa. Entonces lo que es bueno para la empresa, no es necesariamente bueno para la sociedad y viceversa. (Definiciones contables)
Entonces, teniendo en cuenta que para comenzar, el difusor de medios es una empresa persigue fines de lucro, entonces desde el vamos, ya hay una puja de intereses que son intrínsecos en la naturaleza misma de la empresa a lucrar. De ser así, ¿que poder de dilucidar lo que es la noticia misma de la opinión, que de la mano baja siempre al interlocutor (el que recibe la info) tiene este último?
Ipso facto, el costo de oportunidad propio, determinó en un principio, una elección de noticias a difundir, de la cual el interlocutor nunca tuvo opción de participar, nunca hubo un consenso previo, o sea que, per se, la noticia que bajó, previamente fue seleccionada bajo un costo de oportunidad adoptado por una empresa con fines de lucro, con intereses propios, y acompañado de una opinión seudo periodística. De ser todo esto así, y para que la gente pueda acceder a la información previamente seleccionada y compuesta bajo un contenido psico-sociológico, debe tener un difusor (o muchos, para que lleguen a 28 millones de habitantes). Pero detras de esta seudo (nuevamente) "pluralidad" de medios difusores que persiguen fines de lucro, entonces deben poseer una personalidad jurídica ¿no es así?
De entre las personarías jurídicas a elegir, existen algunas que se alimentan bajo "acciones" que es una suerte de alofinanciamiento (en dinero y especias), las cuales se corresponden con una participación en toma de decisiones (por solo mencionar una característica). Esto tácitamente, deja abierta la posibilidad de un control imperceptible ante el interlocutor ¿no es verdad?
Entonces, si hay una cuasi-pluralidad de difusores, que responden bajo el control de un solo poseedor, entonces implícitamente no existe tal pluralidad de difusores de medios, cæteris paribus, los cuales previamente tomaron un costo de oportunidad, más el contenido subjetivo de la opinión. Esta propia "agenda" se repite en cada uno de los difusores que acatan órdenes al accionista, que hace valer su derecho por el financiamiento (en cualquiera de sus formalidades) que cedió, ¿no es así?
Resulta que: si la totalidad de difusores (en todas sus variantes: radios, teles, diarios) se alimenta de las raíces (acciones) que dependen de una sola figura, esto quiere decir, que estamos en presencia de un monopolio ¿cierto? Siendo que este posee un 98% en acciones (promedio ponderado) de tales difusores entonces desde el vamos (nuevamente) estamos consumiendo sin poder de elección, una suerte de agenda de noticias, y estas con un contenido psico-sociológico (nuevamente) que descienden hacia los 28 millones de interlocutores que necesitan formar (en el caso de la presencia de voluntad) un juicio y opinión propio/a, que esta misma agenda, en el fondo de la cuestión, fue armada por una sola figura, para el resto de la sociedad, que bien podría ser la población económicamente activa, o solo votantes. ¿Cabe duda de monopolio y de manipulación?
Si está comprobado que una entidad con fines de lucro, solo persigue beneficios propios, y que estos no necesariamente tienen que ser buenos para la sociedad –sino que más bien es antagónico- ¿quien es entonces el tercero imparcial que determine cómo difundir las noticias? EL ESTADO.
sábado, 14 de agosto de 2010
"Psicoanalisis y Religion" - Capítulo III - por Erich Fromm
Para asumir, la declaración freudiana de que el complejo de Edipo, la fijación incestuosa, es el “núcleo de las neurosis”, es una de las visiones más penetrantes del problema de la salud moral, si lo liberamos de la estrecha formulación en términos sexuales y lo entendemos en su amplio sentido de significación interpersonal. El propio Freud ha indicado que él quería dar a entender algo más allá del reino sexual. En realidad, su criterio de que el hombre debe dejar padre y madre y hacer frente a la realidad, constituye su principal argumento contra la religión en el Futuro de una Ilusión, donde su crítica de la religión afirma que ésta esclaviza al hombre y le impide alcanzar el fin supremo de la existencia humana: la libertad y la independencia.
Sería, claro está un error suponer que las observaciones anteriores implican que sólo los que son “neuróticos” han fracasado en la tarea de la autoemancipación, mientras el tipo medio de la persona adaptada lo ha logrado. Por lo contrario, la gran mayoría de la gente de nuestra cultura está bien adaptada porque ha renunciado a la lucha por la independencia antes y más radicalmente que la persona neurótica. Han aceptado el juicio de la mayoría tan completamente, que se han ahorrado el vivo dolor del conflicto que sufre la persona neurótica. Si bien son sanos desde el punto de vista de la “adaptación”, son más enfermos que la persona neurótica desde el punto de vista de la realización de sus propios fines como seres humanos. ¿Puede ser esa solución la considerada como perfecta? Lo sería si fuera posible ignorar sin daño las leyes fundamentales de la existencia humana. Pero eso no es posible, la persona “adaptada”, que no vive de acuerdo con la verdad y que no ama, solo esta protegida de los conflictos manifiestos. Si no la absorbe el trabajo tiene que usar todas las salidas de escape que le ofrece nuestra cultura, con el fin de estar protegida de la terrible experiencia de estar a solas consigo misma y de mirar en el abismo de su impotencia y empobrecimiento humano. ("Psicoanalisis y Religion" -1956- Cap. III - Pag. 111)
Sería, claro está un error suponer que las observaciones anteriores implican que sólo los que son “neuróticos” han fracasado en la tarea de la autoemancipación, mientras el tipo medio de la persona adaptada lo ha logrado. Por lo contrario, la gran mayoría de la gente de nuestra cultura está bien adaptada porque ha renunciado a la lucha por la independencia antes y más radicalmente que la persona neurótica. Han aceptado el juicio de la mayoría tan completamente, que se han ahorrado el vivo dolor del conflicto que sufre la persona neurótica. Si bien son sanos desde el punto de vista de la “adaptación”, son más enfermos que la persona neurótica desde el punto de vista de la realización de sus propios fines como seres humanos. ¿Puede ser esa solución la considerada como perfecta? Lo sería si fuera posible ignorar sin daño las leyes fundamentales de la existencia humana. Pero eso no es posible, la persona “adaptada”, que no vive de acuerdo con la verdad y que no ama, solo esta protegida de los conflictos manifiestos. Si no la absorbe el trabajo tiene que usar todas las salidas de escape que le ofrece nuestra cultura, con el fin de estar protegida de la terrible experiencia de estar a solas consigo misma y de mirar en el abismo de su impotencia y empobrecimiento humano. ("Psicoanalisis y Religion" -1956- Cap. III - Pag. 111)
viernes, 13 de agosto de 2010
El círculo perverso de la solidaridad
Existe en la naturaleza una interacción biológica entre organismos de diferentes especies en la que uno consigue la mayor parte del beneficio de una relación estrecha con otro organismo. Es un proceso por el cual una especie amplía su capacidad de supervivencia utilizando a otras especies para que cubran sus necesidades básicas y vitales. Las especies explotadas normalmente no obtienen un beneficio por los servicios prestados, y se ven generalmente perjudicadas por la relación, viendo menoscabada su viabilidad.
Al introductorio mecanismo que acabamos de sustraer de una definición ordinaria –por carácter de orden- podemos interrogarnos si el no dar por definición, un nombre a cualesquiera que sean las funciones que le competen tanto al que mencionamos como “uno” al primer agente en cuestión, y “otro” al que resulta perjudicado, merece distinción alguna. Sin dudas que de aquí podemos desprender que en el subconsciente humano, se termina estableciendo un orden en términos de relevancia, liderado por el que resúltese “vencedor” de dicha relación.
Se torna vinculante esta sutil observación al comportamiento humano del que justamente devino tal silogismo creado, en función de la aceptación de tal afirmación como epíteto del agente beneficiado en tal relación.
Es decir, que al ser humano, desde la concepción misma de su lógica, el priorizar la ventaja por sobre lo demás –ya que el mundo es uno solo y ahí dentro lo que cambia es la configuración del reparto de los recursos- es la zanahoria en el horizonte de sus metas.
Podemos sustraer de tal comportamiento –relativo al campo de la antropología- que la inter-intra-relación entre los individuos persigue algún beneficio –aunque éste se manifieste solo implícitamente- que albergue en el seno de su ambición, un objetivo ligado a la metafísica, y –quizá- al apaciguar su propio y natural apetito referido al ego.
Desde el vamos, dejando de lado por tan solo un momento el espíritu mismo del concepto de “solidaridad”, estamos en presencia de una relación que persigue algún que otro beneficio.
De raigambre, el acto desinteresado parece carecer de pertinencia en el asunto en cuestión, ya que comenzaremos por introducir todo este diorama al comportamiento dentro de la sociedad y el impacto mismo que tiene sobre los recursos –escasos, siempre- del que solamente cambian de tenedor y no de composición misma.
El acto de “ser solidario” en nuestra sociedad, mece el sustento mismo de las posiciones sociales, haciendo que éste acto –el de ser solidario- conforme una relación vertical y no una horizontal.
Por vertical entendemos una relación jerárquica, aceptando siempre que la presunción de lo vulgarmente atañido por quien acepta su rol establecido –y no lo cuestiona- cediendo sus propios deseos naturales de pertenecer al lugar dominante –si se quiere- y ser quien reciba los honores propios del resto de los individuos.
Por horizontal hacemos referencia a la igualdad de condiciones, donde ningún elemento se autoproclama mayor relevancia por encima de los demás.
Para darse una verticalidad en una relación abierta, deben concederse roles y posiciones por la sociedad en base a ciertas virtudes que consideran éstos al momento de afianzar un orden al que la naturaleza misma tiende, en cualquiera de las relaciones entre dos o más individuos que se trate.
Es decir, que los seres humanos conceden ciertos honores a determinados individuos, en base a algún elemento distintivo –sea tangible o metafísico- y a su vez, esto deja sigilosamente definido, que al que no posee tal distinción recaerá sobre sí, los deshonores y tomará la posición inferior en la escala vertical que aludimos.
Digamos entonces, que si el ser humano es solidario a expensas del deshonor que recaiga sobre otro, estamos en presencia de una relación perversa en la cual el desinterés pierde lugar alguno en este plano.
Veamos, que en asuntos económicos, el establecer un sistema excluyente de factores al propio sistema genera una intrarrelación vertical perpetua, donde los que están en la parte inferior reciben sustento a cambio del deshonor, y donde los dadores se vanaglorian de su posición, y mantienen así el statu quo dispar que existe entre los agentes económicos en cuestión.
Retrayendo la introducción y aplicándola al sistema económico, desatender la proporción de los recursos, que sale disparada hacia los extremos, deja en el medio un vacío improductivo en detrimento de los desposeídos –de recursos- conformando así, una relación de parasitismo –denominación de la interacción biológica invocada al inicio- ligada directa e indirectamente al concepto actual de “solidaridad” –vertical-.
El hecho de consensuar entre todos los individuos –en igualdad de condiciones- conlleva a establecer un orden, donde todos los que participan de la proporción de los recursos, son traspasados horizontalmente, en la cual el orden es solo ordinario y no de posición jerárquica.
Al introductorio mecanismo que acabamos de sustraer de una definición ordinaria –por carácter de orden- podemos interrogarnos si el no dar por definición, un nombre a cualesquiera que sean las funciones que le competen tanto al que mencionamos como “uno” al primer agente en cuestión, y “otro” al que resulta perjudicado, merece distinción alguna. Sin dudas que de aquí podemos desprender que en el subconsciente humano, se termina estableciendo un orden en términos de relevancia, liderado por el que resúltese “vencedor” de dicha relación.
Se torna vinculante esta sutil observación al comportamiento humano del que justamente devino tal silogismo creado, en función de la aceptación de tal afirmación como epíteto del agente beneficiado en tal relación.
Es decir, que al ser humano, desde la concepción misma de su lógica, el priorizar la ventaja por sobre lo demás –ya que el mundo es uno solo y ahí dentro lo que cambia es la configuración del reparto de los recursos- es la zanahoria en el horizonte de sus metas.
Podemos sustraer de tal comportamiento –relativo al campo de la antropología- que la inter-intra-relación entre los individuos persigue algún beneficio –aunque éste se manifieste solo implícitamente- que albergue en el seno de su ambición, un objetivo ligado a la metafísica, y –quizá- al apaciguar su propio y natural apetito referido al ego.
Desde el vamos, dejando de lado por tan solo un momento el espíritu mismo del concepto de “solidaridad”, estamos en presencia de una relación que persigue algún que otro beneficio.
De raigambre, el acto desinteresado parece carecer de pertinencia en el asunto en cuestión, ya que comenzaremos por introducir todo este diorama al comportamiento dentro de la sociedad y el impacto mismo que tiene sobre los recursos –escasos, siempre- del que solamente cambian de tenedor y no de composición misma.
El acto de “ser solidario” en nuestra sociedad, mece el sustento mismo de las posiciones sociales, haciendo que éste acto –el de ser solidario- conforme una relación vertical y no una horizontal.
Por vertical entendemos una relación jerárquica, aceptando siempre que la presunción de lo vulgarmente atañido por quien acepta su rol establecido –y no lo cuestiona- cediendo sus propios deseos naturales de pertenecer al lugar dominante –si se quiere- y ser quien reciba los honores propios del resto de los individuos.
Por horizontal hacemos referencia a la igualdad de condiciones, donde ningún elemento se autoproclama mayor relevancia por encima de los demás.
Para darse una verticalidad en una relación abierta, deben concederse roles y posiciones por la sociedad en base a ciertas virtudes que consideran éstos al momento de afianzar un orden al que la naturaleza misma tiende, en cualquiera de las relaciones entre dos o más individuos que se trate.
Es decir, que los seres humanos conceden ciertos honores a determinados individuos, en base a algún elemento distintivo –sea tangible o metafísico- y a su vez, esto deja sigilosamente definido, que al que no posee tal distinción recaerá sobre sí, los deshonores y tomará la posición inferior en la escala vertical que aludimos.
Digamos entonces, que si el ser humano es solidario a expensas del deshonor que recaiga sobre otro, estamos en presencia de una relación perversa en la cual el desinterés pierde lugar alguno en este plano.
Veamos, que en asuntos económicos, el establecer un sistema excluyente de factores al propio sistema genera una intrarrelación vertical perpetua, donde los que están en la parte inferior reciben sustento a cambio del deshonor, y donde los dadores se vanaglorian de su posición, y mantienen así el statu quo dispar que existe entre los agentes económicos en cuestión.
Retrayendo la introducción y aplicándola al sistema económico, desatender la proporción de los recursos, que sale disparada hacia los extremos, deja en el medio un vacío improductivo en detrimento de los desposeídos –de recursos- conformando así, una relación de parasitismo –denominación de la interacción biológica invocada al inicio- ligada directa e indirectamente al concepto actual de “solidaridad” –vertical-.
El hecho de consensuar entre todos los individuos –en igualdad de condiciones- conlleva a establecer un orden, donde todos los que participan de la proporción de los recursos, son traspasados horizontalmente, en la cual el orden es solo ordinario y no de posición jerárquica.
Dilema del prisionero
Supóngase que hay dos sospechosos de haber cometido un crimen, quienes son interrogados en celdas separadas. Si ninguno confiesa, con las pruebas que acumulo la policía, ambos irán a la cárcel por un año. Si solo uno confiesa, por haber colaborado con las autoridades saldrá libre, mientras que el otro por no colaborar, recibirá una sentencia de seis años. Y si ambos confiesan, la sentencia será de tres años para los dos. Si cada uno analiza que le conviene hacer para obtener el mayor bienestar individual, concluirá lo siguiente:
a) si el otro no confesara, le convendría confesar, para lograr una rebaja en su pena e ir preso por tres años en lugar de seis.
b) En consecuencia, independientemente de lo que pueda hacer el otro, le convendría confesar. Sin embargo, si se analizara el bienestar colectivo de la sociedad formada por los dos prisioneros, es decir, si se buscara cómo reducir al mínimo la suma del tiempo que podrían pasar en la cárcel sus integrantes, convendría que ninguno confesara, pues: si ambos confesaran los dos irían presos tres años: la sociedad sufriría un total de seis años de cárcel, pero si ninguno confesara, ambos terminarían presos por un año, con lo que el costo carcelario total ascendería a dos años, situación más convenientes para ambos.
La racionalidad individual llevaría a los países a una guerra comercial – equivalente al equilibrio de conversar de los presos. Mejor negociar entonces. Si los presos confiesan ambos purgaran tres años de cárcel, en lugar de uno si cooperan. Desde el punto de vista de los prisioneros, confesar es una irracionalidad colectiva, pues ambos estarían mejor guardando silencio. Desde el punto de vista de los países conviene negociar.
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